El 28 de octubre de 1982, un joven Felipe González ganó las elecciones generales encabezando el renovado Partido Socialista. El cambio de paradigma en la política española generó una reacción de celebración y alegría en la parte más progresista del país, pero entre la lucidez que significó aquel momento para muchos, las sombras continuaron perennes, oscuras y ocultas a ojos de la sociedad, tal vez para intentar controlar una situación que ponía entre las cuerdas a cualquiera que se prestara a hablar de ello (casi tanto como en la actualidad). Pero aquellas chicas continuaron encerradas, entre las sombras, esperando un Alumbramiento.

Tras 10 años de su debut como director con la cinta de terror Purgatorio, Pau Teixidor regresa tras las cámaras para narrar la historia de una de estas chicas, interpretada por una fantástica Sofía Milán en su primer papel protagónico en un largometraje. «Marisa (María Vázquez) decide llevar a su hija a Madrid con el fin de dar solución a un embarazo no deseado. Lucía (Sofía Milán) termina ingresando en Peñagrande, un reformatorio para adolescentes embarazadas. Allí forjará una fuerte amistad con sus compañeras y descubrirá que se le quiere arrebatar aquello que todavía no tiene: su propio hijo».

Bajo la luz

Alumbramiento es el sensible retrato de una realidad oculta por nosotros mismos. Lucía fue solo una de las muchas jóvenes a las que el sistema y la sociedad acabaron encerrando para tapar la vergüenza y aprovecharse de su vulnerabilidad para sacar rédito. No son pocas las mujeres que han alzado su voz acerca del drama de los bebés robados por la Iglesia y las autoridades desde la dictadura franquista hasta los años 80 en España, pero la justicia ha sido escasa.

Teixidor logra crear un relato, por momentos emocionante, claustrofóbico y reivindicativo alrededor de todo ello, con una dirección, especialmente de actrices, que no se queda atrás. La sobria fotografía a cargo de Pepe Gay de Liébana que evoca, por momentos, al terror, consigue retratar la belleza entre las grises paredes de aquel reformatorio, al igual que hicieron todas esas jóvenes.

Pero lo que más me ha conquistado de esta nueva propuesta son precisamente todas estas chicas, y sus interpretaciones. Lucía, Lola, Rosa y Cuqui son solo algunos de los nombres de aquellas chicas a quienes sus familias dieron la espalda, teniendo que formar un refugio donde el amor y la sororidad se convirtieron en el único destello de luz en un lugar tan oscuro como Peñagrande. Todas las intérpretes están fantásticas.

Sin embargo, la película no termina de ser del todo redonda debido a un guion que carece de solidez y una narrativa completamente estructurada a la hora de construir el drama de todas estas jóvenes, aspecto que también se ve afectado por un montaje que no termina de funcionar en ciertos momentos de la película.

La puesta en escena de Teixidor sorprende en muchos momentos, pero en conjunto puede que le falte ambición, algo que se comparte con el guion de la cinta. Aunque con honestidad, prefiero este tipo de cine con imperfecciones pero lleno de verdad, en lugar de películas diseñadas únicamente para obtener reconocimiento.

Alumbramiento, pese a sus imperfecciones, es un ejercicio de memoria y reconstrucción de la vida de unas jóvenes olvidadas por la historia, ocultas entre las sombras para evitar pedir disculpas y asumir responsabilidades. Porque quien escribe este artículo desconocía qué fue aquello de Peñagrande hasta que llegó a esta película, y como yo otras muchas personas de mi generación. Por eso, no puedo hacer otra cosa que recomendarla.

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