Dirigida por Paul Feig y basada en la exitosa novela de Freida McFadden, ‘The Housemaid’ llega a las pantallas en este periodo navideño como un thriller psicológico en el que nada parece lo que realmente es.

Sydney Sweeney en el rol de Millie protagoniza el film con una gran actuación cumplidora y ajustada a lo que el papel necesita. Junto a ella, Amanda Seyfried interpreta a Nina, la esposa aparentemente frágil pero enigmática, que vuelve a brillar como hace mucho tiempo que no lo hacía, destacando cómo la gran actriz que es. Por último, Brandon Sklenar que da vida a Andrew, el marido millonario. Que por cierto, es uno de los actores rumoreados para ser el nuevo Batman en el universo DC de James Gunn, y personalmente, me pareció ver easter eggs sobre esto en la película. ¿Casualidad?

Desde los primeros minutos, The Housemaid’ es muy intrigante. Sin duda alguna lo que más brilla es la atmósfera inquietante y de misterio que se genera desde el inicio. Paul Feig demuestra una gran habilidad para construir un ambiente de misterio cautivador muy bien conseguido que aguanta hasta los últimos minutos de la película. Gran parte del mérito es mantener el ritmo a lo largo de todo el metraje, siendo en todo momento muy constante pero sabiendo cuándo acelerar y cuándo pisar el freno en aquellas escenas que requerían de más pausa. 

Las actuaciones son uno de los pilares más fuertes de la película. Sydney Sweeney continúa progresando en su carrera con otra gran actuación, quizá demasiado funcional y a pesar de que a veces parece que va en piloto automático, cumple a la perfección. Interpreta a Millie con una mezcla de vulnerabilidad y determinación que la hace creíble y empática. Su evolución a lo largo del metraje es sutil pero impactante, consolidándose como una de las actrices más versátiles de su generación.

No es uno de sus trabajos más brillantes y que más introspección le habrá generado, pero este papel tampoco lo requería. Sin embargo, la que realmente brilla con luz propia es Amanda Seyfried. Su interpretación de Nina es magistral, pasa de la fragilidad aparente a una intensidad perturbadora con una naturalidad asombrosa. Seyfried roba cada escena en la que aparece, aportando capas de complejidad a un personaje que, en momentos es un poco cliché, pero es sin duda el pilar sobre el que se sostiene la tensión dramática de la cinta. Brandon Sklenar, por su parte, cumple en un rol sólido siendo el que menos destaca de los tres.

En líneas generales, es una buena película que cumple sobradamente con entretenimiento y adaptando fielmente la obra original. Los giros argumentales mantienen al espectador atento a todo lo que ocurre, especialmente en la segunda mitad, donde el thriller se acelera y las revelaciones comienzan a producirse.

No todo es perfecto, eso sí. Bajo mi punto de vista, sobraba metraje al final. La resolución se extiende más de lo necesario, haciendo que la película se sienta un tanto larga en sus últimos minutos. Otro punto a deber en el film, es que el final es algo sobre explicativo, con diálogos y planos que resuelven dudas de manera demasiado directa, restándole algo de ambigüedad que habría potenciado el impacto y que de por si no eran realmente necesarios dado que todo lo que se había contado se entendía a la perfección. En un género como el thriller psicológico, dejar algunas cosas a la interpretación del público y no sobre explicarlas suele ser más efectivo.

En resumen, The Housemaid es un thriller sólido y entretenido, no reinventa el género pero lo ejecuta con maestría. Muy recomendada para ver estas navidades, perfecta para una sesión familiar (cuidado con un par de escenas subidas de tono con algo de picante) o en pareja. Sin duda va a ser una de las películas más vistas en estas navidades. Ah, por cierto, hay una escena post créditos. ¡No te la pierdas!

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