La nueva película de DC, Batman Azteca: Choque de Imperios (Meza-León J, 2025) que llegará a cines mexicanos y formato digital en otros mercados ha despertado interés y debate, debido a que esta producción conjunta entre Warner Bros. Animation, DC Studios y Ánima Estudios traslada al Caballero Oscuro al México prehispánico, en pleno choque con las fuerzas de Hernán Cortés. Con una propuesta que combina acción, estética mesoamericana y un contexto histórico sensible, al brindar la oportunidad de resignificar el pasado indígena, pero para otros, una reinterpretación que podría leerse como discurso ideológico.

Imagen promocional de Batman AZTECA: Choque de imperios

Por ello, el director Juan Meza-León concibió la obra como un ejercicio de reimaginación cultural al tomar un icono global y filtrarlo por la cosmovisión mexicana, junto a una asesoría histórica que fue clave para reproducir con fidelidad elementos como la arquitectura del Templo Mayor y los rituales mexicas. El objetivo declarado no es dar una lección de historia, sino utilizarla como telón narrativo para una historia de justicia que combina referencias documentadas con licencias propias de la ficción

Para Horacio García Rojas, quien interpreta a Yohualli Coatl, la película es un acto de reivindicación de las raíces indígenas y afrodescendientes. En sus palabras, es momento de sentir orgullo cultural por aquello que antes se pretendió ocultar o despreciar, y su Batman encarna ese orgullo cultural, mientras Omar Chaparro (Yoka), describe la cinta como “arriesgada y hermosa”, al unir la teatralidad de un villano tipo Joker con la mística mexica. A la vez que Álvaro Morte (Hernán Cortés) destaca que su personaje, aunque antagonista, se construye con matices y no como una figura unidimensional.

Poster de Batman AZTECA: Choque de imperios

Por ende, el Hernán Cortés de Morte es representado como un estratega complejo, consciente de las implicaciones de sus acciones, mientras que Yoka encarna la amenaza interna, surgida desde las tensiones propias del mundo mexica. Esta dualidad narrativa sugiere que los conflictos y retos no son exclusivos del invasor externo, sino que también emergen del interior de las sociedades, al utilizar estos personajes para explorar dilemas morales sin reducirlos a arquetipos planos.

Esta película desde el lanzamiento del tráiler generó reacciones opuestas, por ejemplo, en España, parte de la crítica lo percibió como una manifestación de la Leyenda Negra, mientras que en México predominó la satisfacción por ver una producción internacional narrada desde la perspectiva indígena. Estas diferencias revelan cómo la memoria colectiva y la historia enseñada en cada país condicionan la lectura de una misma obra, por eso, más que cerrar debates, parece tener la intención de provocarlos.

Infografía de Más Que Cine Latam

Entonces, la hispanofobia describe el rechazo hacia lo español, su cultura o su legado, por eso, investigaciones como las de Jorge Polo Blanco señalan que, en América Latina, estas percepciones han surgido de manera puntual y en contextos políticos concretos. Más que un sentimiento permanente, es un recurso discursivo que se activa en momentos de confrontación ideológica, con un peso variable según la coyuntura.

Mientras, el historiador Marco Antonio Landavazo identifica tres ideas recurrentes en ciertos discursos mexicanos: la Conquista como genocidio, la imagen del español como opresor innato y la expulsión como liberación. Sin embargo, Miguel Saralegui advierte que más que odio sistemático, existe una reinterpretación del pasado usada para explicar problemas actuales, por los que estas lecturas cumplen, a menudo, una función de cohesión interna o de posicionamiento político.

Imagen de Horacio García Rojas voz de Yohualli Coatl

Para investigadores como Emilio Lamo de Espinosa, la confrontación por la memoria de la Conquista no es reciente, pero hoy se ve amplificada por las redes sociales y el clima político. Según esta mirada, la hispanofobia no es una característica general de México, sino una etiqueta que se usa para describir discursos específicos.

Si bien, la llamada Leyenda Negra surgió en el siglo XVI, alimentada por las potencias rivales de España que buscaban desacreditar su expansión. A través de textos y grabados, se subrayaron atrocidades —algunas reales y otras magnificadas— para construir una narrativa de España como poder cruel e intolerante, donde se mezclaron con denuncias internas, como las de fray Bartolomé de las Casas, que fueron reinterpretadas en clave propagandística.

Imagen de El Universal

En conclusión, Batman Azteca: Choque de Imperios no pretende ser una crónica literal de la Conquista, sino una reinterpretación que utiliza elementos históricos para narrar una historia de justicia y resistencia. Sin embargo, la posible lectura de hispanofobia depende de la mirada del espectador y de su relación con el pasado, debido a que el análisis histórico muestra que ese sentimiento, cuando existe, es puntual y responde a contextos políticos. Ahora el reto, tanto en el arte como en la historiografía, es narrar el pasado con espíritu crítico, sin dejar de tender puentes para el entendimiento mutuo. Pero recuerda, esta solo es mi opinión y ahora falta la tuya.

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