La Odisea de Christopher Nolan, es el estreno más esperado de este 2026 (con permiso de Vengadores: Doomsday y Dune: Parte 3) por la envergadura del proyecto, el reparto estelar, el director a los mandos, y sobre todo, porque adapta uno de los textos clave de la cultura occidental en el poema épico de Homero. Sin embargo, es una película llena de claroscuros, y de elecciones técnicas, narrativas y de producción que devalúan el conjunto.

Entre los claros hay que destacar la valentía de rodar un proyecto de esta escala sin apenas efectos digitales, empleando elementos reales, animatrónicos y espacios naturales; por su trabajo interpretativo a Robert Pattinson haciendo de Antínoo y a John Leguizamo como Eumeo; y el mérito de ser el primer proyecto que rueda todo su material en IMAX real de 65mm.

Sin embargo, la película baja de nivel por el intento de Nolan alejarse lo máximo posible de lo fantástico, que ya se vio en su trilogía de Batman, y que se nota en cómo cambia la historia del poema épico dando mucha importancia a los cuatro cantos iniciales (4 de 24 totales) con Telémaco (Tom Holland) de protagonista (cantos que habitualmente se intentan resumir por no mostrar a Odiseo y sus aventuras), y añadiendo episodios que realmente pertenecen a La Ilíada, lo que le permite cubrir minutos de metraje sin tener que mostrar tanta mitología como realmente pediría una adaptación más respetuosa con el texto.

Pero el principal problema reside en la destrucción del protagonista, Odiseo (Matt Damon), quien en el poema es un hombre orgulloso, confiado en exceso y carente de auto-control, que se enamora y convive durante años con dos mujeres que se encuentra por el camino (Circe y Calypso), mientras Nolan nos lo presenta amargado y triste porque en el momento mismo de invadir Troya se ha dado cuenta de su error y, por supuesto, totalmente en contra de otros amores que no sean Penélope (Anne Hathaway).

Y si Odiseo ya es consciente de su error y de las graves consecuencias que su astucia con el caballo de Troya van a tener en su mundo, entonces no le queda nada que aprender, ninguna vanidad que deba ser castigada por los dioses, ningún orgullo que penalizar desviándole de su viaje, y ese regreso a casa se convierte en una tortura en lugar de un aprendizaje.

Los demás problemas son muchos y afectan a muy diversos ámbitos, como las elecciones de casting, quienes, independientemente de la raza de los elegidos (lo que no es el verdadero problema por mucho que ciertos sectores hayan aprovechado para atacar a los intérpretes), no se corresponden con la personalidad de cada personaje.
Aunque más criticable aún es que viviendo en un mundo que busca priorizar la representación y diversidad, no haya intérpretes nacidos en el Mediterráneo, región de gran diversidad étnica, de donde es originario el poema de La Odisea, y que, además, ha provisto a Hollywood de multitud de actores y actrices más que capaces de interpretar en un perfecto inglés.

Y también hay problemas con la dirección de acción, un asignatura pendiente para Nolan desde Batman Begins (2005), y que sigue siendo muy caótica y en ocasiones imposible de seguir para el espectador; con el uso de un lenguaje coloquial actual que desentona con el periodo; con la fotografía de Hoyte van Hoytema, quien comete el error de que todo ambiente nocturno esté iluminado tan igual que parece el mismo, y de hacer que el Mediterráneo parezca el Canal de la Mancha, por lo poco caluroso y luminoso que se muestra; con la música de Ludwig Göranson, que no aporta ningún tema icónico, significativo, ni recordable (como sí hacía en sus proyectos anteriores); y finalmente, el punto más criticado por los expertos, con los anacronismos de las armaduras, la ropa, los peinados, las esculturas sin color y las edificaciones blancas y medio en ruinas, en lugar de coloridas, en un buen estado y habitables, como habrían estado entonces.

¿Merece la pena la visita al cine? Es una película de una escala monumental y, por tanto, como experiencia en sala de cine merece la pena. Pero no es una película perfecta y a nivel narrativo y técnico tiene muchas y muy variadas carencias que hacen que no sea, ni de lejos, uno de los mejores proyectos de su director.

Sin embargo, si quieres leer un análisis más en detalle de la película, puedes leer la crítica detallada que publicaremos mañana 21 de julio.





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