Cafantasmas: Imperio Helado (2024), secuela de Cazafantasmas: Más Allá (2021) es un gran pasatiempo para toda la familia ejecutado con maestría por sus creadores: Jason Reitman, Ivan Reitman y Gil Kenan.

Los Cazafantasmas están de vuelta

La historia nos lleva de vuelta a Nueva York, ya que, tras los eventos en Oklahoma de la película anterior, la familia de Spengler se ha hecho cargo del negocio de los Cazafantasmas, lo que supone el regreso de Mckenna Grace como Phoebe y Finn Wolfhard como Trevor, acompañados de su madre Callie (Carrie Coon) y por el señor Grooberson (Paul Rudd).

Los nuevos cazafantasmas: la familia Spengler. De izquierda a derecha: Grooberson (Paul Rudd), Callie (Carrie Coon) y Phoebe (Mckenna Grace)

Todos ellos han pasado a convivir juntos como una familia disfuncional en la casa de bomberos de las películas originales y se dedican a continuar con el trabajo de exterminar fantasmas por la Gran Manzana, con el apoyo de los tres miembros restantes del reparto original: Winston Zeddemore (Ernie Hudson), el principal responsable de financiar al nuevo equipo y cuyas investigaciones paranormales paralelas han traído también a Lucky (Celeste O’Connor) de Oklahoma a Nueva York; Ray Stantz (Dan Aykroyd) quien parece haber “adoptado” por un verano a Podcast (Logan Kim); y Peter Venkman (Bill Murray). También les acompaña otra habitual de la franquicia como es Janine Melnitz (Annie Potts) y actores conocidos de la actualidad como Patton Oswalt o Kumail Nanjiani.

De vuelta tenemos a personajes nuevos y antiguos, que trabajan juntos en la lucha contra los fantasmas

Pero no habría película si no hubiera conflicto. Y este surge por distintas vías:

Por un lado el personaje de Kumail Nanjiani le trae a Ray un artefacto en el que está atrapado un peligroso enemigo, Garraka, al que el caluroso verano que están pasando en Nueva York apenas le sube la temperatura y cuyo principal poder es matar de puro miedo.

Garraka, un nuevo enemigo, capaz de helar la sangre y matarte de puro miedo, tratará de conquistar Nueva York

Por otro, tenemos el conflicto personal de la familia de los Spengler, quienes no terminan de cohesionar porque Grooberson (Rudd) aún no se ha atrevido a dar el paso y empezar a actuar como padre, complicando todas las situaciones con sus dudas y actitud de colega.

Phoebe (Mckenna Grace) y Podcast (Logan Kim), se reúnen para investigar a su nuevo enemigo

Y, por último, conectando las dos tramas anteriores, tenemos el conflicto interno de la protagonista, Phoebe, quien no termina de ser aceptada como miembro en pleno derecho del equipo de Cazafantasmas, desencadenando la habitual crisis de identidad de adolescente en la que se hacen estupideces y se cometen errores, además de trabar amistades con quien no se debe, aunque siempre conectando esto con los elementos sobrenaturales esperados de una película de Cazafantasmas y ayudando a que la película sea lo que Shrek habría definido como una cebolla con muchas capas.

La casa de bomberos, siendo atacada por las fuerzas de Garraka

En cuanto a los demás elementos esenciales en una película de la saga, no faltan los guiños a fantasmas del pasado y a momentos icónicos de películas anteriores. Pero es que, el equipo creativo, impulsado por Jason Reitman (director de la entrega anterior e hijo del director original de la saga Ivan Reitman) y Gil Kenan, llega a atreverse a ir más lejos e introducir referencias a la serie animada de los 80 (Los auténticos Cazafantasmas, 1986-1991), sin que por ello un espectador poco versado pueda sentir que los cineastas le están obligando a ver todo lo estrenado anteriormente para entender la película (algo cada vez menos habitual en las franquicias actuales).

Esta nueva entrega tenemos de vuelta a algunos de los fantasmas más conocidos

Finalmente, y por concluir, baste decir que la dirección de Gil Kenan en nada tiene que envidiar a la de su predecesor, focalizando muy bien la historia sin que el enorme reparto la convirtiera en una historia coral y poco cohesionada (lo que era mi mayor temor antes de ver la película); y que tanto la fotografía, como el sonido, los efectos especiales y la ambientación, no fallan en absoluto en sus intenciones de empaquetar la película, dando lugar a un producto redondo al que lo único que tal vez se le pueda echar en falta es la inventiva que tuvieron los creadores en la entrega anterior al alejarnos de Nueva York.

La familia Spengler, con Phoebe (Mckenna Grace) fuera del coche, luchan contra un fantasma

Si queréis disfrutar de ella, los fantasmas os esperan ya en cines. ¿A quién vais a llamar?

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