Blitz (2024) es el título de la nueva película como director y guionista de Steve McQueen, el realizador de 12 años de esclavitud (2012), a quien no hay que confundir con el actor famoso por películas como Los siete magníficos (Dir. John Sturges, 1960), La Gran Evasión (Dir. John Sturges, 1962) o Bullit (Dir. Peter Yates, 1968).

El título de la película, como se explica en un cartelón al iniciarse la proyección, viene del alemán Blitzkrieg, palabra empleada para referirse a la guerra relámpago, la estrategia de combate más reconocida del ejército nazi durante la II Guerra Mundial, y que en Reino Unido se acortó a Blitz para referirse a esos ataques de guerra relámpago que lanzaba la aviación alemana sobre la población británica durante las noches de la Batalla de Inglaterra y los meses posteriores (7 de septiembre de 1940 – 21 de mayo de 1941).

Steve McQueen dirigiendo a Elliott Heffernan, uno de los actores principales de la película

Pero esto en esta película se emplea como mero contexto de una historia que no tiene nada claro qué quiere ser, cosa que para mí supuso una gran decepción ya que, cuando la descubrí en Londres hace un mes y medio en una marquesina, mis ganas de verla fueron instantáneas, motivado por la confianza en un director que no me había decepcionado hasta el momento y por la certeza de que el contexto histórico la encajaba con mis gustos en lo que a géneros fílmicos se refiere.

Saoirse Ronan y Elliott Heffernan en una de las escenas iniciales

En Blitz, los protagonistas son Rita (Saoirse Ronan) y su hijo mestizo George (Elliott Heffernan), quienes se ven obligados a separarse siguiendo lo establecido por el gobierno británico para proteger a los niños enviándolos al campo, como podemos ver en películas icónicas como La bruja novata (Dir. Robert Stevenson, 1971) o Las Crónicas de Narnia: El León, La Bruja y El Armario (Dir. Andrew Adamson, 2005).

Rita (Saoirse Ronan) dejando a George (Elliott Heffernan) junto al tren que le enviará al campo

El problema de la película reside en que, precisamente, trata de darte a entender que ese evento desencadena la trama principal, consistente en mostrarnos la aventura de George para regresar con su madre tras saltar del tren en marcha porque quería volver con ella. Pero, la cuestión es que esta aventura se ve diluida por el deseo de McQueen de mostrar los efectos del Blitz en la población londinense a través de los ojos de Rita con escenas en refugios antiaéreos, conflictos en las fábricas donde ya sólo trabajan las mujeres, o el esfuerzo de los voluntarios para limpiar los lugares bombardeados siendo el personaje secundario de Harris Dickinson el más infrautilizado de la historia al ser un voluntario que conoce a los protagonistas y cuya presencia es escasa y demasiado breve.

Rita (Saoirse Ronan) trabajando en la fábrica donde en una escena se muestra el conflicto social que surgió al no haber refugios suficientes contra los bombardeos

Y esto sería perfectamente comprensible en esta película ya que, como es lógico, al contextualizarla en el periodo del Blitz, es de esperar que el momento histórico se muestre en pantalla a través de los ojos de uno de los personajes principales.

Lamentablemente, ese no es el único desvío que toma la película, ya que también emplea flashbacks para reflejar por qué el hijo de una joven blanca y rubia como Rita es mestizo, mostrándonosla antes de la guerra con un joven negro en unas escenas que casi trasladan la trama a una película sobre racismo (algo que, en otros momentos de la historia, también se ve reflejado en la aventura de George).

George (Elliott Heffernan) al inicio de su aventura tras saltar del tren

Igualmente, la aventura George no tiene un pulso claro, pues, por instantes, McQueen nos lleva al tono de una historia de Tom Sawyer o Huckleberry Finn (Mark Twain), con el joven protagonista uniéndose a tres hermanos como polizón en un vagón de un mercancías, moviéndose después a mostrarnos de nuevo los estragos del Blitz desde la perspectiva del pequeño antes de saltar a un tono más propio de Oliver Twist (Charles Dickens) cuando, al verse atraído por la perspectiva de una buena comida, es capturado por unos rateros que le necesitan para colarse entre los escombros de joyerías y lugares de lujo afectados por las bombas, llegando finalmente a mostrarnos a George en una secuencia en la que vemos la inundación del metro por un reventón causado por las explosiones cuyo final queda sin mostrarse en pantalla, casi dejando al espectador sorprendido por la ausencia de las imágenes que este momento merecía.

George (Elliott Heffernan) con Albert (Stephen Graham) en la parte de la trama que adopta un tono propio de Oliver Twist

Por culpa de todas esas tramas sin una relación tonal clara, es imposible descifrar qué quiere contarnos exactamente una película que quiere presentarlo todo muy rápido. Y, aunque es cierto que todas ellas darían para una muy buena historia, la suma del conjunto complica muchísimo el entender qué se supone que nos quiere contar McQueen.

Una película sobre el racismo en Reino Unido antes y durante la Segunda Guerra Mundial habría sido fantástica; igual que una trama del estilo de Oliver Twist en el contexto del Blitz; o una narración del estilo de Tom Sawyer en torno a las aventuras que viven unos niños que se escapan de los trenes que los llevan al campo durante la guerra; e, incluso, una historia sencilla y directa en la que vemos a los personajes sufrir las consecuencias de los bombardeos y su búsqueda de un lugar seguro (que, como se muestra con la inundación del metro, no era sencillo de encontrar) habría funcionado a la perfección combinando cine de catástrofes con drama histórico.

George (Elliott Heffernan) en la escena del metro antes del caos

Podría incluso llegar a decirse que casi da la sensación de que estamos ante una película que originalmente era una serie, ya que, como pueden atestiguar todos los que han visto una miniserie alguna vez, el tiempo de metraje extra que aporta la narración televisiva permite que distintos capítulos tengan tonos y tramas diferentes, sin que eso haga que parezca que la historia se desvía de aquello que se narra en la trama principal. Y, en este caso concreto, McQueen habría acertado si hubiera hecho Blitz en dicho formato de modo que la trama de George tratando de volver con Rita se hubiera sentido complementada por las otras ideas en lugar de sentirse interrumpida por ellas.

Y lo peor de todos estos problemas es que ensucian la experiencia de una película dirigida de forma excelente, tal vez pecando en algún momento de movimientos de cámara muy inestables (especialmente en los planos que abren la narración); cuyos intérpretes son actores muy buenos haciendo un trabajo de gran nivel; que está bellamente fotografiada por Yorick Le Saux; en la que la música de Hans Zimmer siempre parece adecuada al momento concreto que se muestre en pantalla, aun a pesar de que no llega a destacar de la forma en que lo hace en otras ocasiones; y cuyos valores de producción son altísimos, sin llegar nunca a dar la sensación de que estén creados digitalmente o hechos a propósito para la película.

Rita (Saoirse Ronan) en una de las escenas de la película

Pero todo eso da igual cuando el guion cojea ya que, ante todo, vamos al cine a que nos cuenten historias y, en este caso, por desgracia para un narrador tan galardonado como el británico, el peso de una narración regular hunde al resto de los elementos, por muy sobresalientes que puedan ser.

Tal vez sea ese el motivo por el que esta película, de un director tan importante, haya sido enviada directamente a Apple TV+ cuando normalmente la propia Apple envía a salas estas películas de creadores o reparto conocido.

Blitz se estrena en Apple TV+ el 22 de noviembre.

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