«Michael» (Antoine Fuqua, 2026) se enorgullece de ser una película biográfica que juega a lo seguro y se enfoca en dar un espectáculo visual y auditivo para todos los fanáticos del Rey del Pop, Michael Jackson. Busca generar empatía hacia el protagonista y sumar nuevos fans con su historia de autosuperación, dejando de lado cualquier intento de innovar en el género.
Luego de sufrir un par de retrasos en su fecha de estreno, la biopic de quien es posiblemente el mejor cantante en solitario de toda la historia finalmente llegó a los cines. Todo el mundo sabe quién es Michael Jackson, es un ícono, y la película refleja esto demostrando lo difícil que es contentar a todos a la hora de contar la historia de alguien que marcó tantas vidas.
Era imposible abarcar toda su carrera y sucesos personales en una sola cinta, por lo que se cumple el esquema tradicional de las películas biográficas. Finalmente, se decidió que se divida en dos partes.
A su vez, viene de la mano de los productores de «Bohemian Rhapsody» (Bryan Singer, 2018) y la película del Rey Del Pop sigue la simple estructura de mostrar una escena de la vida de Michael seguido de cómo el músico compone una de sus icónicas canciones y posteriormente la canta en vivo repleto de vítores de sus fanáticos dentro y fuera de la película. Esa es sin duda la mejor parte, vivirla como el espectáculo que es.
Jaafar Jackson es fantástico hasta el más mínimo detalle, interpretando todos los movimientos y voz de su difunto tío, pero quizás el hecho de que la familia esté involucrada funciona como una espada de doble filo, eliminando por completo la posibilidad de ver algunos de los acontecimientos más polémicos en la vida del artista. Tampoco es necesario llegar al grado del documental «Leaving Neverland» (Dan Reed, 2019), pero el director pinta un retrato bastante claro y casi cómico a la hora de presentar la narrativa.
Parece sacado de una película de superhéroes la forma en la que el maléfico padre de los Jackson trata a sus hijos. Evidentemente, esto no dista de la realidad sin embargo es casi cómica la forma en la que se plantea una dinámica de héroe y villano. La construcción de escenas es comparable al fan service de una precuela protagonizada por un icónico personaje de una franquicia Blockbuster. Afortunadamente, Joseph está magistralmente interpretado por Colman Domingo y, al igual que el protagonista, son lo mejor del filme, con altas posibilidades de llevarse algún premio o como mínimo una nominación.
«Michael» es un disfrute total para cualquier admirador del cantante pero, lamentablemente, fuera de la primera impresión, es genérica a más no poder y cinematográficamente mediocre por no decir algo peor.





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