Estamos a finales de octubre y eso solo puede significar una cosa, que ya es Halloween. Todos estamos prestos a desempolvar nuestros disfraces y disfrutar de una noche terrorífica. El cine no va a amilanarse y nos tiene preparado un estreno para el final de la spooky season, y la película no es otra que Together (Michael Shanks, 2025).

Tener pareja y vivir en pareja puede ser lo más bonito que le puede suceder a una persona en la vida. Más allá del romance en sí, vivir experiencias y compartir momentos, llega un punto en el que se pone sobre la mesa la temible palabra que puede ser el compromiso. Para mucha gente el compromiso puede ser lo que llevábamos esperando toda nuestra vida, para otros algo de lo que siempre se huía y a algunos les pilla desprevenidos y como si de una gorgona se tratara, les deja petrificados por la sorpresa.

Tim y Millie son una pareja ya consolidada en la que los problemas empiezan a surgir cuando se plantean un compromiso aún mayor. Para solventar su crisis, deciden irse a vivir al campo, donde encuentran una misteriosa cueva haciendo una ruta de senderismo. Para poder sobrevivir, deciden beber agua de la cueva, y, a raíz de ello entre ellos empieza a surgir una inexplicable atracción, seguida de escalofriantes transformaciones físicas.

El cine de terror australiano parece estar en auge tras el éxito de Devuélvemela (Danny Philippou, Michael Philippou, 2025). En este caso tenemos al timón a Michael Shanks, también autor del guión. A pesar de ser la ópera prima del director australiano, tiene experiencia en lo que a la fantasía se refiere, así lo atestiguan sus cortometrajes. A raíz de su trabajo, y como era de esperar, A24 lo ha fichado para realizar otro largometraje para dentro de un par de años: Hotel hotel hotel hotel (Michael Shanks, 2027).

Shanks se olvida de las sutilezas en esta macabra fábula acerca del miedo al compromiso, ya que nos muestra el tema central de la película en las primeras secuencias, en la que acontece la pedida de mano dentro de la pareja protagonista. Dicha situación es la que va a marcar el ritmo y el tempo de la película.

Alison Brie y Dave Franco inspeccionan la misteriosa cueva que encuentran por accidente.

El filme podemos ver que va de menos a más, ya que el comienzo, más allá de los primeros minutos es bastante común, pudiendo hacerse plomizo. La película irá acelerando su ritmo cuando el director nos muestra en pantalla diversas secuencias donde el body-horror es el protagonista. Las constantes deformaciones que sufre la pareja hará que los amantes del género lo disfruten de lo lindo.

Un aspecto positivo de la película es la pareja protagonista, encarnada por Dave Franco y Alison Brie, los cuales también ejercen de productores ejecutivos de la cinta. A lo largo de la historia la química entre ellos es sobresaliente, probablemente se debe a que son pareja en la vida real, permitiéndoles penetrar en el tema principal con una perspectiva de pareja. De este modo se aproximan de la mejor manera posible a la visión del director.

Más allá del aspecto interpretativo, la mayor atracción de la película es la presencia de un notable body-horror. Para quien no esté familiarizado con el término, consiste en la manipulación, destrucción, transformación y deformación de los cuerpos humanos resultando en aterradoras monstruosidades. Durante toda la producción asistimos a una escalada de un body-horror de carácter híbrido, es decir, empleando prótesis y artefactos físicos por un lado, y por otro, emplear efectos digitales.

Uno de los principales problemas que veo en la película es el formato en sí, ya que de la manera en la que Shanks nos la presenta es demasiado larga. La historia, a pesar de ser interesante y visualmente atractiva, no deja de ser una simple fábula, pudiendo haberse resumido en un mediometraje o en un episodio de una serie antológica al estilo de El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro (Guillermo del Toro, 2022).

Por otro lado, siempre he aborrecido la sobreexplicación de conceptos y subtramas, pero en este caso noto que a la película le faltan esos aspectos secundarios que refuerzan a la trama principal. Un ejemplo de esto podría ser el personaje interpretado por Damon Herriman, al cual conocemos por calcar al psicópata y asesino en serie Charles Manson en Mindhunter (Joe Penhall, 2017-2019) y en Érase una vez en Hollywood (Quentin Tarantino, 2019). Un mejor uso del personaje podría haber supuesto una gran subtrama.

Finalmente, una vez salen los títulos de crédito, el espectador no podrá evitar hacerse una pregunta: ¿Qué es el compromiso? Al aparecer esa cuestión, el director ha tenido éxito en su misión, ya que en su visión, el compromiso es el momento en el que los dos miembros de la pareja son uno solo, buscando el bien del otro, aunque eso suponga el mal del primero.

Se trata de una película ciertamente irregular, con sus errores y con sus aciertos, pero que satisfará a los fans del cine de terror. Y, con el tiempo, podría llegar a ser una película a repasar en esas oscuras noches de Halloween.

En cines el 31 de octubre.

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