La saga del arácnido volverá a salas y culmina su primera tirada con la trilogía de Raimi
Es un 4 de mayo del año 2007, tienes cinco, ocho o diez años y acabas de llagar a casa del colegio sabiendo que es un día especial. Después de innumerables horas leyendo cómics, jugando a Spider-Man 2 en la Play Station y sabiéndote cada diálogo de las dos primeras entregas, toca vivir la experiencia. Porque es el estreno del año y uno que sabes que va a dejar huella. Porque por 2007 no abundaban las trilogías, y mucho menos las de superhéroes. Los X-Men habían abierto el camino de Marvel, pero fue el hombre araña quien echó la puerta abajo. Porque sueñas con ser Peter Parker cada día de tu vida, y lo vuelves a hacer mientras vas de camino al cine, te sientas en la butaca y las luces se apagan mientras empiezan a salir los créditos iniciales que repasan toda la saga, pelos de punta.
Spider-Man 3 fue la culminación de una de las primeras sagas de superhéroes. Un viaje que comenzó en 2002 y un personaje con el que has ido creciendo. Es un regalo para cualquier fan y sí, es una película imperfecta en muchos aspectos, pero hasta eso lo convierte en icónica (inserte baile de Peter). Es imposible no sonreír durante la mitad del metraje, ver la introducción de nuevos personajes como Gwen Stacy o Eddie Brock, emocionarte con la conclusión del triángulo Peter Parker – Mary Jane – Harry Osborn o reconocer que el traje negro le sentaba bien a Spidey, MUY BIEN.
No nos queda más que darle las gracias a Sony por regalarnos poder disfrutar de esta trilogía de nuevo en cines y prepararnos para lo que viene, porque el plan sigue adelante y Andrew está en camino. Porque es momento de dejar a un lado la mirada de crítico y disfrutar de una película que, aunque has visto más de diez veces, cuando se apagan las luces y suena Danny Elfman, vuelves a ser un niño de 10 años que sueña con balancearse entre los rascacielos de la ciudad de Nueva York 🤟🕸️







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