No podemos ignorar el debate constante que existe en torno a las producciones de Pixar en los últimos años, marcadas por críticas y comparaciones con la época dorada del estudio. Elio (Adrian Molina, Domee Shi, Madeline Sharafian, 2025) no se escapa de esta tendencia y, aunque ha sido bien valorada por parte del público, se ha convertido en el peor estreno de Pixar en términos de taquilla. A esto se le suman importantes cambios respecto al proyecto original, como la supuesta intención inicial de retratar la identidad queer del protagonista y dotarlo de una personalidad más marcada, hechos que han desembocado en la salida del director Adrian Molina (Coco, 2017), siendo reemplazado por Domee Shi y Madeline Sharafian (Red, 2022).

La historia gira en torno a Elio, un niño de 11 años apasionado por los extraterrestres, que no logra encontrar su lugar en la Tierra. Desea ser abducido, y lo logra: los alienígenas lo confunden con el embajador de la humanidad. A partir de aquí comienza una aventura espacial que es, a la vez, un viaje interior.

La película resulta entretenida para toda la familia, con aciertos humorísticos, aunque escasos. Sin embargo, su mayor fortaleza radica en los temas que aborda, especialmente la soledad. En este sentido, se realiza una analogía entre la búsqueda de vida más allá del planeta —una constante en muchas culturas y en la ciencia a lo largo de la historia, tal y como puntualiza la película— y la soledad infantil de Elio, un niño marcado por la pérdida de sus padres, sin amigos, incluso víctima de acoso como vemos en alguna escena, y con la sensación de ser una carga para su tía Olga (a quien pone voz Zoe Saldaña en la versión original), con quien ahora vive. La abducción por los alienígenas se convierte en una vía de escape y en una oportunidad para encontrar su lugar en el universo, lo que lo impulsa a mostrar una gran valentía y a enfrentarse a un enemigo que amenaza con destruir su posible nuevo hogar.

Es en este punto donde aparece Glordon, un alienígena adorable que cumple con la fórmula fácil de Disney para llegar a nuestros corazones: una criatura carismática que conecta emocionalmente con el protagonista, como ya se ha visto en Lilo & Stitch (Chris Sanders, Dean DeBlois, 2002) o Mundo Extraño (Don Hall, Qui Nguyen2022). Ambos personajes comparten similitudes personales y emocionales, lo que da pie a una entrañable amistad.

Otro tema destacable es la familia. Volvemos a encontrarnos de nuevo con un protagonista huérfano, pero esta vez la narrativa no solo se enfoca en este hecho desde la perspectiva del niño sino también desde el punto de vista del adulto. Se exploran las dificultades de Olga para adaptarse a su nueva vida como tutora de Elio, lidiando con la crianza, los sacrificios personales, el equilibrio con su trabajo, y su desconcierto frente al comportamiento de Elio. Una escena del tráiler que resume perfectamente esta situación es aquella donde Olga, un tanto desesperada, intenta entender las emociones del protagonista a través de un libro titulado Parenting your spirited child (Criar a tu enérgico hijo, en español).

A pesar de que Elio no alcanza a cumplir las expectativas de los grandes clásicos de Pixar, nos regala una película con una gran riqueza visual acompañada de sensibilidad y con temas relevantes que nos llega a conmover en más de una ocasión.

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