The Pitt regresó este 2026 con su segunda temporada tras el éxito abrumador de la primera tanto con audiencia como en la temporada de premios donde fue debidamente galardonada por su gran calidad. Y ahora que ya han pasado un par de semanas desde el estreno de su capítulo final, se puede hacer una breve reflexión y reseña sobre esta nueva remesa de capítulos que complemente a la realizada hace un año sobre la primera temporada y que sirva al lector para hacerse una idea de qué puede esperar de ella.
El contexto, tanto narrativo como espacial sigue siendo el mismo: los eventos acaecidos en la sala de urgencias del Hospital Universitario de Pittsburgh durante el turno de día de una fecha señalada.

El momento elegido para esta segunda temporada es el día 4 de julio, el icónico Día de la Independencia Americana. Un día festivo en el que, como suele ocurrir en todas las salas de urgencias de todos los hospitales del mundo, aumentan las emergencias.
En cuanto al elenco, tenemos unos ligeros cambios pues, al estar en un hospital universitario, es de esperar que haya cierta rotación de los médicos y enfermeros porque estos acaben su formación o consigan otros destinos.

De los personajes de la primera temporada, por supuesto, conservamos al Doctor «Robby» interpretado por Noah Wyle, al igual que a Katherine LaNasa en el papel de la enfermera jefe Dana Evans. Asimismo, repiten sus roles Supriya Ganesh como la Doctora Moan, aún dudosa de su capacidad para ser ágil trabajando en urgencias; Fiona Dourif como la Doctora McKay, a quien le toca uno de los pacientes más complicados de gestionar en este día; Taylor Dearden como la Doctora King, a la que le toca gestionar asuntos con su complicada hermana el mismo día que tiene una vista por una acusación de mala praxis; Isa Briones como la Doctora Trinity Santos, que se pasa la temporada peleándose con sus expedientes por una amenaza de tener que repetir un año si no los gestiona adecuadamente; Gerran Howell como el estudiante (y durante esta temporada nuevo Doctor) Dennis Whitaker, quien sigue gestionando todo con una tranquilidad sorprendente; Shabana Azeez como la estudiante Javadi, cuyos padres doctores aún siguen empecinados en que lo que hace en urgencias no tiene el suficiente valor; y algunos cuantos conocidos más que ya vimos en la primera temporada y a los que nombrar implicaría desarrollar un párrafo enorme.

Sin embargo, no se puede obviar la mención de que al caos habitual en un día en la sala de urgencias y al especial caos de un festivo se le suman este año dos nuevos focos de tensión: por un lado, el regreso del Doctor Langdon (Patrick Ball) tras sus problemas de adicción y la total pérdida de confianza de «Robby» en él; y por otro el tema que sobrevuela toda la temporada, que es el hecho de que «Robby» ha pedido unas vacaciones para irse con la moto a un lugar perdido donde se dice que mucha gente va a suicidarse.

Justo este día que vivimos con los personajes esta temporada es el que va ser el último día de «Robby» antes de sus vacaciones, por lo que otra fuente de tensión es la aparición de la Doctora Al-Hashimi (Sepideh Moafi), quien ha sido escogida por el hospital para sustituir a «Robby» y quien trae consigo otros y muy variados problemas.

A esto, súmale que, como es habitual en un hospital universitario, tenemos nuevos estudiantes: Joy (Irene Choi), quien es la única que a pesar de no querer estar allí, parece tener todo bajo control; Ogilvie (Lucas Iverson), quien es reconocido por sus grandes dotes académicas y trata a toda costa de demostrar su valía; y la aprendiz de enfermera Nolan (Laetitia Hollard), quien tiene por delante un día extremadamente duro.

Y todo este contexto de personajes no está completo sin hacer una breve mención a las distintas problemáticas y situaciones que se presentan en la temporada y que son parte del día a día de la medicina en 2026.

Desde ver que el ICE te trae a una detenida herida y es capaz de llevarse detenido a un miembro del equipo médico por tratar de defender la salud de la detenida, hasta caídas de todo el sistema informático por ciberataques, pasando por casos de abuso sexual, padres enfermos que se ponen en peligro por miedo al riesgo económico que será para su familia el no poder pagar las facturas médicas, familias que lidian con el cáncer de un progenitor, sin techo que fallecen sin que se sepa quién es su familiar más cercano, o personas que han leído demasiadas fuentes de información incorrecta que ponen en riesgo su salud o, incluso, estando embarazada, la vida de su bebé nonato.

También en esta temporada se hace un especial hincapié en lo peligroso que es internet por los autodiagnósticos y tratamientos sin supervisión; el uso de la Inteligencia Artificial y los enormes fallos sistemáticos que comete en un contexto en que un fallo puede suponer la muerte de un paciente; lo vendidos que están los sistemas sanitarios por su dependencia tecnológica y, sobre todo, por la falta de entrenamiento del personal para el uso de métodos no digitales; e incluso del poder para bien y para mal de las redes sociales.

Por supuesto, todo lo anterior afecta y contribuye al tema flotante que aún pervive y que destaca por encima de todo lo demás: la salud mental de los médicos y enfermeras cuya principal labor es preocuparse por la salud de los pacientes pero que rara vez se tienen en cuenta como personas que también están en posición de verse afectadas por lo duro que es el trabajo.

Este asunto está brillantemente reflejado en el personaje de «Robby«, pero también en la evolución del aspecto de Al-Hashimi a lo largo de la temporada. Sin embargo, el Doctor Abbott (Shawn Hatosy, quien ya fue premiado con un Emmy por su aparición en la primera temporada) es el principal representante de la vertiente positiva de este asunto de la salud mental en los practicantes de medicina, pues es él quien demuestra que hay forma de encontrar el equilibrio, aún habiendo perdido una pierna, y seguir salvando vidas sin que la parte más dura de todo ello te afecte (hasta el punto de que colabora con el SWAT cuando no está cubriendo su turno de noche en la sala de urgencias).

Pero no pensemos que esta serie se dedica a sermonearnos sobre todos estos temas sociales o médicos como si estuviéramos en una charla TED. Todo está conectado brillantemente por guiones geniales que sirven de armazón para que estos asuntos surjan en el transcurso del turno que cubren los personajes como ocurriría en cualquier servicio de urgencias, e incluso en cualquier ambiente médico actual.
Todos estos ingredientes y los ya mencionados en la crítica de la primera temporada que aún mantienen su alto nivel (la dirección, las prótesis, maquillaje y efectos, el montaje, el diseño de sonido, el hecho de que no haya música en la serie…) hacen que esta nueva temporada sea tan brillante como la anterior por lo que es muy probable que estemos ante el nuevo dominador de la temporada de premios durante los próximos años.
The Pitt está disponible en HBO Max.






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