Diez años después de la salida del videojuego, llega a la gran pantalla la esperada película de Until Dawn, a manos de David F.
Sandberg (¡Shazam! La furia de los dioses; 2023, Nunca apagues la luz; 2016).
Nos adentramos con miedo a ver el film, ya que el tráiler no prometía una fidelidad a la obra original pero, a pesar de la premisa y de pensar que es una película más típica del género y alejada de la idea original, nos regalan un pequeño lore que, por suerte y contra todo pronóstico, sí que gira en torno al videojuego.
Inevitablemente, a los fans nos va a costar mucho no comparar cada personaje con los del videojuego. Y aunque no sean literalmente ellos, algunos roles se mantienen. En vez de jugar con tópicos, nos sorprenden con ciertas actitudes y pensamientos lógicos, cosa que a veces se echa mucho de menos en películas del género.
Personajes como Nina (Odessa A’zion, Hellraiser, 2022) y Max (Michael Cimino, Con Amor, Víctor, 2020-2022) nos hacen sentir en algunos momentos conectados con muchas decisiones que toman y que tal vez nosotros haríamos en esa situación. Y la aportación del gran Peter Stormare (Jurassic Park, El Mundo Perdido, 1997, El Gran Lebowski, 1998, entre otras muchas famosas películas) interpretando a Hill, nos da la confianza de saber que el personaje valdrá la pena y le pondrá ganas.
La vida de los personajes se van degradando a contrarreloj, logrando mantener la tensión constantemente. Destaco un buen momento en el que, cámara en mano, viviremos unas de las secuencias mas angustiantes de toda la película.
Crean una cohesión bastante única haciendo una buena mezcla de recursos, de gore explícito sin que aborrezca ni parezca innecesario y de personajes que mencionan lo hilarante de la situación, comparándolo con películas ya existentes. Además, tiene un ritmo genial que hace que la película no decaiga en ningún momento.
Poco a poco llegamos a una historia que empieza a parecerse a algo que nos suena… Pero son spoilers que no vamos mencionar aquí. Tan solo diremos que aparecen algunos puntos clave del juego original que no tenían porqué aparecer, haciendo que la película definitivamente valga la pena, y consiguiendo que los fans se sientan un poco más como en casa y la disfruten, con un par de guiños que nos hacen pensar en la película de forma positiva. Y no solo eso, hay un cameo bastante importante de cara al final, junto a una última escena que conecta con todo.
Pese a estar crucificada por la enorme lista de adaptaciones fallidas, Until Dawn podría destacar entre lo mediocre de las adaptaciones de videojuegos y quedarse con una buena posición. Siendo una película con la que pueden jugar mucho para hacer diferentes adaptaciones a sus predecesoras, de la compañía Dark Pictures. Ojalá lo hicieran y nos empapáramos del todo de la esencia de Until Down y compañía.
¿La recomiendo? Sí.






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