El director Parker Finn ha vuelto con la segunda entrega de su film más conocido: Smile (2022). En esta secuela, Smile 2, le da la vuelta a la trama original para que no se haga repetitiva, pero manteniendo la misma base que la primera.

Generalmente, está gustando más esta segunda entrega que la primera. Desde mi punto de vista, la primera era original, ya que te presentaban una especie de ente o maldición de la cual no conocías nada. En la segunda, al ya saber lo que está pasando y jugar tanto con lo que es real y lo que no, se me hizo larga y menos interesante que la primera parte. Eso sí, la mejoría de los efectos especiales y el presupuesto es bastante notable.

Naomi Scott (Power Ranger 2018, Los Ángeles de Charlie y Aladdin, ambas de 2019) encarna al personaje principal, Skye, una estrella de la música pop, tan famosa que absolutamente todo lo que hace es conocido o se vuelve viral. Eso es un impedimento a la hora de intentar sobrellevar bien las cosas, ya que cuando empiezan las visiones con las sonrisas, la prensa y la gente puede pensar que está completamente loca.

Es una película que te intentará confundir, al igual que la maldición intenta confundir a la protagonista. Como consejo, recomiendo que prestéis atención a los detalles.

Tiene varios altibajos de ritmo, cosa que no conseguía del todo crear esa tensión constante que las películas de terror deberían tener y hacía que te relajaras demasiado. Aunque va bien para según que otro susto.

Lo que está claro es que, con el final que tiene, el mundillo que ha creado el director puede ir por muchas direcciones y jugar mucho. No me extrañaría que hicieran una saga grande sobre este universo, pero de momento no hay nada confirmado.

Destaco la interpretación de la actriz, quien lejos de sus otros papeles, se ha metido en el mundillo del cine del terror y lo hace genial. Además, la parte de interpretar a una persona subida en el mundo de la fama es también una crítica de hasta qué punto puedes conseguir una vida privada y estar sana de mente con todo el peso que acarrea ser famosa.

Uno de los alicientes para ver la película son las ganas de ver a Ray Nicholson, el hijo de Jack Nicholson, interpretando un papel donde tiene que poner una sonrisa macabra, parecida a la que su padre interpreta en algunos papeles como Jack Torrance (El Resplandor, 1980, Stanley Kubrick) o su peculiar sonrisa del Joker (Batman, 1989, Tim Burton), pero he de ser sincera y deciros que, aunque bien su sonrisa es perturbadora, tampoco es un personaje que salga mucho. Así que si esperáis un gran protagonismo de ese actor, os vais a quedar con las ganas.

¿La recomiendo? Sí. Es una película de terror completamente ideal para este mes de Halloween. No faltan las escenas gore, los sustos y el mal rollismo que ya de por si crean las personas con esa sonrisa. Al igual que la primera, es una película para verla, pasar el rato y no pensar mucho más en ella.

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