Después de 10 años, el universo extendido de DC llegó a su fin de la mano de Jason Momoa, con la secuela de Aquaman de James Wan.
Para nadie es un secreto que Warner y DC Studios no están pasando por su mejor momento, luego de un 2022 bastante movido en donde tuvieron buena taquilla con proyectos como The Batman (Matt Reeves), otras que dejaron mucho que desear como Black Adam (Jaume Collet-Serra), pero sobre todo la elección de James Gunn y Peter Safran, ya conocidos dentro del género de superhéroes, quienes llegaron con una propuesta que se caracterizaba por el reinicio y creación de un nuevo universo cinematográfico; el 2023 resultó ser mucho más catastrófico debido a que los últimos tres proyectos –Shazam 2: Fury of the Gods, The Flash y Blue Beetle – fueron un rotundo fracaso en taquilla, generando pérdidas millonarias al estudio.
Es así como llegamos a Aquaman and the Lost Kigndom (traducida como Aquaman y El Reino Perdido): ¿realmente pudo ser algo positivo luego de tantas decepciones? ¿Las polémicas generadas por factores externos terminaron afectando a la película? ¿Creó DC una película que no llevaría al espectador a ningún lado o solo fue el cierre definitivo de un intento de universo cinematográfico que inexplicablemente duró una década? Aquí en Mediaverso compartiremos nuestra opinión acerca de esta película.
Advertencia: este artículo contiene spoilers.
Las expectativas para esta película eran bastante altas, lo cual no era de extrañarse, puesto que la primera, dirigida por James Wan y estrenada en 2018, fue un éxito histórico para Warner Bros. Pictures y DC; sin embargo todas las polémicas alrededor del DCEU como el sonado caso entre Johnny Deep y Amber Heard (Mera), la pésima taquilla de los últimos largometrajes y el principal detonante con el anuncio de James Gunn de un nuevo universo DC que iniciará en 2024 con la anunciada serie animada Creature Commandos, fueron factores que perjudicaron las últimas películas de Warner y DC, y más si tomamos en cuenta que la historia que contaban serían las últimas de un universo que pudo ser más de lo que fue. Pero hablemos de la que cierra esta saga cinematográfica.
Aquaman and the Lost Kingdom nos cuenta cómo ha sido el progreso de Arthur Curry (Jason Momoa) de no querer aceptar su destino a establecerse como el rey de Atlantis, así como ahora tener que asumir un rol como padre al tener un hijo junto a Mera, todo esto mientras vivía su vida entre la tierra y el mar y, posteriormente, enfrentar al villano David Kane, también conocido como Black Manta (Yahya Abdul-Mateen II), quien regresa ahora con el poder del tridente negro que lo posee y el creador del mismo promete darle el poder de acabar a Arthur y así tomar venganza por la muerte de su padre. Arthur descubre que el uso de esta arma fabricada con oricalco, que emite grandes cantidades de gases de efecto invernadero, casi provocó una extinción planetaria cuando lo utilizó un antiguo reino atlante. Es por lo que Arthur toma la decisión de sacar de prisión a su medio hermano Orm, conocido como Ocean Master (Patrick Wilson), brindándonos una comedia entre hermanos similar a lo que Marvel ha hecho con Thor y Loki, para ayudarlo a destruir este Tridente Negro y así mantener la paz en Atlantis.
Los dos se encuentran con el señor del crimen Kingfish, quien les proporciona información que los lleva a una isla volcánica en el Pacífico Sur denominada “Necrus” y descubren que Black Manta ha secuestrado al hijo de Arthur y Mera, haciendo que las cosas se tornen más intensas. Al llegar a Necrus, Arthur lucha contra Black Manta para evitar que lastime a Arthur Jr. y destruya todo a su alrededor.
Al finalizar, los atlanteanos escapan a un lugar seguro, y Arthur y Mera deciden dejar ir a Orm y decirle al resto de Atlantis que murió con la condición de permanecer oculto. Creyendo que la unificación de los reinos submarinos y el mundo de la superficie es necesaria, Arthur revela la existencia de la Atlántida a través de un anuncio en las Naciones Unidas y declara sus intenciones de convertir el reino en un Estado miembro, así como Black Panther lo hiciera al revelar al mundo lo que era Wakanda en las películas de Marvel.
Ahora bien, la película en sí es entretenida, con chistes entre forzados y orgánicos, cada actor tiene su momento y realmente sigue explorando rincones dentro del universo de DC Comics, pero más allá del hecho de que no pudiera emular lo que hizo su predecesora, este film sufrió las consecuencias del anuncio de un nuevo universo cinematográfico por parte de DC, generando un notable desinterés en la audiencia y generando millones de pérdidas al estudio, lo cual se puede notar en ciertas partes de la cinta cómo fue recortada, se eliminaron muchas escenas para evitar confusiones y así dejar en claro que esta historia no tendría continuidad, como pasó con la escena que el actor Ben Affleck – Batman, grabó hace un tiempo para esta película, pero que evidentemente no se mostró en pantalla. Aunado a esto, la cinta tiene una escena post-créditos realmente intrascendente, solo es una escena graciosa que concluye con 10 años de un universo cinematográfico que tuvo sus buenos momentos pero que dejó mucho que desear para los fanáticos del género de superhéroes.
Es así como concluimos que, obviando toda la polémica del universo compartido, Aquaman and the Lost Kingdom es una película entretenida y funciona por sí misma, pero que lamentablemente se vio afectada por toda la polémica que la rodea, siendo la última de lo que conocimos como el DCEU .


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