Solo puede traicionarte aquella persona en la que confías
Echo Valley (Michael Pearce, 2025) es un thriller psicológico sobre todo lo que una madre está dispuesta a hacer para recuperar el amor de su hija quien constantemente la decepciona y cae cada vez más bajo. Si bien la premisa es interesante, la ejecución bastante decepcionante.
La cinta no hace nada para alejar a la trama de los típicos clichés sobre jóvenes irresponsables que consumen drogas. El guion intenta ser profundo e inteligente pero termina siendo muy plano y, si el espectador aún posee el mínimo interés al finalizar la hora y cuarenta de duración que tiene, se debe únicamente al gran talento actoral de elenco.
Julianne Moore hace todo lo posible para ensalzar un guion genérico y repetitivo, realmente es trágico ver a su personaje sufrir y satisfactorio verlo triunfar, pero la importantísima relación madre-hija en la que están cimentadas las bases de la historia se pierde por completo debido al limitado tiempo en pantalla que tiene Sydney Sweeney. Sin duda alguna es una estrella en ascenso, pero interpretar a jóvenes con adicciones no está haciendo maravillas por su carrera. Por su parte, Domhnall Gleeson es un sólido antagonista, pero quizás roba demasiada cámara a las protagonistas.
Echo Valley mejoraría significativamente si la lección sobre no usar estupefacientes fuera un poco más clara. Pero a pesar de que Brad Ingelsby ha demostrado ser un escritor competente, aquí simplemente no se luce, sin mencionar que es muy evidente la poca experiencia que Michael Pearce tiene como director.
Afortunadamente, el desenlace es hasta cierto punto esperanzador, pero al mismo tiempo ambiguo, en lo que concierne al futuro de las protagonistas. Por muy frustrantes y repetitivas que puedan sentirse sus acciones, en los minutos finales de la película no pretenden forzar un «vivieron felices para siempre».






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