Prime Video está cerca de estrenar su nueva serie titulada Cochinas (Cerdeño Salinero, 2026), una propuesta que se presenta como una sátira provocadora, que va más allá de mostrar cuerpos desnudos en pantalla para generar shock. Por ello, hablaremos de los tres primeros episodios donde veremos a Malena Alterio, Celia Morán y Álvaro Mel.
La serie utiliza el humor negro como herramienta principal y lo combina con una crítica social incisiva, algo que vemos en sus tres primeros episodios al lograr un equilibrio entre lo sexual y lo reflexivo, invitando al espectador a mirar más allá de lo evidente.
Entonces, cada capítulo inicia con una escena porno paródica que funciona como introducción, pero pronto nos adentra en la vida de Nines (Malena Alterio) quien, por azares del destino, debe hacerse responsable de un videoclub en decadencia. Es incapaz de competir con empresas extranjeras. Este punto de partida abre la puerta a un relato donde la protagonista descubre que su esposo estaba endeudado, y que el negocio apenas sobrevivía gracias a un segmento de mercado que aún consume pornografía.

Nines encuentra en ese nicho una oportunidad, al atender a los hombres que buscan ese contenido y vendiéndoles lo que desean. Sin embargo, la serie plantea el dilema moral donde la sociedad considera “normal” que los hombres consuman pornografía, ella debe enfrentarse a la culpa y al sentimiento de suciedad por entrar en ese mundo, incluso si lo hace solo por trabajo.
Aunque la protagonista es el eje narrativo, también conocemos a Chon y Agus, empleados del videoclub cuya química aporta frescura y comicidad, ya que sus ocurrencias generan risas, pero detrás del humor se esconden reflexiones más profundas. Por ello, la serie utiliza lo sexual y lo absurdo como vehículo para abordar temas complejos, al lograr que cada episodio tenga varias capas de lectura.
En estos tres capítulos se exploran, muchas veces de manera indirecta, cuestiones relevantes como la represión femenina frente a la sexualidad. El eje central es cómo la sociedad crea culpa en las mujeres por consumir o explorar el porno, mientras que en los hombres se normaliza. Por ende, vemos a Nines sentirse juzgada y reprimida, lo que refleja un doble estándar que la serie denuncia con claridad.
La producción también aborda los estándares de belleza impuestos a las mujeres, un ejemplo conmovedor es el de una pareja de ancianos debido a que ella evita que su marido la vea desnuda porque ya no luce como hace cuarenta años. Otro momento clave ocurre cuando Nines dialoga con la carátula de una película porno rechazada por un cliente, quien no la quiso porque la actriz ya no parecía “joven y bonita”, estos detalles subrayan cómo la sociedad exige perfección constante en el cuerpo femenino.
En conclusión, Cochinas en sus primeros tres episodios va mucho más allá del porno y la sexualidad, estos elementos funcionan como vehículos para una propuesta que mezcla sátira, humor ácido y crítica social de manera inteligente.
Donde, la serie expone cómo la mujer es juzgada por explorar su deseo de la misma forma que lo hace el hombre, y lo hace con un estilo irreverente pero lúcido, con una producción que incomoda, divierte y reflexiona al mismo tiempo, y que sin duda dará de qué hablar. Pero recuerda, esta solo es mi opinión y ahora falta la tuya.





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