Hoy se estrena Misión Imposible: Sentencia final (Christopher McQuarrie, 2025), un nuevo capítulo de esa saga de espionaje iniciada allá por 1996 con Misión Imposible (Brian de Palma, 1996) que supone el regreso del agente Ethan Hunt a la gran pantalla dispuesto a salvar el mundo una última vez.
Tras los acontecimientos ocurridos en la anterior entrega de la saga, Misión Imposible: Sentencia mortal. Parte 1 (Christopher McQuarrie, 2023), la IA conocida como La Entidad y su sicario, Gabriel, pretenden completar su malvado plan de destruir el mundo y reconstruirlo a su antojo. El antiguo equipo de la FMI de Ethan Hunt, mermado y desmoralizado, será la última defensa que se interponga en su camino. En este nuevo capítulo Tom Cruise realizará escenas tan imposibles como sus misiones por tierra, por mar y por aire.
Como era de esperar, este proyecto gira entorno se su piedra angular y talismán, el enormerrimo Tom Cruise, de nuevo en la piel del queridísimo Ethan Hunt. Cabe señalar que Cruise se ha erigido como paladín máximo de ese cine descomunalmente palomitero que nos evoca a esos blockbusters que invadieron las salas de cine a lo largo de la década de los 90. Ese afán por las películas que derrochan acción, tiros y testosterona han llevado a muchos a encasillarle en ese género, ya que proliferan últimamente, teniendo como principales ejemplos las anteriores entregas de Misión Imposible o Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski, 2022), entre otras, sirviéndose de la nostalgia de los fans.
Pero más allá de su faceta de hombre de acción, pocos recuerdan las otras facetas interpretativas de Tom Cruise, las que probablemente hayan cimentado la base de donde está ahora. Se trata un actor, que, personalmente, me ha generado todo tipo de sensaciones, ya que ha hecho que se nos encoja el corazón con interpretaciones que puedo catalogar de tremendas como son Nacido el 4 de julio (Oliver Stone, 1989), donde da vida a un veterano mutilado en la Guerra de Vietnam, o Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999). Por otro lado, también nos hace sonreírle un poco a la vida cuando las desgracias se acumulan en Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996) o nos hace desternillarnos de risa con 10 minutos mágicos en Tropic Thunder (Ben Stiller, 2008). Con esto quiero decir, que por mucho que se le asocie al género de acción, Tom Cruise es un actor todoterreno y, por qué no decirlo, suele ser un valor seguro en una película.
Tom Cruise, esta vez en su faceta de productor, ha sabido elegir bien al cineasta que maneja el proyecto, ya que la elección como director de Christopher McQuarrie ha sido todo un acierto. Ya trabajaron juntos en anteriores ocasiones, en Valkiria (Bryan Singer, 2008), donde McQuarrie era guionista, y en la primera película de Jack Reacher (Christopher McQuarrie, 2012), esta vez como director. Tampoco hay que olvidar que McQuarrie es el artífice de uno de los personajes más emblemáticos de la historia del cine, el enigmático y despiadado gángster Keyser Söze, en Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1998), logrando el Oscar al mejor guion original.
Por todo esto, Tom Cruise eligió a McQuarrie para continuar el proyecto de Misión Imposible con Misión Imposible: Nación Secreta (Christopher McQuarrie, 2015), haciendo que adquiera ese nuevo tono y esa grandilocuencia bien gestionada que hemos visto en la saga desde entonces. La dirección de McQuarrie desde que está a cargo del proyecto es más que notable, ya que las escenas de acción que podemos ver en sus películas de la saga son caviar dentro del género, encontrando en esta película las que posiblemente sean las más complejas y arriesgadas de la saga, a lo que se une una historia plagada de sorpresas y de giros de guion. McQuarrie construye de manera muy eficaz una trama de dimensiones internacionales desarrollada en unos escenarios muy singulares en los que los personajes se las verán canutas en todos los ambientes imaginables, donde el espectador disfrutará de artes marciales, armas, aviones, submarinos y misiles que harán los cimientos de toda sala de cine que se precie.
La película funciona muy bien, ya que es un homenaje a la saga, donde encontramos un sinfín de referencias a las anteriores películas que, como poco, sacarán una sonrisa a los fans, y deja un muy buen sabor de boca en comparación con la anterior. Cuenta con viejos conocidos como son varios de los miembros del equipo de la FMI de Ethan Hunt como son Luther Stickell (Ving Rhames), ya con más años que siete loros, o Benji Dunn (Simon Pegg) o el cínico director de la CIA, Kittridge (Henry Czerny). También tendremos de vuelta a personajes que nos fueron presentados en la anterior película como son el villano, Gabriel (Essai Morales), la ladrona Grace (Hayley Atwell) o la asesina profesional Paris (Pom Klementieff). A ellos se unen nuevos personajes que, a pesar de sus cortas intervenciones aportan su granito de arena a la película como son los interpretados por Janet McTeer, Nick Offerman o Holt McCallany, entre otros.
Por otro lado, echo en falta personajes que le daban un plus a la saga, como son los interpretados por dos actrices muy solventes como Rebecca Ferguson o Vanessa Kirby, ya que su carisma impregnaba la pantalla y se complementaban a la perfección tanto con Tom Cruise como el resto del equipo. A esto le añadimos el principal problema tanto de esta película como la anterior, la ausencia de un villano de categoría. Tenemos a un villano no corpóreo como es una IA, que por mucho que nos pongamos, no alcanza a generarme ningún tipo de sensación, es una especie de HAL 9000 de medio pelo que no funciona demasiado bien. Pero, el que más me desencaja es, sin duda, el personaje interpretado por Essai Morales, ya que es un actor muy poco carismático cuya presencia palidece en comparación con otros villanos de la saga como el diabólico Owen Darvian del colosal y difunto Philip Seymour Hoffman o el estoico Solomon Lane de Sean Harris.
En conclusión, esta nueva entrega de Misión Imposible es un film lleno de acción y adrenalina que no va a dejar indiferente a nadie, llena de escenas vibrantes muy en la línea de las últimas películas de la saga. Es una película que, sin problema alguno, podría considerarse obra cumbre del género, construyendo los mejores escenarios para su desarrollo haciendo que los espectadores disfruten como nunca en sus butacas. A esto debo añadir, que me sumo a la recomendación de Tom Cruise de verla obligatoriamente en salas de cine en la mejor calidad posible, permitiendo que el espectáculo visual y sonoro que es esta película penetre en el espectador convirtiéndose en un más que agradable disfrute.








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