Kraven the Hunter (J. C. Chandor, 2024) es la nueva película del universo Marvel en la que se centra en la figura de uno de los enemigos más acérrimos de Spider-Man, Kraven, el cazador tanto de animales como de personas.
La trama nos muestra cómo se forjó el personaje de Kraven, ahondando en sus orígenes. Su verdadero nombre es Sergei Kravinoff, hijo de un oligarca ruso de carácter bastante autoritario tanto con él como con su hermanastro Dimitri. En un accidente de caza resultó herido gravemente por un león del que se recuperará transformándose con los años en el mejor cazador de hombres del mundo.
Este film, para bien o para mal de muchos fans, y me aventuro a decir que bien, resulta un punto y final en los proyectos destinados a hacer películas sobre villanos de Spider-Man. Esto se debe a los fracasos tanto en calidad como en taquilla de las últimas películas de Marvel producidas por Sony entre las que se incluyen las malogradas Morbius (Daniel Espinosa, 2022), Madame Web (S. J. Clarkson, 2024) o Venom: El último baile (Kelly Marcel, 2024). Para desgracia de todos, la película de Kraven no es una excepción.
El responsable de este enésimo proyecto de Marvel tenemos a J. C. Chandor, un director poco prolífico, pero que nos tiene acostumbrado a proyectos interesantes. Entre ellos encontramos su ópera prima, Margin Call (J. C. Chandor, 2011) o El año más violento (J. C. Chandor, 2014). Si bien en una entrevista afirmaba haber aprendido de los errores de los últimos proyectos de Marvel, la película le desdice en varios puntos de manera recurrente.
Chandor nos entrega una película completamente esperpéntica. Se trata de un film completamente descompensado en el que, por un lado, tenemos varias escenas de acción con tintes gore que podríamos decir que es el único punto positivo de la película, ya que están bien rodadas. Por otro lado, las secuencias que no son de acción pura son tremendamente tediosas y, por momentos, ridículas.
El guion, obra de Matt Holloway, Art Marcum y Richard Wenk, también hace aguas por todas partes. Resulta curioso cuando los dos primeros son los responsables del libreto de la película que inició el actual Universo Cinematográfico Marvel, Iron Man (Jon Favreau, 2008), y el tercero es un consumado guionista de cintas de acción como 16 calles (Richard Donner, 2006) o la saga The Equalizer (Antoine Fuqua, 2014, 2018, 2023).
En él, no sólo vemos un frágil hilo argumental cimentado en un tema muy corriente a día de hoy como son los daddy issues, sino que aborda este tema de una manera banal y superficial. Nos ofrece unos personajes ciertamente planos o con un desarrollo brusco en el que se pasa de blanco a negro en una micra, otros que aparecen de forma abrupta y otros cuya presencia está de más. A todo esto, se le suman unos giros de guion que se meten con calzador. Un caso digno de estudio.
El actor elegido para encarnar al veterano cazador es Aaron Taylor-Johnson, un viejo conocido de la saga Marvel, ya que interpretó a Mercurio en Los Vengadores: La era de Ultrón (Joss, Whedon, 2015). Se le dio a conocer en otra película de superhéroes, aunque ajena a Marvel, como Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010), apareciendo desde entonces en películas de renombre como Animales nocturnos (Tom Ford, 2016), Tenet (Christopher Nolan, 2020) o Bullet Train (David Leitch, 2022).
En el caso de Kraven, diría que sólo aporta su físico, haciendo que sea un reclamo para los fans en lo que a marketing se refiere, haciendo una interpretación muy básica para la que sólo se requería su cuerpo. Por ello, no logra realizar un correcto acercamiento al personaje en lo más personal. Es una verdadera lástima, porque creo que es un actor que puede dar mucho más, como así ha demostrado antes, y espero que vuelva a demostrar.
Otro punto del fracaso de esta película son los actores secundarios. También es sorprendente, ya que cuenta con estrellas de renombre como Ariana DeBose, cuyo Oscar por West Side Story (Steven Spielberg, 2021) le ha dado mucho caché, o toda una institución como Russell Crowe, aunque con un acento ruso más que cuestionable. A ellos se le suman Alessandro Nivola, Fred Hechinger o Christopher Abbott, siendo un elenco que aporta poco o nada.
La conclusión es que esta película engrosa esa temida lista de fracasos de Marvel. Esto se debe a que, en muchos momentos, y a pesar de buen maquillaje, vestuario y efectos, se le ven las costuras. Sé que muchas películas de superhéroes no se caracterizan por tener buenos guiones, pero esta se lleva la palma, y no hay ningún elemento que pueda suavizar las carencias de Kraven. Muy a mi pesar, es un suspenso en toda regla. Muchos recursos, mucho dinero, nombres y figuras con buenas carreras, y aún así, patinazo. La historia se repite.
En cines a partir del 13 de diciembre.


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