Before (Adam Bernstein, 2024) es la nueva serie que ha lanzado Apple TV, protagonizada por Billy Crystal. Un thriller psicológico con pocas virtudes y muchos defectos.
La historia nos pone en la piel de Eli, un psiquiatra infantil en cuyas manos el sistema pone la vida de Noah, un chico conflicto y asocial que irrumpió en plena noche en la casa de Eli. A medida que avanza la terapia, tanto médico como paciente van descubriendo que no han coincidido por casualidad, sino que ambos están conectados de alguna manera. Y es que Eli empieza a notar demasiadas coincidencias entre Noah y su difunta esposa.
Esta miniserie está dirigida de la mano de Adam Bernstein en su primera experiencia como showrunner principal y en solitario. Un director curtido principalmente en el ámbito televisivo estadounidense tomando parte en varias de las series más exitosas de la historia de la televisión. En su haber figuran episodios de series como Breaking Bad (Vince Gilligan, 2008-2013), Shameless (Paul Abbott, 2011-2021), Fargo (Noah Hawley, 2014) o Better Call Saul (Vince Gilligan, Peter Gould, 2015-2022), volviendo a trabajar en una serie de Apple tras su labor en Silo (Graham Yost, 2023-presente).
Billy Crystal vuelve a adentrarse en la psiquiatría después de formar pareja con Robert De Niro en la desternillante Una terapia peligrosa (Harold Ramis, 1999). Siempre nos ha tenido acostumbrados a papeles cómicos como los que encarna en Tira a mamá del tren (Danny DeVito, 1987), Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989) o Cowboys de ciudad (Ron Underwood, 1991), entre muchos otros. En este caso, Crystal cambia totalmente su registro interpretando un papel totalmente dramático. Cuando un actor sale de esta manera de su zona de confort siempre es digno de elogio, sobre todo cuando su trabajo es bueno, como es el caso. La interpretación de Billy Crystal es de las pocas virtudes que posee la serie.
La serie nos ofrece una premisa a priori atractiva, con una atmósfera que nos puede trasladar a esos thrillers psicológicos de finales de los años 90 y principios de los 2000. El cómo se ha desarrollado la serie ya es otra historia, ya que se nos presenta una extraña mezcla entre lo médico, lo terapéutico con lo sobrenatural. Con esto se construye una atmósfera tétrica y lúgubre que por momentos funciona, pero en varias ocasiones resulta hasta inverosímil y, a mi parecer, desvía en exceso la atención, haciendo que pierda el interés por el desarrollo de la trama principal.
Dicha trama es, por otra parte, bastante sencilla, basándose principalmente en esa relación médico-paciente que, de manera predecible, establece un cambio de roles que en un principio funciona, pero que narrativamente se estanca. A esto se le suma que los efectos visuales, a pesar de ofrecer un buen primer impacto, también pueden llegar a ser repetitivos de manera exagerada.
Otra cosa que echo en falta es lo secundario. ¿A qué me refiero con lo secundario? Toda película o serie posee personajes y tramas secundarias que las enriquecen y que, en algunos casos, son el principal atractivo de dichos productos. En el caso de esta serie, no veo ni personajes ni tramas secundarias que aporten algo a la serie. En el caso de los personajes secundarios como los interpretados por actrices conocidas como Judith Light o Rosie Pérez, pasan sin pena ni gloria.
En definitiva, la serie supone un experimento que se queda a medio camino, arriesgándose lo mínimo necesario para captar un pequeño interés al principio para luego quedarse a medio camino. Por el contrario, es una serie ligera y de fácil visionado, en la que Billy Crystal es la principal atracción, quedando así como una mera curiosidad.
Disponible en Apple TV.








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