Los dramas médicos son muy comunes en la televisión. Los hemos visto de todo tipo, desde imitaciones de Sherlock Holmes como en House (David Shore, 2004-2012) hasta sitcoms como  M*A*S*H (Larry Gelbart, 1972-1983) con su sátira de la vida del personal médico militar en la Guerra de Corea (1950-1953), o Scrubs (Bill Lawrence, 2001-2010). Pero una gran destacada entre todas ellas fue siempre la serie Urgencias (Emergency Room, 1994-2009) en la que el doctor Michael Crichton, responsable de traerle al mundo la novela de Parque Jurásico entre otras muchas magníficas obras, nos introdujo al mundo del día a día de una sala de urgencias de un hospital.

De izquierda a derecha: la doctora Santos (Isa Briones), la doctora Collins (Tracy Ifeachor) y el doctor Michael «Robby» Robinavitch (Noah Wyle)

Ese vacío (dejado en 2009 con el final de la serie de Urgencias) es lo que viene a rellenar The Pitt, la nueva historia que nos traen desde Warner en la que Noah Wyle vuelve a hacerse cargo de un rol principal (al igual que lo hizo en su momento como uno de los personajes más destacados de Urgencias), en este caso como el protagonista y médico adjunto que dirige la sala de emergencias del hospital médico de traumas de Pittsburgh (un centro ficticio) en el que se desarrolla la serie.

Noah Wyle es el doctor Robby

Con esta información se podría pensar que estamos ante lo que debe de ser otro más de los muchos intentos de revivir la ficción médica y, encima, trayendo de vuelta a uno de sus actores más ilustres: Noah Wyle (al que otros conocerán como El Bibliotecario o el protagonista de Falling Skies).

Pero lo cierto es que estamos ante la que probablemente sea la mejor ficción médica que se ha hecho en años. Y seguro que esta afirmación puede parecer hiperbólica a quien no haya visto ni un sólo capítulo, por lo que lo mejor será dar argumentos que demuestren la excelente calidad de la serie.

Por un lado, su estructura es ágil y muy intensa. La serie empieza con la llegada del doctor Michael «Robby» Robinavitch (Noah Wyle) al turno de día de la sala de urgencias del hospital y, a partir de ese momento, cada capítulo nos muestra la actividad que sucede durante una hora de dicho turno, recorriendo con cada sucesivo episodio la totalidad de la jornada de todos los integrantes del equipo de médicos y enfermeras que trabajan en el turno de día.

El doctor «Robby» (Noah Wyle) a su llegada al turno de día

Pero, aun sabiendo que cada capítulo comprime los acontecimientos de una hora del turno en menos de 45 minutos de duración, eso no es lo único que hace la serie tenga un ritmo frenético.

También hay que sumarle que los guionistas, entre los que se encuentra el propio Noah Wyle en un par de capítulos, estructuraron la temporada para que la situación se fuera complicando según avanzaba el turno, de manera que los casos graves del principio de la jornada parecen menos problemáticos que los que acaban siendo los leves hacia el final de la temporada.

De izquierda a derecha atisbamos a Mel King (Taylor Dearden), Langdon (Patrick Ball) y «Robby»(Noah Wyle) en primer término, con Santos (Isa Briones), Whitaker (Gerran Howell), Mohan (Supriya Ganesh) y Collins (Tracy Ifeachor) un poco más atrás

Y además, falta por añadir que The Pitt hace un excelente uso del truco narrativo más viejo del mundo, un truco muchas veces olvidado o considerado barato o poco elaborado (aunque luego se consideren excelentes historias cuya base es emplearlo constantemente), pero que tiene siempre un gran impacto en el buen hacer de una historia: el «cliffhanger» o final en suspenso.

Esto no es otra cosa que acabar cada capítulo en el instante en que la historia alcanza su punto de mayor tensión; en el momento en que surge un nuevo y grave problema; en el momento de mayor peligro o conflicto; o como dice la propia expresión en inglés, en el momento en que el protagonista se queda colgando de un acantilado (metafórico en este caso).

Y lo interesante de esta serie es que estos cliffhangers no tienen por qué estar relacionados con el teórico protagonista, ya que, al igual que ocurría originalmente en Urgencias, es el conjunto del equipo quienes son los protagonistas. Todos ellos son importantes y destacan a su manera: los residentes senior Collins (Tracy Ifeachor) y Langdon (Patrick Ball), cada uno con sus problemas y cuestiones personales; las doctoras McKay (Fiona Dourif), quien tiene problemas legales, Mohan (Supriya Ganesh) a la que se conoce como cámara lenta por tardar mucho en atender a cada paciente, y la tímida Mel King (Taylor Dearden, hija de Bryan Cranston), quienes son las tres residentes menos experimentadas; la doctora Santos (Isa Briones), una interna insolente y demasiado segura de sí misma; los jóvenes estudiantes Whitaker (Gerran Howell), un chico tímido de pueblo, y Javadi (Shabana Azeez) un prodigio de 20 años cuya madre es una prestigiosa doctora en el mismo hospital; y el equipo de enfermería, encabezado por su jefa Dana Evans (Katherine LaNasa), la persona de mayor confianza de Robby.

