The Sinners (Ryan Coogler, 2025), conocida como Los pecadores en España, es la nueva película de terror sobrenatural que promete reventar la taquilla mundial esta primavera de la mano de Warner Bros.

La historia nos adentra en el sur profundo de los Estados Unidos en los años 30, donde el racismo era imperante, se veían campos de algodón que se extendían hasta donde se alzaba la vista y. para desgracia de todos, teníamos la presencia del monstruoso Ku Klux Klan. En este contexto, dos gemelos veteranos de guerra con clara predisposición hacia el crimen y con inclinaciones camorristas, deciden establecerse en su pueblo natal creando un club donde proliferarían el alcohol, las juergas y, sobre todo, la música. En la noche de apertura, todo parecía ir bien hasta que la aparición de tres individuos sospechosos cambiará el rumbo de la velada hasta límites terroríficos.

A los mandos de este proyecto tenemos a Ryan Coogler, un cineasta cuya lucha contra el racismo es absolutamente tangible a través de sus películas. Ya empezó a asomar la patita con la desgarradora Fruitvale Station (2013), la cual le valió el pasaporte a la primera línea de Hollywood. Su buen hacer hizo que sobre él recayera la enorme responsabilidad de resucitar la saga de películas de boxeo por excelencia, la saga de Rocky Balboa, con la primera de tres películas sobre el hijo del difunto rival del “Potro italiano”, Apollo Creed, en Creed: La leyenda de Rocky (2015). Su trayectoria no se va a quedar ahí, ya que después de eso, Marvel le fichó para dar identidad a uno de sus héroes más icónicos como es Pantera Negra en Black Panther (2018), la cual fue la primera película de superhéroes en ser nominada al Oscar a la mejor película, y Black Panther: Wakanda Forever (2022).

Coogler es un director que se toma muy en serio su trabajo, ya que no es el clásico director que encadena proyectos uno tras otro, sino que se toma su tiempo, hace suyas las películas y le pone su sello. The Sinners no es una excepción, ya teniendo en cuenta que emplea al que es su actor fetiche, Michael B. Jordan, y vuelve a abordar de manera visible el racismo imperante por parte del supremacismo blanco existente en Estados Unidos.

El comienzo de la película podemos decir que es un poco lento, pero necesariamente lento, ya que Coogler, que también firma el guion, se dispone a montar una verdadera partida de ajedrez y se toma la molestia en hacer una buena presentación y construcción de personajes y a diseñar el tablero. De este modo se asegura de dar un contexto notable que hace que el espectador se enganche a la historia. A esto se le añaden giros de guion que dejarán al espectador clavado en la butaca. Todos estos ingredientes están bien para una película al uso, pero Coogler entonces añade un toque de magia, que a su vez funciona de hilo conductor de la película, y no es otra cosa que la música. Más allá del racismo, la música es el emblema de esta película, ya que se remonta a los orígenes de la música étnica, sosteniendo que es la música la que otorga identidad, la que da vida a las personas y con la que se puede combatir a aquellos que solo buscan oprimir.

Como he mencionado anteriormente, Ryan Coogler cuenta con su actor fetiche, Michael B. Jordan, con el que ya contó en Fruitvale Station (2013), en Creed (2015) y le dio el papel de antagonista en Black Panther (2018). En este caso contamos con él por partida doble, interpretando a dos gemelos, cada uno con sus diferentes personalidades y matices, construyendo una dualidad que es uno de los principales atractivos del filme. Algo similar experimentamos con Leonardo DiCaprio en El hombre de la máscara de hierro (Randall Wallace, 1998) o, más recientemente, con Robert de Niro en The Alto Knights (Barry Levinson, 2025), donde el mismo actor interpreta a dos personajes diferentes.

Más allá de la presencia de Michael B. Jordan, la película es bastante coral, contando con reputados actores de reparto como Delroy Lindo, clásico actor secundario de los 90, donde le vimos en Las normas de la casa de la sidra (Lasse Hallström, 1999) o, ya en los 2000, en 60 segundos (Dominic Sena, 2000), entre otras. También cuenta con Hailee Steinfield, que siempre otorga un plus de calidad con su frescura y espontaneidad a los productos audiovisuales en los que figura. como son Valor de ley (Joel Coen, Ethan Coen, 2010), por la que fue nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto, o su presencia en Marvel con la serie Ojo de Halcón (Jonathan Igla, 2021).

También me gustaría hacer mención especial a la increíble banda sonora de la que dispone esta película, de la que puedo decir que es una barbaridad en el mejor sentido de la palabra. Se la debemos a uno de los mejores compositores que tenemos a día de hoy, Ludwig Göransson, recientemente oscarizado por la banda sonora de Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023), siendo su segunda estatuilla tras la obtenida en otra colaboración con Ryan Coogler, Black Panther (2018). Es el artífice de que la importancia que Coogler quiere darle a la música traspase la pantalla. Para un servidor, serio candidato para los Oscars del año que viene. Recuerden mis palabras.

Para concluir, decir que The Sinners es una película audaz y personal donde la música alza la voz y otorga identidad a la película, haciendo que indaguemos en las raíces del ser humano y se haga honor a aquellos sitios de los que procedemos. Sin duda esta película es un debe esta primavera, ya que promete emociones fuertes al espectador.

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