Hey, hey, hey, ¡cuánto se les ha echado de menos! En esta, mi primera crítica de este año, os traigo una lluvia de mamporros con la firma de Jason Statham, hoy os traigo Shelter: El protector (Ric Roman Waugh, 2026), que llegará a nuestros cines el próximo mes de marzo.
La historia pone su foco en Mason, un antiguo miembro de las fuerzas especiales más letales y más secretas del Reino Unido. Viviendo exiliado y escondido de sus antiguos jefes en una recóndita isla en Escocia, rescata a una niña de una tempestad. Este hecho desencadena la localización de Mason por parte de sus enemigos, comenzando una frenética persecución donde el objetivo prioritario del protagonista será proteger a esta niña cueste lo que cueste de su pasado.
El gobierno de esta película recae sobre el estadounidense Ric Roman Waugh, un perfil idóneo para el film que se pretende. Sus mejores cualidades son el thriller y la acción, ya que prácticamente todos sus trabajos se basan en esos géneros. Sus obras más destacadas serían El mensajero (Ric Roman Waugh, 2013), la tercera entrega de la saga Objetivo, Objetivo: Washington D.C. (Ric Roman Waugh, 2019) o las dos entregas de la saga Greenland (Ric Roman Waugh, 2020, 2026).
Como he mencionado anteriormente, la acción es la especialidad de este director, y eso se puede comprobar a lo largo de la película, ya que las secuencias de acción están bien rodadas y coreografiadas. Esto resulta fundamental en una película de esta clase, ya que es su principal baluarte, ya que la historia vacía no va a mantener al espectador en su butaca, pero ya hablaremos de eso.
El otro activo fundamental de la película es su actor protagonista, el siempre incombustible Jason Statham. Cabe matizar que más allá de su rostro serio e impenetrable, destaca por su especialidad en diversas artes marciales, y su complexión atlética, siendo clavadista profesional y casi participando en unos Juegos Olímpicos. Más allá de eso, muestra constantemente un estoicismo y una inexpresividad que lastran cualquier dote interpretativa, pero es verdad que en la gran mayoría de sus trabajos, no requiere de ella.
Más allá de sus bien trabajadas secuencias de acción, el argumento está muy manido, además de presentar personajes estereotipados dentro del género. Además me resulta grosera la burda imitación que se lleva a cabo de obras memorables tales como León: El profesional (Luc Besson, 1994), ya que la relación de Mason con la niña es una versión muy descafeinada de la simbiosis entre Jean Reno y Natalie Portman en la cinta de Besson. Además, quitando que sean unas buenas secuencias de acción, el estilo de lucha y de dirección de las mismas son muy similares a las esgrimidas en John Wick (Chad Stahelski, David Leitch, 2014) y sus secuelas.
También veo la película bastante descompensada, donde se cuenta con actrices de renombre reciente como Harriet Walker o Naomie Ackie, cuyos personajes ya sean de presencia efímera o superficial, poco aportan al film. Hago una pequeña excepción con Bill Nighy, que da vida al antagonista principal de la película, donde cumple con los estándares esperados de dicho rol.
Para concluir, pienso que estamos ante un film hecho de retazos, tenemos mucho estereotipo, claras imitaciones a otros filmes del género y un plano gratuito del puente de Ronda (Málaga), más allá de que sea precioso como ninguno, no se integra como es debido en el conjunto de la película. Es una película, que más allá de sus entretenidas escenas de acción, se ha intentado acercar demasiado al sol, pero se le han derretido sus endebles alas.
En cines el 27 de marzo.







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