En un contexto en el que el cine de animación español está experimentado un gran auge y una creciente proyección internacional gracias, en parte, a las colaboraciones estratégicas entre países, La luz de Aisha se presenta como un claro ejemplo de esta tendencia. Siendo una coproducción entre España, Alemania y Singapur, la película ha sido proyectada en grandes festivales, como en la 28 edición del Festival de Málaga, en su sección Cine para la infancia, o en el Festival Internacional de Stuttgart en Alemania, donde se hizo con el premio a Mejor guion de animación, firmado por los españoles Xavier Romero y Llorenç Español. Por su parte, la dirección corre a cargo de la iraní Shadi Adib, quien se estrena en el mundo del largometraje tras haber dirigido varios cortos. A estos nombres se le suma la experiencia del director de animación Raúl García, quien ha dado vida a grandes personajes de Disney, como al carismático genio de Aladdin (John Musekr, Ron Clements, 1992) o a las hienas de risa estruendosa de El rey león (Rob Minkoff, Roger Allers, 1994).

En el reparto principal, tanto en su versión original en catalán como en español, encontramos a actrices y actores de doblaje tan reconocibles como Michelle Jenner, que le pone voz a la protagonista Aisha; Jordi Sánchez, que se encarga de la voz de Muthadi, el villano de la historia; o Nerea Rodríguez, que presta su voz a Nura, la amiga de Aisha.

Como podemos ver en el tráiler, uno de los aspectos más llamativos es su propuesta visual. La animación recuerda al claymotion, evocando la textura de la plastilina en la que se queda impresa la huella de quien la maneja, aportando una sensación de cercanía y una seña muy personal. Además, la película juega con variaciones en la animación, como en la mezcla sutil en las bocas de los personajes o en las escenas oníricas de la protagonista. Todo ello, junto con el diseño de los distintos escenarios en tierra y en mar acompañados de un cielo bañado de colores, movimientos y fuegos artificiales, crea una atmósfera perfecta para disfrutar de una historia, que, a pesar de ser sencilla y tener un desenlace algo apresurado, está cargada de sensibilidad y diversión.

En ella, nos trasladamos a un reino del Al-Ándalus del siglo XI para vivir una aventura de la mano de Aisha, una joven amante de los fuegos artificiales que quiere convertirse en una de las grandes pirotécnicas de la historia como su gran inspiración, el Maestro Hao. Entre una batalla entre sus deseos y el rechazo de su padre a que su futuro sea ese en vez de seguir con la tradición familiar de la caligrafía, Aisha se ve engañada en el juego sucio de Muthadi y un alquimista, que la convence para robar un peligroso libro custodiado por su padre a cambio del gran secreto del Maestro Hao. Cuando su padre es encarcelado por ello, la joven emprende un viaje para recuperar el libro y arreglar el daño causado, donde se topará con nuevas amistades y un destino que jamás habría imaginado.

Por último, cabe señalar que la película deja espacio al aprendizaje de valores a través de la trama y los personajes. De esta manera, se abordan temas como la confianza, el crecimiento personal, la determinación para perseguir los sueños o la superación de miedos, en los que la familia y la amistad cumplen un papel fundamental.

La luz de Aisha es, en definitiva, una ópera prima para todos los públicos con mucha personalidad y cuidado, que confirma el buen momento que atraviesa el cine de animación español.

En cines el próximo 11 de abril.

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