Bitelchús Bitelchús (2024) es la secuela de la película de 1988, dirigida de nuevo por Tim Burton y con el regreso de Michael Keaton como Bitelchús, Winona Ryder como Lydia Deetz y Catherine O’Hara como Delia Deetz.

En esta nueva entrega, el Mundo del Más Allá conectará de nuevo con el Mundo de los Vivos cuando, mientras Lydia y su hija Astrid (Jenna Ortega) se reúnen con Delia para el funeral del padre de Lydia, al mismo tiempo Bitelchús se ve perseguido por su vengativa y homicida exesposa Delores (Monica Bellucci), dando pie a un constante intercambio de escenas entre ambos mundos en los que nos encontramos con personajes variopintos interpretados por actores muy conocidos como Willem Dafoe, Danny DeVito o Justin Theroux.

Como ocurrió en su momento en el primer film, con Bitelchús Bitelchús podemos ver a un Tim Burton que desata todas sus pasiones y pone todos los trucos de su repertorio al servicio de la película. Esto incluye efectos prácticos, animación en Stop-Motion, miniaturas, maquetas, diseños de producción extravagantes y únicos y una imaginación desbordante que, en conjunto, demuestran que, como el propio director ha dicho en varias entrevistas, hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien.

Del mismo modo, las excéntricas interpretaciones de los actores de la película original, destacando especialmente a Michael Keaton, siguen siendo tan frescas como en la primera entrega. Lo que sí es cierto es que el personaje de Winona Ryder es algo distinto de su versión más joven, pero esto está totalmente justificado según vamos descubriendo qué ha sido de su vida desde que conocimos a Lydia en 1988.

Y también es importante destacar a las nuevas incorporaciones, especialmente a Jenna Ortega, quien ya destacó en la serie Miércoles (2022) con el propio Tim Burton al frente, pero que aquí demuestra que es capaz de cambiar de personaje y que resulte interesante y único, cosa que no siempre es habitual con actores jóvenes que en ocasiones pecan de no ser capaces de cambiar de registro.

Ahora, habiendo mencionado lo positivo, a lo que faltaría por añadir el guion y la excelente banda sonora de Danny Elfman, quien siempre deleita al público con composiciones únicas y melodías que se quedan en la memoria (a las que hay que sumar las icónicas canciones que ya salían en la original y alguna nueva que sorprenderá al espectador), tal vez haya que señalar que se le puede poner un pero a la dirección de fotografía.

Es cierto que aquellos que han visto la antigua reconocerán que el Mundo del Más Allá está fotografiado de un modo casi idéntico, con humo y luces teñidas de tonos fríos, principalmente de verde. Y también habrá muchos que incluso dirán que es más interesante el trabajo de Haris Zambarloukos en esta nueva entrega porque el contraste es aún mayor (aunque hay que decir que nuestra experiencia actual con la película original es con una copia restaurada sin la supervisión de Tim Burton, lo que tal vez puede significar que lo que vemos en la película original hoy en día no es lo que se hizo en su momento y tal vez debamos esperar a ver si Burton consigue que le permitan restaurarla a su gusto).

De hecho, todos los argumentos a favor de la cinematografía de la nueva película son válidos, sobre todo si la comparamos con la versión de la original que hay disponible hoy en día. E incluso en este caso no se trata de un problema con haber rodado esta película digitalmente en lugar de mantener una continuidad con el analógico de la primera entrega.

El problema de la fotografía de la nueva entrega es que el Mundo Real, el Mundo de los Vivos, comparte estética con el Mundo del Más Allá. La luz es muy contrastada, poco naturalista y transmite la sensación de un mundo tétrico que, combinado con el etalonaje agresivo y, por momentos, con los tonos anaranjados intensos de los que ya pecó Zambarloukos en Muerte en el Nilo (Kenneth Branagh, 2021), no permite una distinción tan clara como sí la había entre ambos mundos en la primera entrega.


Aun así, como siempre al criticar algún aspecto de una película que cumple con todo lo que promete y más, como es en este caso, esta crítica a la dirección de fotografía es sacarle punta a algo que no es lo más importante al valorar si una película funciona o no porque, realmente, todos los argumentos a favor tienen un peso infinitamente mayor a la hora de determinar que esta nueva película que nos ofrece Tim Burton merece la entrada de cine.
Y creedme, merece el precio de la entrada, no os arrepentiréis.
Bitelchús Bitelchús sigue disponible en cines de todo el mundo.






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