El conde de Montecristo (Le comte de Monte-Cristo, Alexandre de la Patellière y Mathieu Delaporte, 2024) es la nueva adaptación francesa de la clásica novela de Alexandre Dumas, llevada a cabo en gran parte por el mismo equipo responsable de las dos entregas de Los Tres Mosqueteros: D’Artagnan (2023) y Milady (2024), pues uno de los directores de esta película fue productor en las otras dos.

En esta nueva entrega, sorprendiendo a nadie, como es comprensible al adaptar una novela, se nos cuenta la historia de Edmond Dantes, Conde de Montecristo, y su venganza contra aquellos que le arrebataron su vida y le traicionaron para hacerle acabar en prisión durante más de 15 años.

El protagonista, Edmond Dantes (Pierre Niney) en el momento de su injusta detención

En esta nueva adaptación, el protagonista es interpretado por Pierre Niney de una forma sublime, cumpliendo con creces con el papel y, con la ayuda de un excelente maquillaje, desapareciendo por completo en cada uno de los alter egos que el propio conde se inventa como recurso para llevar a cabo sus planes.

Edmond Dantes en la prisión de la isla de If

Del mismo modo, la dirección de la película está ejecutada con una técnica muy buena. No dudando en ningún momento de emplear todos los recursos al alcance del cineasta moderno, incluyendo planos ejecutados con drones que ya habían sido parte del lenguaje cinematográfico de las adaptaciones de los mosqueteros, pero que, en este caso, si cabe, se utilizan aún mejor.

Uno de esos planos ejecutados con drones con gran maestría por parte de los cineastas

Por otro lado, la fotografía es muy bella, con momentos de una estética muy pictórica y otros que podrían parecer extraídas de una ilustración de un cómic moderno por lo visualmente impactantes y elegantes que son.

Una de esas imágenes de increíble poder visual

Finalmente, y probablemente con mucha gente pendiente por elogiar en el camino, hay que hacer una especial mención a la música, especialmente el tema principal de la película, que sin duda refleja muy bien el tono dramático y a la vez épico de esta historia que muchos conocen como una historia de capa y espada pero que, en realidad, tiene bastante más profundidad.

La entrada a la Cripta Templaria donde el conde encontrará los medios para llevar a cabo su venganza

Por todo lo anteriormente mencionado, y lo mucho que todavía se podría elogiar, se puede decir que esta película es una muy buena película de aventuras, de intriga y de acción que, aunque a muchos pueda resultarle poco atractiva por ser cine francés, no tiene nada que envidiar a una producción de Hollywood y, de hecho, supera a muchos de los blockbuster actuales.

Aunque, también cabe decir que, como ocurre con toda adaptación de un clásico (e incluso de cualquier novela en general), a ciertos lectores que adoren el libro es posible que haya cosas que les falten o que les gustaría haber visto ejecutadas de manera distinta. Pero, si queremos hablar de lo fantástico que es el libro, tal vez sea posible hacerlo en otra ocasión.

Las herramientas del conde para llevar a cabo su venganza, entre ellas los disfraces que le permiten cambiar de identidad

El conde de Montecristo está en cines desde el día 9 de agosto.

Una respuesta a “Crítica de «El Conde de Montecristo» (2024)”

  1. […] los dramas románticos del año, Vivir el momento (John Crowley), la revisión de la obra de Dumas, El conde de Montecristo (Matthieu Delaporte, Alexandre de La Patellière), el tríptico del siempre audaz Yorgos Lanthimos que forma su Kinds of Kindness (Yorgos Lanthimos) […]

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