Llega a nuestras salas una de las grandes sorpresas del Festival de San Sebastián de 2024, On Falling (Laura Carreira, 2024). Una película que, a través de los mecanismos más simples, cuestiona y pone en tela de juicio nuestro modo de vida.
La historia se centra en Aurora, una mujer portuguesa que trabaja como picker en un vasto almacén de Escocia, lejos de su entorno y de su hogar. Su vida es anodina y rutinaria, va de su apartamento compartido con más trabajadores temporales procedentes de toda Europa a su casa, y viceversa, y vuelta a empezar. De este modo Aurora comienza un proceso de transformación de una persona a una máquina, un miserable número destinado a cumplir con sus funciones.
A los mandos tenemos a la directora portuguesa Laura Carreira, siendo esta su primera incursión en el largometraje de ficción. Estamos ante una directora casi novel, ya que su anterior trabajo fue su debut, el cual consistió en un documental sobre la Guerra de Bosnia, The Fog of Srebrenica (Laura Carreira, 2015). Más allá de esto, no debemos perderla de vista, puesto que su trabajo posee mucha fuerza y mucho mensaje.
Carreira describe y retrata a la perfección el sistema capitalista predominante en occidente haciendo especial hincapié en sus innumerables defectos. A través de la figura de Aurora nos muestra cómo las personas pasamos a ser simples números al servicio de las grandes compañías. De este modo establece un mantra a lo largo de toda la película: “vivimos para trabajar”.
En este sistema, la identidad de la protagonista se va diluyendo, no la vemos con especiales aficiones, salvo una, ese apéndice que nos ha crecido a todos en estos últimos tiempos, el teléfono móvil. Carreira muestra nuestra dependencia hacia los teléfonos, ya que cuando se nos priva de ellos, ya sea por una avería, un golpe o un robo, sale a relucir nuestra indefensión.
Otro de los pilares que se esfuerza en resaltar es cómo nos envuelve el sistema en una maraña de la que no se puede escapar, debemos formar parte de ese sistema para poder sobrevivir en él o se nos borra del mapa. Los momentos finales en los que Aurora pretende mejorar su posición laboral son buena muestra de ello, ya que debe arriesgar lo poco que tiene por una mera posibilidad.
Todos estos puntos son narrados magistralmente con Carreira, notándose visiblemente las influencias por parte del rey del cine y drama social, Ken Loach. Sus méritos con este trabajo le granjearon la obtención de la Concha de Plata en San Sebastián a la mejor dirección, eso sí, ex aequo con Pedro Martín Calero por El llanto (2024).
Otra de las similitudes con el cine de Ken Loach es el uso de actores desconocidos e incluso noveles, como ocurre en muchas de sus películas más recientes. Destaco así el trabajo de la actriz protagonista, Joana Santos, construyendo un personaje roto no por el dolor o por un trauma, sino por un sistema de vida tremendamente absorbente a la par que exigente, cuya escapatoria resulta utópica.
También quisiera destacar el maravilloso broche final que Carreira pone a la película, que resulta en todo un alegato anticapitalista, mostrando así lo que sucede si ese sistema cae. En ese momento nacen otros personajes, dejando de ser así los autómatas, filmando algo tan sencillo como una partida de futbolín o un juego de pelota dentro de un inservible almacén.
Para concluir, decir que estamos ante una película que nos hace reflexionar acerca de cómo vivimos a día de hoy, de lo frágiles que somos y de cuáles son nuestras debilidades. Se trata de una historia sencilla pero llena de matices y, sobre todo, en la que muchas personas se verán reflejadas, y espera, sobre todo, que sepan, que no están solas en este demencial mundo.
En cines el 19 de septiembre








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