El Depredador por fin es el protagonista de la franquicia homónima, acompañado por su familia encontrada, un profundo mensaje sobre auto liberación y una dosis de acción tan vertiginosa que la ausencia de clasificación +18 pasa desapercibida. 

Predator ha regresado a la pantalla grande luego de una ausencia de 7 años y todo parece indicar que la franquicia finalmente va por buen camino luego de haber encontrado a su capitán en Dan Trachtenberg quién ya se encargó de dirigir Prey en 2022 y co dirigir Killer of Killers junto a Joshua Wassung este mismo 2025.

La película no pierde el tiempo en ningún momento, tarda menos de 10 minutos en conseguir que el espectador empatice con Dek, interpretado por Dimitrius Schuster-Koloamatangi, en donde A diferencia de las otras entregas es el absoluto protagonista y es un marginado, por lo que en el transcurso de la cinta él intentará probar su valía y eso es sumamente satisfactorio de ver. 

Pasa completamente desapercibido el hecho de que la película no tiene calificación +18 porque si bien cuenta con el humor habitual de las producciones live action de Disney, la acción es espectacular gracias al gran trabajo de efectos digitales y prácticos dignos de disfrutar en la gran pantalla. De todos modos, jamás se dejan de lado las relaciones entre los personajes, estas son dinámicas y tridimensionales.

Elle Fanning está fantástica como siempre, cada diálogo que tiene con el protagonista hace que ambos reflexionen y evolucionen, reforzando así el mensaje de familia encontrada que tiene la cinta y como los personajes se dan cuenta que realmente no son tan diferentes como pensaban. 

Predator Badlands es una magnífica de construcción de la mitología del depredador que claramente fue hecha por personas que tienen mucho cariño hacia esta franquicia y quieren elevarla a nuevas alturas brindando profundidad y desarrollo de personajes jamás vistos antes en la saga, además de conectar con entregas pasadas y ojalá futuras.

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