Una sátira apocalíptica tan divertida como profunda.

Buena suerte, diviértete, no mueras (Gore Verbinski, 2025) le hace honor a su nombre al ser una película entretenida, dinámica y original, que de todos modos deja un buen mensaje para el espectador a pesar de contar con un final ligeramente anticlimático.

Los futuros post apocalípticos ocasionados por una inteligencia artificial fuera de control no son nada nuevo en el cine. Pero con el rápido avance que ha tenido la IA en la vida real, situaciones como las que cuenta esta película parecen cada vez más cercanas, la ciencia ficción que se está volviendo realidad.

¿De qué trata la película?

La trama va de un hombre que entra a un restaurante y recluta a un grupo de personas aparentemente aleatorio, para embarcarse en una misión con el objetivo de evitar que que una malvada inteligencia artificial destruya el futuro, si fracasan él se hará explotar y se reiniciará el bucle. A medida que va avanzando la cinta, se muestra también cómo llegaron a parar ahí el resto de personajes.

Desde el momento en el que aparece el personaje sin nombre de Sam Rockwell vestido con un ridículo atuendo y diciendo ser un viajero del tiempo queda claro que esta es una cinta de ciencia ficción. Pero hay algunos elementos que ya no solo forman parte de la ficción y lo que vuelve a la historia tan interesante es la manera en la que el guionista Matthew Robinson mezcla esos conceptos ficticios con los reales.

¿Qué aspectos positivos tiene?

Rockwell es muy carismático en el papel, es evidente que tuvo bastante libertad a la hora de representar a este personaje tan excéntrico, al principio parece estar completamente loco, pero rápidamente queda claro que tiene un plan para todo y esconde una desgarradora motivación. Casi parece un Jack Sparrow moderno y esto cobra sentido considerando que Verbinski fue el director de las tres primeras películas de Piratas del Caribe.

No es sencillo hablar del elenco sin desvelar más detalles de la trama, pero son Haley Lu Richardson y Juno Temple son quiénes más destacan, debido a que sus personajes deben afrontar la pérdida de seres queridos a manos de la tecnología creada por corporaciones que luego pretenden venderte una solución corporativa y manufacturada de la forma más frívola posible. Son ellas quienes cargan gran parte de las escenas más emotivas.

Conclusión

Quizás el desenlace final pueda sentirse un poco anticlimático, cliché o hasta decepcionante, pero Buena suerte, diviértete, no mueras es una divertida película con una crítica social clara y una idea original muy bizarra que de alguna extraña forma funciona y por eso merece ser vista con toda la atención que merece en lugar de tenerla de fondo mientras se utiliza el teléfono con una mano y se come un snack con la otra.

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