–  “Abogado… abogaaado… ¿Estás ahí?… Abogaaado… Sal ratita, quiero verte la colita…”

Estas fueron las emblemáticas palabras que pronunció Robert de Niro en la versión noventera que conocemos como El cabo del miedo (Martin Scorsese, 1991). De la mano de Apple TV, y con el aval de Steven Spielberg y el propio Scorsese, hoy nos llega el remake de dicha película, Cape Fear (Nick Antosca, 2026).

Max Cady, el mediático asesino, es puesto en libertad tras pasar varios años en la cárcel. La preocupación invadirá al matrimonio de abogados Anna y Tom Bowden, ya que la primera fue su abogada defensora, mientras que el segundo formaba parte de la acusación, logrando la condena. Una vez fuera de prisión, Cady indagará en las causas de su encarcelamiento y manejará los hilos de la venganza a su antojo para destruir las vidas de la feliz pareja.

Una adaptación que amplía la historia

Spielberg y Scorsese, junto con Apple, han tenido buen ojo encargando este proyecto a Nick Antosca. El director americano está versado en trabajos envueltos en ese tono oscuro que precisa la historia que incluyen thrillers psicológicos y true crimes. Entre sus creaciones más sonadas destacan la miniserie de Netflix, Nuevo sabor a cereza (Nick Antosca, Lenore Zion, 2022), y la serie basada en la célebre asesina Candy Montgomery, Candy (Nick Antosca, 2022).

Antosca y los realizadores de los que se ha rodeado han sabido manejar a la perfección la historia creada en el 57 por John D. MacDonald. No solo para realizar una buena adaptación, sino que además extiende y profundiza tanto en la historia como en los personajes que forman parte de ella, haciendo un producto no solo entretenido, sino de calidad.

También hay que tener en cuenta que no es ni la primera ni la segunda adaptación de la historia, sino la tercera. No hay que olvidarse de la adaptación primigenia, El cabo del terror (J. Lee Thompson, 1962), con unos icónicos Robert Mitchum y Gregory Peck. Mención especial al capítulo de Los Simpsons donde el actor secundario Bob sustituirá a Max Cady en esta historia de venganza. Con esto se pensará que el argumento estará muy trillado, pero nada más lejos de la realidad.

Max Cady (Javier Bardem), reaparece en la escena pública tras pasar casi una década entre rejas.

Un formato ideal para indagar en los resquicios de la ley

La adaptación a la pequeña pantalla no ha debido de ser fácil, pero el formato serie es el idóneo. Este tipo de productos permite aprovechar muy bien el libreto, y más cuando se trata de una historia jugosa y llena de matices, como es el caso. Al contrario que otras series, mantiene una velocidad y ritmo adecuados para que el espectador no se aburra ni un instante y mantenga sus ojos pegados a la televisión.

Además de acometer una narrativa de manera sobresaliente, respeta en gran manera la historia original, destacando su enfoque oscuro, inquietante y perturbador. Manteniendo la historia y los personajes, también destacan ciertos guiños a las anteriores entregas, como es el caso de las melodías compuestas por Bernard Herrmann y Elmer Bernstein

Uno de los principales puntos temáticos es lo concerniente a la ley, esgrimiendo sus imperfecciones. Es de suponer que la ley es lo que hace a una civilización, mas existen resquicios que pueden hacer de ella un arma de doble filo. Con esto me refiero a que es capaz de castigar al inocente y beneficiar al que no lo es tanto.

Las vidas de los miembros de la familia Bowden serán atormentadas por el regreso de Max Cady.

Un reparto a la altura de las circunstancias

Encarnar a Max Cady es una papeleta muy complicada. A los rostros de actores legendarios como Robert Mitchum y Robert de Niro, la serie incorpora a Javier Bardem como el popular asesino. Bardem vuelve a interpretar a un auténtico psicópata tras el papel que le catapultó a la fama en Hollywood, el sicario Anton Chigurh, en No es país para viejos (Joel y Ethan Coen, 2007), que le valió su único Oscar hasta la fecha. 

Bardem crea su propia versión de Cady manteniendo su esencia tramposa, brutal y psicopática. Logra un trabajo impresionante, ya que su aparición en el primer capítulo de la serie acongoja al más pintado, haciendo que su risa y su mirada (con unos más que acertados ojos amarillos) me hagan temblar. A pesar de ello, introduce cambios con respecto al personaje de De Niro, alejándose de ese enfoque nihilista y cultivado que nos mostró en la película de Scorsese.

Max Cady (Javier Bardem) muestra sus icónicos tatuajes. Una historia carcelaria impresa en la piel del célebre asesino.

Por otro lado, otro gran acierto de la serie es la división del personaje del abogado en dos, en este caso el matrimonio Bowden, interpretado por la siempre genial Amy Adams y Patrick Wilson. Al contrario que en los filmes anteriores, se le da mucha más importancia a la mujer, llevando gran parte del peso dramático de la historia, algo que no ocurría en las anteriores versiones, donde tiene un rol bastante más secundario.

Es plato de buen gusto que le haya vuelto a caer un buen papel a Amy Adams, es una actriz fantástica y versátil que siempre se hace notar. Hace casi una década que no le llegan buenos trabajos y eso que fue una de las actrices más cotizadas de la década de 2010. Destacan entre sus grandes trabajos The Master (Paul Thomas Anderson, 2012), La gran estafa americana (David O. Russell, 2013) o La llegada (Denis Villeneuve, 2016), entre otras.

Amy Adams y Patrick Wilson son el matrimonio de abogados Anna y Tom Bowden.

A pesar de que es una historia que nos es de sobra conocida, Cape Fear es un producto fresco y sensacional que seguramente figurará en las futuras quinielas de premios. Una historia de venganza oscura y perturbadora que ofrece numerosos dilemas morales donde Javier Bardem y Amy Adams respiran aires de su anterior gloria. Sin duda, uno de los debes en cuanto a series para este verano.

Estreno hoy en Apple TV.

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