Muchos coincidiréis conmigo que, al igual que decía Forrest Gump, la vida es una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar. Pues lamento tener que decir que, en ocasiones, tocan malas cartas en la vida, como es el caso del protagonista de Roofman (Derek Cianfrance, 2025). Una de esas pequeñas películas que nos pueden llegar al corazón con una singular historia.

La película relata la vida de Jeffrey Manchester, conocido como “el hombre del tejado” (Roofman en inglés). Un exmarine que para poder mantener a su familia se dedica a desvalijar restaurantes de la cadena McDonald’s atravesando los tejados. Tras ser encarcelado, se fuga de la cárcel y vivió dentro de un Toys’R’Us durante 6 meses, durante los cuales encontró una nueva familia.

No es de extrañar que para contar una historia acerca de un personaje al que la sociedad ha dado la espalda y la vida le pasa por encima se haya encomendado este proyecto a Derek Cianfrance. Es todo un especialista en esta clase de historias, siendo el buque insignia de su filmografía Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010), donde muestra el auge y caída de las relaciones partiéndose el corazón en el proceso.

Cianfrance es un director que manipula a la perfección las emociones para poder mostrarlas al espectador tal y como son, sin ser blanco o negro, y, en muchas ocasiones, grises. Este es el caso del protagonista, cuyo objetivo final es el poder mantener y tener una familia, pero haciendo que el fin justifique los medios. De este modo, para poder darle el tren de vida que se merece a su familia decide llevar a cabo esos actos delictivos. 

Jeffrey Manchester a.k.a. Roofman (Channing Tatum) recorriendo los pasillos de un Toy’R’Us vacío en el que vivió durante 6 meses.

Más allá de la propia delincuencia, Cianfrance construye un gran personaje, cuyas principales virtudes son la ética y la moral, ya que no pretende hacer daño a nadie en principio, solo conseguir su objetivo, pero claro, en ese tipo de circunstancias, se acaba recurriendo a la violencia de una forma u otra.

El punto fuerte de la película es la historia en sí, ya que estamos ante un relato muy singular cuya esencia es atractiva; desde que leí la sinopsis yo estaba dentro. Lo atractivo diría que es lo rocambolesca que es la historia así como los personajes que en ella aparecen, dando ese punto de esperanza con situaciones con las que el espectador se puede identificar fácilmente. A pesar de ofrecer ese pequeño halo de luz, Cianfrance se encargará de bañarlo con altas cantidades de pesimismo, dejando un amargo sabor de boca que no es necesariamente malo, artísticamente hablando, sino que es realista.

Jeffrey Manchester (Channing Tatum), siendo un prófugo se la justicia, se enamora de Leigh (Kirsten Dunst), una trabajadora del Toys’R’Us en el que se esconde.

El amable ladrón de los tejados está interpretado por Channing Tatum, un actor que nunca fue santo de mi devoción, ya que siempre le he visto como una cara bonita, como es el caso de películas como Infiltrados en clase (Phil Lord, Christopher Miller, 2012) o Magic Mike (Steven Soderbergh, 2012). Aunque puede llegar a ser un actor decente saliendo se su zona de comfort, quitándose de personajes socarrones y graciosillos e incurriendo en papeles de carácter más dramáticos como así hizo en Foxcatcher (Bennett Miller, 2014)

Tatum hace un papel notable sobre todo por su innegable carisma, aunque tengo la impresión de que se está encasillando en este tipo de papel, un rol de padre joven y hastiado por la vida y sus circunstancias, algo muy similar a lo que vimos en La suerte de los Logan (Steven Soderbergh, 2017). 

Peter Dinklage es Mitch, el gerente del Toys’R’Us en el que Jeffrey Manchester se esconde durante 6 meses.

Otro punto fuerte de la película es el reparto, ya que dispone de buenos nombres como Kirsten Dunst, Lakeith Steinfeld, Ben Mendelsohn o Juno Temple, pero, sobre todo, tiene en cartera a un fantástico Peter Dinklage, que atrae la mirada del espectador en todo proyecto en el que participa, siendo el principal atractivo, compitiendo seriamente con Channing Tatum.

Para terminar, decir que Roofman es una película amena y dinámica que enganchará al espectador con una historia desconocida a la par que cautivadora. Una historia que contará con la simpatía y, sobre todo, con la empatía de los espectadores al ver que la vida nos puede poner muy contra las cuerdas en cualquier momento, dando igual nuestros objetivos, nuestras metas y nuestros sueños.

Ya en cines.

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