
La nueva película de Stefon Bristol, la segunda de su filmografía, es un descarnado y original «survival horror» donde unos pocos personajes lucharán por sobrevivir.
La Tierra se ha quedado sin oxígeno, y no hay ningún cohete a otro planeta. Maya (Jennifer Hudson) y su hija Zora (Quvenzhané Wallis) sobreviven gracias al generador de O2 que tienen en su casa-búnker.
Pero una pareja (Milla Jovovich y Sam Worthington) que no tiene tanta suerte, se cruzará en su camino.

Escrita por Doug Simon, guionista al que le encantan las historias de terror crudo y ganador del premio de la audiencia por «Brotherhood» en 2010.
La narrativa y la dirección crean una experiencia inmersiva, donde en sólo 90 minutos se vive una historia repleta de elementos psicológicos y alguna sorpresa que no dejará indiferente.
Sin elementos sobrenaturales, la historia se abre paso a través de las armas, el apocalipsis, la unión y la degeneración mental de los personajes.

Es una gozada ver a Milla Jovovich, la protagonista de la mítica saga de películas de Resident Evil, luchando una vez más por su vida.
Con una maravillosa introducción, y un desenlace icónico.
Tiene algo de ese cine «exploitation» que tanto bueno nos ha dado.





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