Soy Nevenka (Icíar Bollaín, 2024) es el nuevo largometraje de la directora madrileña Icíar Bollaín que narra las vicisitudes del primer juicio por acoso sexual por parte de un político en la historia de España.
Nevenka Fernández es una joven y prometedora política que, por influencias familiares, se hace un hueco en el ayuntamiento de la localidad leonesa de Ponferrada, a cuyo mando se encuentra Ismael Álvarez. Álvarez es ese tipo de político caciquil acostumbrado a poder hacer lo que quiera en su cortijo sin que nadie le diga nada al respecto y sin consecuencia alguna. Tras infinitas presiones y agresiones tanto físicas como psicológicas, Nevenka decide denunciar al alcalde de Ponferrada por acoso sexual. Tras la denuncia, no sólo la propia sociedad ponferradina le dará la espalda, sino su propia familia.
Icíar Bollaín es una de las directoras de primera línea del cine español, uno de esos pilares de ese potentísimo cine social que abunda en España. Sus películas nos tienen acostumbrados a elevadas dosis de dramatismo debido a la fuerza del propio relato, como es el caso de extremo caso de maltrato que nos expone en Te doy mis ojos (Icíar Bollaín, 2004) o la más reciente Maixabel (Icíar Bollaín, 2021), en la que se aborda el poderoso tema, no muchas veces tenido en cuenta, del perdón. También firma el guion de la película junto a Isa Campo, guionista habitual de las películas de Isaki Lacuesta como La próxima piel (Isaki Lacuesta, 2016), donde además es codirectora, Entre dos aguas (Isaki Lacuesta, 2018) o Un año, una noche (Isaki Lacuesta, 2022), además de volver a colaborar con Bollaín, siendo la anteriormente citada, Maixabel (Icíar Bollaín, 2021), la primera colaboración con la directora madrileña.
La película está protagonizada por Mireia Oriol, que da vida a Nevenka Fernández. Su carrera se cimenta en la participación en cortometrajes de cineastas catalanes, pero que ha ido ascendiendo hasta participar en largometrajes como El arte de volver (Pedro Collantes, 2020) y en series como Alma (Sergio G. Sánchez, 2022), siendo esta película su papel estrella hasta la fecha. Oriol nos ofrece una interpretación más que sublime, en la que se pueden ver reflejadas las agresiones y las vejaciones que tuvo que sufrir Nevenka Fernández, a lo que se une ese rechazo y ese abandono que sufrió, construyendo un personaje hastiado y consumido por la agresión y la soledad.
Por otro lado tenemos a Urko Olazábal, que encarna al perverso alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez. Esta sería su segunda colaboración con Icíar Bollaín, ya que estuvo a sus órdenes en Maixabel (Icíar Bollaín, 2021), interpretando a un preso perteneciente a la banda terrorista ETA que se arrepintió de los crímenes que cometió frente a sus víctimas. En este caso, Olazábal es el antagonista directo de esta historia, el agresor de Nevenka Fernández. Olazábal da vida a un personaje verdaderamente despótico y, por desgracia, influyente, un verdadero cacique que campa a sus anchas sin importarle las consecuencias de sus actos, únicamente su propio beneficio. Durante la estancia de Nevenka en el ayuntamiento de Ponferrada la sometió a una terrible persecución y a un acoso constante con tal de tener relaciones sexuales con ella. Urko Olazábal interpreta al verdadero hombre del saco, y cumple con creces.
Estas dos interpretaciones son las mayores fortalezas de esta película, a lo que se añade que se trata de un hecho real dentro de la sociedad española, y, sobre todo, que fue un hecho reciente, ya que tuvo lugar a principios de los años 2000, lo que implica una poderosa temática social que puede darse a día de hoy en nuestras vidas. Sin duda, va a dar mucho que hablar en los próximos premios Goya.
En conclusión, se trata de un largometraje muy sobrio, cuya principal finalidad es contar la verdadera historia, cruel y desgarradora, de Nevenka Fernández. Bollaín se ha centrado en narrar los acontecimientos de manera sincera y objetiva, sin excederse en dramatismo ni haciendo una reinterpretación. Sirve de vehículo altavoz más de 20 años después para poder hacer una milésima parte de justicia a Nevenka Fernández, la cual, debemos recordar, que como consecuencia de este hecho, tuvo que irse del país debido a que no encontraba trabajo. Es decir, su vida se resquebrajó, tras la propia agresión y el escándalo público. Esta película representa una pequeña parte de la deuda que la sociedad tiene con Nevenka Fernández.
Ya en cines, no os la perdáis.


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