Aquí vemos al doctor «Robby» (Noah Wyle) con la jefa de enfermeras Dana (Katherine LaNasa)

A esta interesante estructura hay que sumarle otro punto muy positivo a favor del trabajo de desarrollo de la serie: el realismo. La serie no se dedica a informarnos del significado de todos y cada uno de los términos o metodologías empleadas por los personajes porque se supone que todos los que trabajan allí son profesionales de medicina que hacen eso a diario, de modo que sólo recibimos explicaciones técnicas en aquellas ocasiones en que un interno, un residente o, por supuesto, los jóvenes estudiantes se enfrentan a algún caso novedoso o que requiere una gestión diferente de lo habitual.

Una escena de esas en las que Whitaker (Gerran Howell), uno de los estudiantes, aprende una lección por primera vez con la ayuda de Mel King (Taylor Dearden) y los enfermeros Jesse (Ned Brower) y (Jalen Thomas Brooks)

Igualmente, siendo una serie de esta década, se tratan temáticas y cuestiones sociales que son parte del día a día de los profesionales médicos de Estados Unidos, pero también de la mayoría de países del mundo. Desde adolescentes con problemas psicológicos hasta los problemas para encontrar vivienda y el incremento de personas sin hogar; desde la vuelta de enfermedades que se consideraban erradicadas (por el movimiento antivacunas) hasta la automedicación o el que los pacientes consideren internet como una fuente más fiable que los propios doctores que tienen delante; y eso sin olvidar problemas como las drogas, la grave crisis del fentanilo y el COVID, un elemento que, si bien no es parte del día a día de los personajes, sí afectó a nuestro protagonista, quien tiene Trastorno de Estrés Postraumático ya que fue uno de los médicos en primera línea durante la parte más dura de la pandemia del coronavirus.

De izquierda a derecha: Javadi (Shabana Azeez), «Robby»(Noah Wyle) y Mohan (Supriya Ganesh)

Dejando de lado la cuestión narrativa, que ya hemos mencionado que es excelente, no se puede ignorar la excelente realización de la serie. La dirección de cada capítulo es brillante, con una elección de planos y composiciones muy buenos que permiten mantener una claridad visual constante, evitando el caos que a veces trae consigo el cómo se graban muchas series, y además permitiendo que el espectador comprenda dónde está cada paciente y la relación espacial (y a veces también emocional) entre los distintos personajes.

Este estilo visual tan dinámico está construido en torno a muchos movimientos de la cámara que conectan espacialmente a los personajes y las distintas tramas de manera que, combinándolo con un montaje muy eficiente, tengamos esa misma sensación que tienen los trabajadores del hospital de que siempre hay algo más que hacer, de que siempre hay algo ocurriendo a su alrededor.

Whitaker (Gerran Howell) y Mohan (Supriya Ganesh) conversan sobre el listado de pacientes aún por tratar y lo difícil de escoger un caso complicado que pueda acabar mal

A esto hay que sumarle el excelente trabajo de prótesis y efectos especiales físicos llevados a cabo por Autonomous FX que permiten que la serie evite el innecesario uso de efectos especiales digitales y ayudan a dar realismo por la gran integración de estos efectos con todo lo que hay en pantalla, además de aportar mucho a la realización de las escenas y la interpretación de los actores, pues les permite interactuar con el mundo a su alrededor en lugar de actuar frente a pantallas LED o fondos verdes o azules.

De izquierda a derecha: Dana (katherine LaNasa), Collins (Tracy Ifeachor) y «Robby» (Noah Wyle)

Y es que esta serie depende precisamente de eso, de su reparto, pues una serie coral de estas características necesita que el conjunto de actores que participan en ella den el máximo y ayuden a construir las tramas de cada episodio, algo que se logra con creces en The Pitt hasta el punto de que la serie es considerada como seria candidata a varios Emmys, incluyendo uno para Noah Wyle como Actor Protagonista en una Serie Dramática. Y eso sólo en la primera temporada de una serie que ya ha sido renovada y espera una segunda temporada.

No existe mejor recomendación posible.

The Pitt está disponible en HBO Max

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