México es uno de los pocos países en tener una tradición que ha traspasado múltiples barreras culturales y generacionales, como lo es el Día de Muertos. Es una celebración reconocida por la UNESCO desde 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Además, posee un amplio alcance internacional gracias a películas como Coco (Pixar, 2017) y Spectre (James Bond, 2015), que dieron al mundo un destello de esta herencia. 

Pero ¿qué hace tan especial al Día de Muertos para México? Tal vez sea que aquí se celebra la vida a través de la muerte, con el sentimiento profundo de recordar a todo aquel que amaste en vida. Todo eso, en una fecha donde la tradición dicta que ese ser querido regresa para estar contigo al menos una vez más, todos los años. Es una tradición que enlaza el pasado, el presente y el futuro de toda una cultura, al entregar el corazón en cada ofrenda hecha para alguien que partió. 

Un día donde cada elemento del altar guarda un significado espiritual que entrelaza lo mejor del pasado para honrar a nuestros seres queridos desde colocar su fotografía, los alimentos que más disfrutaban, la flor de cempasúchil, los arcos y todo lo que lo compone. Y es que, para nosotros los mexicanos, la muerte no es un adiós, es un hasta luego. Muchas veces escucharás que en México no es “hasta que la muerte nos separe”, sino “hasta que la muerte nos una de nuevo”

Si bien esta tradición ha ido incorporando nuevos elementos al pasar los años, como lo es incluir no solo a nuestros familiares, amigos o conocidos, sino también a esas mascotas que nos acompañaron en los mejores y peores momentos de nuestra vida. Debemos recordar que, según la tradición, el xoloitzcuintle -raza de perro- o cualquier otro perro que nos hayamos cruzado en el camino es considerado un guía espiritual que ayudará a nuestra alma a cruzar hacia el Mictlán -inframundo mexica-. 

Poster promocional de Victoria para su corto, A ti, ¿quién te espera?

Y esto lo hemos visto en Coco, película que representa de manera casi fiel esta festividad. Aunque el Día de Muertos se ha vuelto una tradición muy comercial, con cientos de marcas creando productos sobre esta fecha, debemos comprender que su origen nace del amor y del deseo de volver a sentir a un ser querido. Tal y como sucede en algunos estados de México, como Oaxaca, donde las personas pasan las noches en los panteones -tumbas de sus difuntos- para limpiar, adornar y celebrar ese día con esa presencia amada. 

Es ahí cuando toda la familia se sienta a comer, beber y conversar de forma espiritual con ese ser que tanto has amado, donde “hay que ser bien fuertes pa’ ver a la muerte derecho y honrarla”, con el propósito de recordar y amar como solo alguien que ha perdido sabe hacerlo. Por ello, ese día los panteones se llenan de colores, de vida, de música, de amor, de comida, de familias riendo y amando con el corazón a todo aquel que ya partió. 

En conclusión, el Día de Muertos es una fecha donde el arte, la gastronomía y nuestra cultura convergen para honrar a todo aquel que ha partido y sanar con un curita el corazón, al saber que al menos una vez al año podremos volver a sentir a quien más hemos amado, en nuestras casas, trabajos o cualquier sitio que evoque su presencia. Porque ellos vienen por el camino amarillo para volver a estar con nosotros, y nosotros con ellos. 

La muerte no solo es el fin, también es el nacimiento de una celebración que une a todos en un día pleno de esperanza y tradiciones ancestrales. 

Deja un comentario

Tendencias