Rita (Paz Vega, 2024) es la nueva película de Paz Vega que, además, supone su debut como directora.

La historia nos transporta a la Sevilla de mediados de los años 80 en pleno verano, relatando las vacaciones de una familia de clase obrera formada por José Manuel, taxista e interpretado por Roberto Álamo, Mari, ama de casa a la que da vida la propia Paz Vega, y sus hijos, Rita y Lolo. Una familia en la que madre e hijos tienen sueños, ilusiones y ambiciones frustrados por la desgracia, la precariedad, el maltrato y la violencia.

A los mandos tenemos a Paz Vega, que debuta en la dirección. Podríamos decir que su primera experiencia como directora es más que notable, ya que logra generar esa atmósfera nostálgica de su Sevilla natal en todos los espacios presentados en la película usando de manera magistral ese tono sepia que siempre nos hace viajar en el tiempo. Nos ofrece un retrato costumbrista de la clásica familia de clase baja haciendo que el calor y el maltrato sean unos personajes más dentro de la historia. 

El principal logro es la consecución de una historia equilibrada, en la que podemos ver momentos verdaderamente tiernos y adorables, mientras que encontramos otros rebosantes de dureza y, sobre todo, crueldad. A esto se le añade una fabulosa dirección de actores por parte de Paz Vega, logrando unos personajes absolutamente realistas y creíbles, donde hay que destacar las maravillosas actuaciones llevadas a cabo por los niños, Sofía Allepuz y Alejandro Escamilla, que dan vida a Rita y a Lolo respectivamente. Hay que ser valiente para trabajar con niños en tu debut cinematográfico, muy loable por parte de Paz Vega.

Paz Vega no solo ejerce el rol de directora, sino que también actúa en la película, ya que su carrera se ha centrado hasta el momento en el ámbito actoral. En la película interpreta a Mari, una ama de casa que lleva el peso de la familia mientras sufre los abusos tanto físicos como psicológicos por parte de su marido. Empezó a destacar en una de las más célebres sitcoms españolas como 7 vidas (Nacho G. Velilla, 1999-2006), que le valió los que probablemente hayan sido los papeles más importantes de su carrera como los de Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001) y Sólo mía (Javier Balaguer, 2001), que le valieron sendas nominaciones al Goya, logrando el “cabezón” a la mejor actriz revelación por la primera. Haría más películas de prestigio en España de la mano de grandes directores como Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002), El otro lado de la cama (Emilio Martínez-Lázaro, 2002) o Carmen (Vicente Aranda, 2003). También ha hecho sus peripecias en Hollywood, aunque en películas no excesivamente buenas como Spanglish (James L. Brooks, 2004) o The Spirit (Frank Miller, 2008).

El antagonista de la historia es José Manuel, el marido maltratador de Mari, al que da vida Roberto Álamo. Se trata de uno de esos actores cuya carrera se encontraba un poco estancada; ahí donde le véis, tiene dos premios Goya, al mejor actor de reparto por La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo, 2013) y al mejor actor por Que Dios nos perdone (Rodrigo Sorogoyen, 2016). Probablemente, esto se debe a que se trata de un actor cuyo perfil se orienta a dar vida a personajes toscos y muy brutos, pero hay que admitir que se le da de maravilla, ya que el resultado en la película es más que óptimo, ofreciéndonos una imagen de hombre primitivo, abusador y maltratador.

Estamos ante una película pequeña, de medios reducidos, pero con alma, algo de lo que muchas superproducciones carecen. Es sencilla, realista, directa y, a pesar de estar ambientada en el pasado, se trata de una película actual que refleja uno de los problemas más acuciantes de la sociedad como es la violencia machista. Por todo lo dicho, os recomiendo que vayáis al cine a ver esta más que decente ópera prima, la cual creo que por momentos se disfruta, pero por otros se sufre.

En cines a partir del 25 de octubre. ¡No os la perdáis!

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