Incineraciones, besos candentes, jugadas políticas y más alucinaciones. Ese sería mi resumen “Out of context” del nuevo capítulo de La casa del dragón.
Un capítulo en donde se da inicio formalmente la trama de las semillas del dragón, Mysaria (Sonoya Mizuno) hace por Rhaenyra (Emma D’Arcy) una jugada maestra, el príncipe canalla (Matt Smith) sigue teniendo alucinaciones y Aemond Targaryen (Ewan Mitchel) poco a poco va mostrando sus verdaderas intenciones.
Rhaenyra busca desesperadamente jinetes para los dragones que tiene debajo de Dragonstone. Recordemos que en el capítulo pasado, se estipuló que no hace falta ser un descendiente de Valyrios para poder domar a un dragón, solo puedes ser un bastardo y tendrías una chance directa de poder ser jinete de dragón. Ahora, la opción que presenta la reina me parece acertada en su desesperación, pero pensándolo en frío, era poco probable que funcionara, debido a que la magia después de ciertas generaciones se hubiera perdido. Es por eso que no hay una combinación más perfecta que un bastardo.

Daemon sigue siendo atormentado por sus errores del pasado. La idea de traicionar a Rhaenyra lo atormenta en sus alucinaciones, la negligencia con sus hijas y el mal actuar que tuvo con su hermano en el momento que más necesitaba de él. Desde que empezó esta trama, soy fiel creyente que todo esto sirve para guiar a Daemon hacia un camino correcto en donde le sea fiel a Rhaenyra y abandone las ambiciones que tiene por lo que le pertenece a su esposa. Esperemos que esa sea la idea de los guionistas, o una mejor ya que del no culminar en nada concreto… Sería una pérdida de tiempo para el espectador y para la serie en si.

El rey Aegon II (Tom Glynn-Carney) despertó brevemente después de su accidente, solo para ser confrontado por su hermano en un interrogatorio acerca de lo que recuerda de aquel suceso. Y es que a Aemond le conviene que su hermano no recuerde nada de la batalla ya que sería más que sospechoso que haya sido el mismo príncipe quién comandó a su dragón para que atacara…. ¡Sin importarle que estuviera su hermano, el rey! Fue Aemond el beneficiado de la ausencia del líder de los verdes.

Mysaria logra gracias a sus red de espías plantar varias semillas de duda en la plebe de Kings Landing. Una de las informantes deja caer que el rey está teniendo festines y contratando a chicas para su placer, estas palabras enfurecen a los que se encontraban en dicho lugar. Semillas de desconfianza hacia sus monarcas se iban planteando lentamente, la plebe se estaba cansando de no tener nada de comer y apenas sobrevivir. A la media noche decenas de barcas llegaban con comida destinada a ellos, para acertar el último golpe a los verdes… Puedes tener varios frentes de guerra abiertos, pero tan pronto como uno se abre en casa todo cambia y era esto con lo que contaba Rhaenyra. Estos planes dieron frutos y es el nombre de ella que gritan en Kings Landing.
Mencioné que la reina había empezado a probar varias personas para ser jinete de dragón, dicha persona sería jinete de Seasmoke, el dragón del “difunto” Laenor Velaryon. De tantas pruebas el dragón se cansó, y decidió salir a buscar a su propio jinete en forma de Addam bastardo de Corlys Velaryon.






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