En el año 1997 se estrenó la película Anaconda con Jennifer López, Ice Cube, Jon Voight y Eric Stoltz y para el grupo de amigos que formaban Doug (Jack Black), Ronald (Paul Rudd), Claire (Thandie Newton) y Kenny (Steve Zahn), que eran adolescentes por entonces, supuso un éxito mayúsculo y una inspiración que les motivó a hacer su propio largometraje de criaturas con una vieja cámara de VHS.
Años después, Doug se dedica a los vídeos de bodas con el sueño frustrado de convertirlos en cortometrajes cinemáticos, Ronald es un actor secundario sin mucho éxito en series de televisión en Hollywood, Claire se ha convertido en abogada y Kenny aún vive dependiendo de las relaciones con sus amigos de la infancia.

Pero, frustrado por la vida que la ha tocado vivir, Ronald regresa a su casa en Buffalo para el cumpleaños de Doug y aprovecha para proponerles una idea loca: rodar un reboot de Anaconda «indie style», es decir, usando sus ahorros, equipo barato, sin apenas recursos y adaptándose a las circunstancias.

Y, tras mucho esfuerzo tratando de convencer a sus amigos, al final logran poner en marcha el plan y viajan a Brasil para, con la ayuda de Santiago (Selton Mello), un entrenador de serpientes, y su anaconda amaestrada, rodar la película con la que han soñado todas sus vidas.
Por el camino, se encuentran con una trama de tráfico de oro en la que Ana (Daniela Melchior) está más que involucrada, y con la realidad de que en la selva les espera más que un movido rodaje de una película independiente.

Con esta trama es con la que la nueva entrega de Anaconda pretende enganchar al espectador. Y lo hace con el director Tom Gormican a los mandos, quien ya había destacado gracias a su película El insoportable peso de un talento desconunal (2022) con Nicolas Cage y Pedro Pascal.
Con Gormican a cargo de la dirección, el proyecto posee un lenguaje visual sencillo, tradicional y directo, sin alardes, que en ocasiones puede resultar simple en exceso por no proponer planos complicados, e incluso, en otros casos, acaba siendo una dirección ilógica por el hecho de que hay planos que no ofrecen información nueva ni aportan un elemento visual interesante.

Es cierto que estas pegas a la dirección desaparecen en cuanto la película coge ritmo y la acción se convierte en lo principal. Y es aquí cuando la película se vuelve interesante, cuando el elemento de parodia de los aspirantes a cineastas tratando de hacer una película con sus limitados recursos se combina con los elementos propios de una película de suspense en la que los protagonistas están siendo cazados en la selva.

Pero, para que todo se sostenga, hay que recordar un factor muy importante: los efectos especiales. En esta ocasión, los efectos digitales son esenciales para poder contar la historia y, por suerte, son muy buenos y se emplean de forma muy inteligente durante la película para minimizar las apariciones de la serpiente.

Junto a estos factores esenciales para que la película funcione, hay que destacar al reparto, en el que todos parecen encajar perfectamente dentro del tono marcado por Jack Black y Paul Rudd, pues esta es una comedia coral con alguna influencia del estilo de Monty Python, en la que se necesita que los intérpretes parezcan sacados todos del mismo mundo.
Finalmente, hay que destacar los que tal vez sean los mejores elementos de la película:
Por un lado, la ironía y la crítica mordaz al Hollywood actual de los reboots, remakes y franquicias.

Y, por otro, la cinematografía que, en un mundo en el que (salvando algunas excepciones como las de Christopher Nolan o James Cameron) la mayoría de producciones de gran presupuesto proponen unas imágenes planas y carentes de contraste y color, o imágenes con una estética con colores virados a cálido o frío de forma artificial, en Anaconda nos proponen una imagen natural, con colores apropiados para el mundo real y con el contraste adecuado en función de si la escena se desarrollla al sol, a la sombra o en un interior, de día o de noche.

En conjunto, Anaconda (2025) es una película que, para lo que la mayoría de críticos buscan (una película comparable con las grandes obras maestras incluso cuando la intención al hacer la película nunca fuera ser una obra maestra), será una película entretenida de Jack Black más.
Pero para aquellos que quieren ver una historia entretenida y pasar un buen rato, que es justo la intención de los cineastas con esta película, Anaconda cumple con todos los objetivos y aporta todo aquello que promete.
Quizá su mayor error haya sido que Sony Pictures le pusiera las cosas difíciles al programar su estreno en medio del que iba a ser el mes de Avatar: Fuego y Ceniza (2025, Dir. James Cameron).
Anaconda (2025) se estrena el 25 de diciembre en cines.





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