Este fin de semana llega a nuestras carteleras Ballerina (Len Wiseman, 2025), el spin-off de la saga John Wick, en el que Ana de Armas coge el testigo a Keanu Reeves, que ha dado vida al que posiblemente sea el sicario más mortífero y letal que ha dado el cine en la última década.

En este caso, la historia se centra en Eve Macarro, una huérfana que se unirá a la Ruska Roma, la misma organización que creó, moldeó y entrenó a John Wick. Al igual que Baba Yaga, a Eve le moverá el mismo motivo, la venganza, solo que cambiamos al perro de John Wick por el padre de Eve, el cual tenía vínculos con otra misteriosa organización de asesinos. Los caminos de Eve la conducirán a desobedecer a sus superiores y embarcarse en una vengativa búsqueda para poder desentrañar los secretos de su pasado y de su familia.

Para reabrir el melón de la saga, Lionsgate encarga la autoría del film a Len Wiseman, director con un perfil muy orientado hacia el cine comercial. A él se le atribuye la creación de otra franquicia muy querida por los fans del cine fantástico, la saga Underworld, dirigiendo las dos primeras entregas de la saga: Underworld (Len Wiseman, 2003) y Underworld Evolution (Len Wiseman, 2006). Por otro lado, tiene sobrada experiencia en dirigir cintas de acción, como la cuarta entrega de la Jungla de cristal, La jungla 4.0 (Len Wiseman, 2007) o el homónimo y flojo remake de Desafío total (Len Wiseman, 2012)

El talento del director para la acción es palpable a lo largo de la película, ya que dirige con mucha solvencia las innumerables secuencias en las que la lucha y los disparos son los protagonistas. Por otro lado, cabe destacar que esta acción viene acompañada con los sellos de calidad de la saga John Wick que podemos apreciar desde la primera película hasta la última. Estos rasgos distintivos consisten principalmente en unas secuencias minuciosamente coreografiadas para convertirlas en visualmente atractivas, a lo que se añade unas dosis de ingenio y originalidad que le dan un plus de calidad a la cinta.

El encuentro de Eve Macarro con una leyenda, con John Wick.

En otro orden de cosas, hablemos de la sucesora de Baba Yaga, la ilustre Ana de Armas, una de las actrices del momento cuyo ascenso en los últimos años ha sido meteórico. Empezó su carrera en España protagonizando la serie juvenil El internado (Daniel Écija, Laura Belloso, Juan Carlos Cueto, Rocío Martínez Llano, 2007-2010) y películas de muy baja calidad como Mentiras y gordas (Alfonso Albacete, David Menkes, 2009), para poco después dar el arriesgado salto a Hollywood sin apenas saber inglés. Sus esfuerzos le llevaron a papeles en películas de serie B como Toc, toc (Eli Roth, 2015), donde conocería a Keanu Reeves. 

Los papeles que empezarían a dibujar su nombre en el panorama hollywoodiense, aunque secundarios, fueron en Juego de armas (Todd Phillips, 2016) y en la maravillosa Blade Runner: 2049 (Denis Villeneuve, 2017), donde consiguió que me quedara petrificado en el asiento. De ahí fue escalando hasta convertirse en una de las actrices más cotizadas en la industria, obteniendo papeles protagonistas en películas como Puñales por la espalda Rian Johnson, 2019) o la polémica Blondie (Andrew Dominik, 2022), donde da vida a Marilyn Monroe, obteniendo su primera nominación al Oscar. Una carrera construida sobre un sueño, sin duda.

Por otro lado, la película nos vuelve a sumergir de nuevo en ese universo oscuro de John Wick, caracterizado por ese carácter sumamente despiadado pero elegante. Como viene a suceder con todas las franquicias últimamente, se juega con la nostalgia del espectador como comodín ocultando cualquier contrariedad. Es por ello que para darle un poco más de cuerpo a la película, se cuente con varias figuras de las anteriores películas como la presencia del hotel de los sicarios y matarifes más metódicos, el Continental. 

También contamos con la presencia de viejos conocidos, como Winston, el gerente del hotel, volvemos a disfrutar, aunque anecdóticamente de la gran Anjelica Huston como la cabeza de la Ruska Roma, e incluso disfrutamos de la presencia del difunto Lance Reddick como el recepcionista del Continental. Más allá de estas intervenciones, la aparición estelar de la película es, sin duda alguna, el regreso de Baba Yaga, del gran John Wick, aquel al que llaman para asesinar al hombre del saco. Ambos personajes, Eve y John Wick, compartirán muchos rasgos, como el ser implacables, su pragmatismo y su estoicismo, siendo el grado de experiencia lo único que les separa.

Winston (Ian McShane) charla con Eve Macarro (Ana de Armas) sobre su nueva vida como asesina profesional.

Además de las caras conocidas, se añaden nuevos personajes, a destacar el villano de la película, aquel conocido como El Canciller, al que da vida Gabriel Byrne, el líder de esta secta de asesinos asentados en los Alpes, al que pienso que le podrían haber dado más matices, profundidad y contexto. Viejo conocido de películas populares como Muerte entre las flores (Joel Coen, 1990), Sospechosos habituales (Bryan Singer, 1995) o El hombre de la máscara de hierro (Randall Wallace, 1998). A Byrne también se le unen Norman Reedus, cuyo personaje podría haber gozado de una mayor presencia en pantalla, y Catalina Sandino Moreno, siendo esta última la protagonista de uno de los peores giros de guion que he visto en mucho tiempo.


En conclusión, Ballerina permite a los fans del cine de acción disfrutar un poco más de ese universo de John Wick. Todo en dos horas repletas de acción que dejarán al espectador pegado al asiento. Su principal arma son esas maravillosas secuencias de acción, con pequeños golpes de humor que caracterizan la saga. Una película muy disfrutable y que no os vais a arrepentir de ver en pantalla grande.

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