El guerrero del dragón ha regresado.

Kung Fu Panda 4 es la cuarta película de la gran saga de animación creada por Dreamworks Animation, que ya cuenta con, además de varios largometrajes, algunas series de televisión (las cuales estudiaremos en próximos artículos) que expanden la historia del personaje de Po, el panda elegido para ser el Guerrero del Dragón a pesar de que su aspecto no sea el que se espera de un gran guerrero.
En esta nueva aventura, todo va a cambiar para nuestro panda protagonista, interpretado vocalmente de nuevo por Jack Black en la versión americana y Florentino Fernández en la española, ambos de forma soberbia en cada ocasión que han dado vida al personaje.

Este cambio no es pequeño ya que, si bien en todas las historias previas la cuestión principal habían sido las capacidades de Po como guerrero del dragón, en esta ocasión estamos ante una historia sobre cambios, sobre evolucionar y progresar, sobre tratar de ser mejores y superarnos a nosotros mismos, ya que el maestro Shifu (Dustin Hoffman en inglés y Manolo García en castellano) le pide a Po que busque un sucesor como Guerrero del dragón porque él debe evolucionar y convertirse en guía espiritual del Valle de la Paz.
Por supuesto, nuestro protagonista lleva tanto tiempo tratando de demostrar que fue adecuadamente escogido como Guerrero del dragón que no va a aceptar fácilmente dejar el manto en manos de otro.

Es entonces cuando comienza la historia, en las que las dudas de Po sobre ese cambio se entremezclan con la necesidad de derrotar a la villana de la historia, La Camaleona (Viola Davis), quien tratará de dominar el mundo gracias a sus poderes de transformación y a diversos trucos y artimañas cuyo objetivo no es otro que robarle a nuestro protagonista su Bastón de la Sabiduría y poder utilizarlo para su planes.

A su lado durante esta aventura, en ausencia de los 5 furiosos, que están de misión por otros lares, Po cuenta con la ayuda de Zhen (Awkwafina en la versión en inglés), una ladrona con un interés personal en ayudarle, y sus dos padres, el señor Ping (James Hong/Juan Fernández), el ganso que le crió, y Li (Bryan Cranston/Gonzalo Abril), quienes son las principales fuentes de alivio cómico en determinados momentos.

Pero dejando de lado la historia, la cual merece la pena disfrutar en pantalla grande como ocurrió con las anteriores, podemos destacar que, a diferencia de otras franquicias que empezaron muy fuerte a nivel técnico y luego decayeron (la desgracia de Ice Age es un ejemplo), esta cuarta entrega hace justo lo contrario.

Kung Fu Panda 4 continúa empleando al máximo todos los recursos de DreamWorks Animation y destacando en su animación, la cual ha sido siempre tratada como normalita por tratarse de una película de animación encuadrada en el género de la comedia de acción. Pero si la miramos con ojos expertos, no se puede sino admirar su grandeza estética y celebrar que fue una de las primeras películas de animación 3D que empleó técnicas que convertían sus imágenes en 2D (de un modo similar al de las tan celebradas películas del Spiderverse) para las escenas de entrenamiento o momentos de gran impacto.

En esta entrega en particular, para quien escribe estas líneas es necesario destacar especialmente una escena de pelea de Po con una multitud de acólitos de la Camaleona en una ambiente neblinoso empleando siluetas y sombras que es increíble y que en animación (aunque también en acción real) es tremendamente difícil de ejecutar.

A todo lo anterior hay que sumar la sorpresa de volver a encontrarnos con muchos villanos de la saga, incluyendo a los tres de las anteriores entregas así como a otros muchos que aparecen en las series; y también la fantástica banda sonora, que en este caso está compuesta por Steve Mazzaro y Hans Zimmer, quien sí que es cierto que en las últimas dos entregas, tras la partida de John Powell (Cómo entrenar a tu dragón) después de Kung Fu Panda 2, ha bajado un poco el nivel del trabajo realizado para la saga.
En resumidas cuentas, esta nueva entrega de Kung Fu Panda no le falta de nada y merece la visita al cine, tanto por las risas como por los visuales, pero también por el mensaje de que nunca es tarde para cambiar de rumbo y tratar de evolucionar a mejor.






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