El próximo mes de octubre llega cargado de estrenos y uno de ellos no es otro que la nueva película de Mike Flanagan, La vida de Chuck (Mike Flanagan, 2025), la cual promete dejar nuestros sentimientos a flor de piel y nuestro corazoncito conmovido.
La trama se centra en la figura de Chuck Krantz, un amable contable, narrando su vida en orden inverso a través de tres historias. De este modo, comienza por su prematura muerte a los 39 años de edad a causa de un cáncer, pasando por su etapa de madurez, para finalizar con el transcurso de su infancia y adolescencia con sus abuelos en una casa llena de enigmas y secretos.
La película está a cargo de Mike Flanagan, el que posiblemente sea la cara más visible del fantaterror contemporáneo. Más allá de dirigir películas de terror de segunda fila como Ouija: El origen del mal (Mike Flanagan, 2016) o Hush (Mike Flanagan, 2016), saltó a la palestra como showrunner de varias series de terror de Netflix como, La maldición de Bly Manor (Mike Flanagan, 2020) o Misa de medianoche (Mike Flanagan, 2021).
Una cosa a destacar de muchos de sus trabajos, es el afán de Flanagan de llevar, ya sea a la pequeña o a la gran pantalla, historias pertenecientes a los más célebres autores de la literatura americana como pueden ser Shirley Jackson con La maldición de Hill House (Mike Flanagan, 2018), Edgar Allan Poe con su versión de La caída de la casa Usher (Mike Flanagan, 2023) o Stephen King, autor de la historia de la película que nos atañe, además de haber dirigido la secuela de El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980), Doctor Sueño (Mike Flanagan, 2019).
Firmando el guion y basándose en la historia de Stephen King, Flanagan se aleja de esa atmósfera terrorífica para elaborar un cuento acercándose a posturas más cercanas a una especie de realismo mágico, donde se mezclan los elementos cotidianos con los fantásticos. En la película se entremezclan bailes, institutos, mundos interiores, casas encantadas que conducen a potentes mensajes que nunca está de más recordar.
Las tres historias que se nos presentan en la película narran las diversas etapas de la vida de Chuck, destacando que el orden inverso en la narrativa favorece la construcción del personaje protagonista. Así desempolvan esa expresión que nos marcó a fuego Robin Williams en El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989), carpe diem, vive el momento.
En lo que respecta al reparto, cabe destacar que es una película bastante coral, donde, a pesar de que el rol central recae en Tom Hiddleston, el resto del elenco aporta su grano de arena a cada una de las historias y ayuda a construir y a perfilar el personaje de Chuck.
Ya sea para mostrar sus emociones, sus inquietudes, sus deseos o sus miedos amén de otros matices del personaje, la combinación de buenos personajes y la existencia de una buena historia forman una máquina óptima para que la película funcione.
Mención especial a la presencia de dos actores, y no son actores cualquiera, son dos iconos de esa pop culture que nos marcó en nuestra juventud. Estoy hablando de los geniales Mark Hamill y Mia Sara. El primero, de sobra conocido, es el que nos inició en los caminos de la Fuerza como Luke Skywalker en la saga de La guerra de las galaxias, mientras que la segunda figura en dos películas de nuestra adolescencia como son Legend (Ridley Scott, 1985) y Todo en un día (John Hughes, 1986).
Para concluir, decir que estamos ante una de esas películas que pueden iluminarnos un poco cuando estamos envueltos en la penumbra. Nos recalca que tenemos que vivir nuestra vida, ser fieles a nosotros mismos y a nuestra esencia, y a tomar nuestras propias decisiones antes de que las tomen por nosotros. Es una película para que los pesimistas dejen de serlo y los optimistas continúen siéndolo.
En cines el 17 de octubre.









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