Conoces canciones como ‘Let it Go’, ‘Hakuna Matata’ o ‘Circle of Life’ ¿verdad? Todas son de Disney, el estudio que durante décadas ha marcado la cultura con sus soundtracks.

Pero… ¿Qué pasa cuando un fenómeno similar surge fuera de Disney? Exacto: Las Huntr/x en K-Pop Demon Hunters. Una IP inesperada que ha dominado los charts y el mundo como nunca antes.

Hoy te cuento la producción de la película, cómo Sony dejó escapar la oportunidad de su vida… y cómo Netflix encontró oro sin querer queriendo.

Rumi, Mira y Zoey: Via Netflix

La producción

La película nació de un simple deseo: mostrar una historia centrada en la cultura coreana sin miedo a abrazarla por completo. Así lo explicó Maggie Kang, directora del film, en una entrevista con Time. Y ese espíritu se respira en cada detalle: desde la música, hasta la forma en que los personajes comen y la ciudad en que viven. Incluso los demonios están inspirados directamente en la mitología coreana, lo que convierte a la cinta en una celebración auténtica de su identidad cultural.

Las películas animadas son un proyecto gigantesco; no las hace una sola persona, sino cientos de profesionales. Kpop Demon Hunters no fue la excepción. Siguiendo el consejo de Kristine Belson, presidenta de Sony Pictures Animation, el siguiente paso era buscar un codirector. Ahí entra Chris Appelhans «Chris para los amigos”, cuyo debut fue con Wish Dragon, una comedia fantástica ambientada en China. Chris se tomó el proyecto muy en serio: decidió vivir en China por un tiempo y trabajar directamente con el equipo local. Esa dedicación y respeto hacia la cultura fue lo que convenció a Maggie Kang de presentarle su idea para la película.

Aunque Chris había planeado unas merecidas vacaciones tras la larga producción de Wish Dragon, al escuchar la visión de Maggie cambió de planes: “No te puedes ir de vacaciones, tienes que seguir. Este proyecto tomará cuatro años de tu vida”.

En cuanto a la voz de Rumi, la actriz koreano-estadounidense Arden Cho le da humor, corazón y complejidad fuera del escenario. Pero cuando canta, es EJAE quien brilla. EJAE aportó experiencias personales a la música: pasó una década entrenando desde los 11 años antes de ser dropeada, y sabe lo que significa ocultar defectos mientras se mantiene perfecta. En sus palabras: “Comprendí lo agotador que es mantener una fachada en lugar de pedir ayuda”. Curiosamente, EJAE iba a ser solo escritora musical. No fue hasta más tarde que le pidieron ser la vocalista, y como cuenta Ian Eisendrath: “EJAE, no he escuchado una voz como la tuya en mi vida. Quizás no quieras hacerlo, pero verás lo que pasará”. Y gracias al cielo porque no me imagino a nadie mas cantando Golden o What It Sounds Like.

Un contrato que les costó millones

Sony Pictures Animation desarrolló Kpop Demon Hunters con un presupuesto enorme: 100 millones de dólares. Una apuesta arriesgada, pero lógica, considerando lo que significa el K-pop como fenómeno mundial. Y aunque la película terminó siendo un acierto… la verdadera ganadora fue Netflix.

Todo se debió a un acuerdo firmado en plena pandemia. Según Matthew Belloni, de Puck, Sony firmó un trato de “directo a plataformas”. ¿Qué significaba eso? Muy simple: Netflix pagaba los costos de producción más una tarifa de hasta 20 millones por película… pero a cambio, se quedaba con todos los derechos. Eso significa que, aunque el proyecto se convirtiera en un fenómeno global, Sony no vería ni un centavo extra.

Eso sí: Sony no estaba vendiendo un producto terminado. Fue la misma Netflix quien financió el desarrollo, mientras Sony se encargaba de la parte creativa. En aquel momento parecía un movimiento razonable: pandemia, incertidumbre, y ningún servicio de streaming propio donde estrenar. Con el trato, Sony recuperaba su inversión y evitaba un posible fracaso en cines vacíos. Lo que nadie y repito, absolutamente nadie, ni siquiera en los altos rangos de Netflix esperaba… era que Kpop Demon Hunters se transformara en un auténtico fenómeno mundial.

EL FENÓMENO 

Para entender lo que Sony dejó escapar, hay que mirar un récord.
Durante cuatro años, Red Notice, la película de acción con Dwayne Johnson, Ryan Reynolds y Gal Gadot fue la pelicula a batir de Netflix. 230.9 millones de reproducciones. Esa era la métrica del éxito.

Pero a Kpop Demon Hunters… le sudó ese dato. No solo lo superó, sino que además tiene algo que Red Notice nunca logró: potencial de franquicia.

¿La diferencia?
El soundtrack por sí solo abre una vía de ingresos que otros proyectos de Netflix solo pueden soñar.

Y atención a los resultados:

  • 4 canciones simultáneas en el Billboard Hot 100
  • 20 millones de dólares en taquilla… en un solo fin de semana
  • Conversaciones sobre live concerts.
  • Secuelas y posibles spin-offs en camino

Lo que para Sony fue una pérdida… para Netflix se convirtió en un imperio.

Una oportunidad perdida y ¿Qué sigue?

En una realidad alterna, Sony estaría hoy sentado sobre una IP valorada en miles de millones de dólares.  Pero esa no es nuestra realidad.

Cuando una película rompe récords, domina los charts y llena salas de cine, lo lógico es una cosa: secuela inmediata. Y Netflix lo sabe. Quieren aprovechar el momentum… y todo apunta a la creación de un universo propio basado en Kpop Demon Hunters.

¿Y qué pasa con Sony?
Para ellos, una secuela significa redención… pero también frustración.
Demostraron que podían crear una IP capaz de convertirse en un fenómeno.
Pero los cheques, las franquicias y las ganancias a largo plazo… se los queda Netflix.

Mientras tanto, Sony solo puede esperar que el rayo caiga dos veces en el mismo lugar.

Deja un comentario

Tendencias