Humor exagerado y clichés en la nueva comedia de Amazon Prime Video

Llega a nuestros hogares vía streaming y de la mano de Amazon Prime, Balls Up (Peter Farrelly, 2026), una comedia gamberra que pretende sacarnos una sonrisa y desconectar de nuestros agobios diarios esta recién estrenada primavera.

La película se centra en las andanzas de Brad (Mark Wahlberg) y Elijah (Paul Walter Hauser), integrantes del equipo de marketing de una compañía estadounidense que no sólo pretende lanzar al mundo un nuevo y revolucionario preservativo, el cual proporciona una cobertura total, sino que pretende usar de escaparate el mundial de fútbol. Tras un desafortunado incidente en la final del mundial , se verán perseguidos por todo el país, desde la hinchada brasileña, los cuerpos y fuerzas de seguridad de Brasil, hippies y traficantes.

Peter Farrelly. Humor caduco

Quién mejor para dirigir una comedia que uno de los ases de la comedia de los años 90 como Peter Farrelly, solo que sin su hermano Bobby. En esta década, se decidió a sentar cátedra con inolvidables comedias como Dos tontos muy tontos (Peter Farrelly, 1994) o Algo pasa con Mary (Peter Farrelly, 1998) dejando en nuestra memoria desternillantes e icónicas escenas. 

Posteriormente, ya sea formando tándem con su hermano, o en solitario, pasó sin pena ni gloria con comedias de medio pelo conformadas por un humor barato. Pero, en Peter Farrelly, podemos encontrar una de esas anomalías que solo en el cine es posible encontrar, y es que un tipo habituado a este tipo de cine es capaz de hacer un peliculón como es Green Book (Peter Farrelly, 2019), ganando dos Oscars: al mejor guion adaptado y a mejor película (no sin generar controversia).

Brad (Mark Wahlberg) y Elijah (Paul Walter Hauser) hacen un pitch de un nuevo y revolucionario preservativo.

Por desgracia, esta película está más próxima al estilo común dentro de su obra, alejándose de la comedia bañada en sensibilidad que percibimos en Green Book. Podemos ver que en Balls Up predominan ese humor chusco de brocha gorda y esos chistes sobreexplicados con el objetivo de que hagan más gracia, logrando el efecto contrario. Está claro que, salvo excepciones, Farrelly se ha encasillado en esa comedieta americana de carácter familiar con ciertos parecidos a las sagas de Padre no hay más que uno y compañía.

Más allá de que los sucesivos chistes y gags hagan gracia o no, en mi caso, la mayoría no me hacían gracia, quisiera destacar el abuso del cliché y el estereotipo, un problema predominante en la comedia barata actual, supongo que por ese motivo se la considera barata. Muchos de estos chistes no solo les cuesta sacarme una sonrisa, sino que a los diez segundos me he olvidado de ellos. Si lo que pretendían era criticar el capitalismo feroz y lo paletos que son los yanquis, lo logran durante ese intervalo y arañando la superficie.

Los protagonistas huyen despavoridos de la hinchada brasileña tras el incidente causado en la final de la Copa del Mundo.

Un dúo cómico sin apenas gracia

Farrelly con esta película pretende replicar sus éxitos pasados, no solo con su tipo de humor, sino que pretende replicar personajes y dinámicas muy similares. Ya tuvo éxito dando su especial versión de La extraña pareja (Gene Saks, 1968) con Dos tontos muy tontos, y aquí pretende imitarlo cambiando a un titán de la comedia como es Jim Carrey y otro actor tan solvente como Jeff Daniels, que te levantan la película a pesar del guion, por Mark Wahlberg y Paul Walter Hauser.

En primer lugar, parece que la carrera de Mark Wahlberg se ciñe únicamente a películas de acción y telefilmes en los últimos años. Tampoco es que antes de esta etapa fuera un actor fuera del otro mundo, pero participó en trabajos interesantes como Infiltrados (Martin Scorsese, 2006), The Lovely Bones (Peter Jackson, 2009) o The Fighter (David O. Russell, 2010), entre otros. Más allá de estos papeles, como norma general, solo presenta un único perfil, el de graciosillo, y a la quinta película ya cansa.

Brad y Elijah escapan de la turba furiosa ayudados por un malogrado ministro brasileño (Benjamin Bratt).

Un caso extraño es el de el coprotagonista, Paul Walter Hauser, un actor que me parece muy interesante. En esta película no realiza nada destacable más allá de ser el que más gracia me hace de los dos protagonistas. Más allá de eso, creo que es un actor que puede cambiar increíblemente de registro, haciendo reír en Yo, Tonya (Craig Gillespie, 2017), emocionando en Richard Jewell (Clint Eastwood, 2019) o siendo tremendamente perturbador en la miniserie Encerrado con el diablo (Dennis Lehane, 2022), por el cual ganó un Globo de Oro.

Antes he mencionado que la mayoría de chistes que figuran en esta película carecen de gracia, con la excepción de aquellos que aparecen en una franja concreta. Dicho intervalo es aquel en el que aparece otra bestia parda cómica, el siempre genial Sacha Baron Coen, sacando mis únicas carcajadas de la película. Sin duda mantiene el toque tras ser Borat, Bruno o Aladeen.

Sacha Baron Coen interpreta a un peligroso narcotraficante al que nuestros protagonistas no saben muy bien si querer o temer.

¿Merece la pena?

Podríamos calificar Balls Up como el típico entretenimiento familiar tan inofensivo como olvidable. Carente de un humor sutil y sofisticado, presenta una mayoría de chistes intrascendentes que, en mi caso, me ha costado asimilar. La película está bañada en un sinfín de clichés, bromas y gags que ya hemos visto en innumerables cintas anteriores. Brusca, poco original, forzada y con falta de chispa

Estreno en Amazon Prime el 15 de abril.

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