Una de las mejores películas de terror del año.
Hoy aterriza en nuestras salas la que apunta a ser la gran película de terror de la primavera y posiblemente una de las cintas de terror del año. Desempolvamos tumbas sarcófagos y vendas en La momia de Lee Cronin (Lee Cronin, 2026), en la que el irlandés nos brinda su particular versión del clásico monstruo de la Universal.
Tras ocho años desaparecida, Katie, la hija de Charlie (Jack Reynor) y Larissa Cannon (Laia Costa) reaparece inesperadamente en el interior de un extraño sarcófago y cubierta de vendas y magulladuras. Lo que a priori parecía un idílico reencuentro, se tornará en un verdadero infierno. Días después de su regreso, Katie se comporta de manera errática, lo que empuja a sus padres a investigar lo ocurrido tras su desaparición.
Lee Cronin. ¿Arrogancia o franqueza? Un nuevo concepto de momia.
La autoría de este proyecto recae en el director irlandés Lee Cronin, que además firma el guion. Podríamos catalogar su título de arrogancia o sinceridad, ya que el propio nombre del cineasta figura en él. Mi teoría se aleja del afán de protagonismo, ya que incluye su propio nombre para decirle a los espectadores que no esperen un calco de la película original de La momia (Karl Freund, 1932), la de Boris Karloff, para los amigos. De este modo se evita ciertas polémicas como las que ha suscitado recientemente la nueva versión de Cumbres borrascosas (Emmerald Fennell, 2026).
Al no querer replicar al clásico de la Universal, Cronin no indaga en la liturgia y espiritualidad de Egipto, es decir, se aleja de pirámides, faraones, sumos sacerdotes o de las deidades egipcias. En su lugar, se sustituye por elementos sombríos y demoníacos que rodean al único elemento del clásico que prevalece, el sarcófago, retirando, claro está, esa suntuosidad faraónica.

El elemento fundamental de esta revisión consiste en reconvertir el monstruo, pasando de la clásica momia deambulando como un muerto viviente, a un demonio. Esto hará que la primera impresión del espectador sea que en una película de momias, no haya momias. Así, el director da un sentido continuista a su anterior trabajo, Evil Dead: El despertar (Lee Cronin, 2023), pareciendo La momia una secuela de la misma.
Uno de los grandes aciertos de la película es la mezcla de géneros que emplea el director, ya que no solo se ciñe al terror en su vertiente más pura, sino que añade thriller, intriga y muchísimo gore que hará las delicias de los aficionados al género. También se agradece la presencia de algún que otro gag que rompa la tensión del momento, recordándonos al mejor Sam Raimi.
La propuesta realizada por Lee Cronin está muy bien ejecutada, manteniendo la intriga y la tensión en unos niveles muy disfrutables, poseyendo un guion con mucho ritmo y construyendo un relato interesante. A esto se añade que su momia, a pesar de ser diferente, sigue siendo un personaje perturbador que puede llegar a generar esa sensación de miedo.

La encrucijada entre la eficiencia y la creatividad
Por otro lado, Cronin por momentos peca de poca originalidad y creatividad visual. Con respecto a la originalidad, vemos una película de terror plagada de referencias muy claras a otras películas del género, destacando la saga Evil Dead, El exorcista (William Friedkin, 1973) o El resplandor (Stanley Kubrick, 1980). El fan service nos gusta, pero cuando está bien dosificado.
En cuanto a lo segundo, me ha puesto muy nervioso que Cronin haya empleado el mismo tipo de plano en numerosos momentos de la película. El plano en cuestión es el conocido como deep focus o de enfoque profundo, que hemos visto a grandes del séptimo arte como Orson Welles, Steven Spielberg, Brian de Palma o Quentin Tarantino, entre otros.
El plano en cuestión consiste en que se puede ver a un personaje en primer plano en una parte del cuadro, mientras que en el espacio restante del mismo se puede ver a otro personaje más alejado. De este modo se pueden narrar dos acciones simultáneas en el mismo plano. Pues bien, Lee Cronin abusa de ese plano; pudiendo ser más creativo, ha decidido ser más funcional y práctico.

Unos protagonistas que cumplen y una nueva Regan.
Podríamos decir que el reparto elegido para esta película es como poco solvente, ya que cada intérprete cumple con las exigencias mínimas que exigen sus personajes. Está bien volver a contar con Jack Reynor para una película de terror tras su paso por la maravillosa Midsommar (Ari Aster, 2019), dando vida a un afligido padre al que le persigue la culpa.
También es grato ver a una de nuestras intérpretes en Hollywood. Hablo de Laia Costa. Tras hacer muy buenos trabajos en dramas españoles como Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, 2022), por el que ganó el Goya a mejor actriz principal, o Un amor (Isabel Coixet, 2023), por el cual fue nominada al mismo galardón, la catalana se pasa al terror interpretando a una madre desgarrada por la pérdida.

Tanto esa pérdida como la culpa son los principales temas que aborda Cronin en la película, personificados en Reynor y Costa. Son temas recurrentes actualmente en películas tanto dramáticas como de terror; similar es la aproximación que vemos en Devuélvemela (Danny Philippou, Michael Philippou, 2025). No voy a decir que lleven a cabo la interpretación de su carrera, pero lucen bien en pantalla y me los llego a creer. Eso sí, ni loco les dejaría al cuidado de un solo niño.
También merece una mención especial Natalie Grace, que seguro que debió verse El exorcista unas 167 veces como Bitelchús para meterse en el papel. Yo por momentos vi a la Regan de Linda Blair, solo le faltó decir la famosa frase “pero mira lo que hace la c****** de tu hija”. Sin duda una interpretación brillante dada su corta experiencia. Una actriz a la que no habría que perder de vista.

¿Merece la pena volver a abrir el sarcófago de La momia?
La revisión de La momia firmada por Lee Cronin es una película que nos quiere transportar a ese monsterverse con un nuevo concepto de monstruo, la momia poseída. Es posible que no convenza a los más puristas, pero es un digno entretenimiento, y sin duda es una película de terror que genera las emociones esperadas de una cinta del género.
Las secuencias más terroríficas y sangrientas que figuran en la película están bien rodadas y ejecutadas, más allá de la repetición del mismo plano en las demás secuencias, y que dejarán a más de uno con la boca abierta. Es una película que funciona, ya que su corazón, es decir, la criatura, late y dota de alma a la cinta. Sin duda, los aficionados al terror darán saltos de alegría (y puede que por algún que otro susto).






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