Acaba de aterrizar en Movistar + la nueva miniserie que deleitará a los amantes del deporte rey. Se trata de Por cien millones (Oriol Capel, Nacho G. Velilla, 2026), la cual relata la intrahistoria de uno de los acontecimientos más destacados a nivel social en la España de los 80, el secuestro del futbolista más querido del país en ese momento, Enrique Castro “Quini”.

Los hechos arrancan en la Zaragoza de 1981, donde tres mecánicos cuya situación financiera era acuciante debido a la falta de trabajo, toman la decisión de secuestrar al pichichi de la liga española, Quini, que militaba en aquel momento en el F.C. Barcelona. A cambio de la vida del futbolista asturiano, exigirían un rescate de 100 millones de pesetas con los que aspiraban a tener una vida mejor. A medida que se sucedían las semanas de secuestro, se estrecharía el cerco sobre los secuestradores.

La creación del proyecto recae en Nacho G. Velilla y Oriol Capel, unos veteranos de la televisión, sobre todo en clave cómica, destacando series televisivas que han marcado una época en España como son 7 vidas (Nacho G. Velilla, 1999-2006) o Aída (Nacho G. Velilla, 2005-2014) donde el primero era el creador y el segundo, uno de los guionistas principales. A Capel le podemos achacar el éxito reciente de la amarga y a la vez desternillante A muerte (Oriol Capel, Natalia Durán, Dani de la Orden, 2025).

En primer lugar, uno de los apartados más destacados de esta serie es la ambientación y el contexto histórico. En ellos no sólo se recrea Zaragoza en 1981, sino que se retrata a la España de la Transición. Vemos acontecimientos históricos como el golpe de Estado del 23 de febrero, nos adentramos en esos barrios obreros ochenteros, esas tascas donde la gente se tomaba su carajillo, todo eso bañado de música de la época. Sin duda se genera un ambiente costumbrista haciendo que la atmósfera sea sobresaliente.

Alfonso (Raúl Arévalo), Jorge (Vito Sanz) y Salva (Jorge Guevara) trasladan a Quini al zulo en un cajón de madera.

A pesar de ser una historia dramática, Velilla y Capel se mantienen fieles a su estilo cómico, reflejado en el trío protagonista. Más allá de ser un relato donde el secuestro es la figura principal, los secuestradores están rodeados de situaciones cómicas que romperán constantemente la tensión dramática.

De este modo se pretende narrar los hechos de manera verídica, algo muy de agradecer en los tiempos que corren. Ya que los creadores muestran que el secuestro fue perpetrado por tres personas de a pie que querían salir de la pobreza, a diferencia de lo que se creyó al principio, teniendo en cuenta la proliferación de los grupos armados como ETA o GRAPO.

El trío de secuestradores, tres hombres que aspiran a una vida mejor por la vía rápida: secuestrando al futbolista del momento, Enrique Castro «Quini».

El secreto del éxito, más allá de una historia de relevancia social, reside en el trío protagonista. Destaca en primer lugar el líder de la banda, Alfonso, al que da vida Raúl Arévalo, el cerebro y artífice del plan, mostrando una vez más sus dotes actorales donde traslada esa desazón por la paupérrima situación económica por la que atraviesa su familia con un brillante acento zaragozano.

Por otro lado, tenemos a Jorge, que encarna la bondad del grupo, irónicamente es un secuestrador con buen corazón, y hace ver que en ese mundo, tener buen corazón no te lleva al éxito. Esa bondad e ingenuidad están muy bien controladas por Vito Sanz, destacando las interacciones que tiene con el propio secuestrado. Su reciente éxito en Volveréis (Jonás Trueba, 2024) ha dado pie a más apariciones en películas y series españolas.

Y por último, tenemos a Salva, representando la juventud y los sueños frustrados de una generación cuya progresión en la vida se hace más cuesta arriba por etiquetas como “quinqui” o “macarra” entre otras. De los tres es el personaje al que le encuentro menos matices y, por lo tanto, más mundano y corriente. A pesar del trabajo de la estrella de Culpa mía (Domingo González, 2023), Gabriel Guevara, se queda muy atrás con respecto a sus compañeros de taller y de secuestro.

Enrique Castro «Quini» (Agustín Otón) amenazado por sus secuestradores en el taller que empleaban como zulo para retenerle.

Para concluir, la historia de Por cien millones nos muestra los apuros de esa clase media baja de la España de los 80, cuyo principal sueño es encontrar ese atajo y ese trampolín inmediato a un estatus y condiciones de vida mejores. A su vez refleja la tristeza y la amargura de la población al ver cómo los proyectos de vida se derrumban como un castillo de naipes construido sobre esos sueños irreales.

Ya disponible en Movistar +. 

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