El pasado 11 de abril, Apple, de la que ya podemos afirmar que ha cogido el testigo de ser la plataforma que parte el bacalao en lo que a series se refiere, estrenó la serie Vicios ocultos (Jonathan Tropper, 2025-?). Su apuesta por esta serie es, sin duda, muy fuerte, ya que anunció su renovación antes de estrenarla.
La historia nos sitúa en un tranquilo barrio de clase alta en Estados Unidos donde la vida se desarrolla de manera apacible. Conforme va avanzando la serie, podemos observar que en todas las fachadas de estos ricos existen unas fisuras detrás de las cuales esconden secretos y problemas insospechados para gente de esta categoría. Esta coyuntura la podremos ver a través de los ojos de Andrew Cooper, uno de estos ricachones que ha perdido su trabajo de manera deshonrosa tras un duro divorcio. Para poder mantener su tren de vida se verá forzado a robar a los que otrora fueron sus vecinos y amigos.
Este proyecto, cuya duración apunta a que se va a prolongar durante varias temporadas, recae sobre los hombros de Jonathan Tropper. No podemos decir que su carrera sea muy extensa, pero ya ha ejercido de creador de otras dos series como son Banshee (David Schickler, Jonathan Tropper, 2013-2016) o, más recientemente, esa serie de artes marciales que evoca al más puro Bruce Lee, que es Warrior (Jonathan Tropper, 2019-2023). Además cuenta con realizadores experimentados tanto en cine como en televisión. Un ejemplo sonado es Craig Gillespie, en cuya trayectoria encontramos filmes muy interesantes como Lars y una chica de verdad (2007), Yo Tonya (2016) o la nueva versión de Cruella (2021), y cuya secuela esperamos para el año que viene. También se nota la mano de otro gran director de la televisión como es Greg Yaitanes, con una sobrada experiencia avalada por sus labores en grandes series como Perdidos (J.J. Abrams, Damon Lindelof, Jeffrey Lieber, Carlton Cuse, 2006-2010), House (David Shore, 2004-2012) o La casa del dragón (Ryan Condal, George R. R. Martin, 2022-?).
La serie, más allá de guardarse muchas cartas para sus futuras temporadas, parece un equivalente al resultado de mezclar otros productos en los que se critica de manera mordaz a las clases sociales más altas como podría ser la antología de The White Lotus ( Mike White, 2021-2025), recientemente finalizada, o Mujeres desesperadas (Mark Cherry, 2004-2012), donde se retrata a la perfección la vida de estos estratos sociales. Podemos decir que la serie goza de un buen arranque, lleno de tensión en el que nos podemos llegar a hacer muchísimas preguntas e incluso haciendo un guiño con maestría a esa obra maestra que es El crepúsculo de los dioses (Billy Wilder, 1950), piscina mediante. Con esto debo admitir que me ganó.
Este magnífico impulso inicial se va frenando con el paso de los capítulos, algo que parece que se repite en muchas series últimamente, en las que la presentación de los personajes se eterniza hasta prácticamente el final de la serie, haciéndola por momentos plomiza. Esto hace que el peso de la serie lo lleve en exclusividad la figura protagonista, encarnada en el personaje interpretado por Jon Hamm.
Jon Hamm da vida a un rico venido a menos que nos comparte muchas inquietudes y reflexiones basadas en ese mundo. Por un lado no es un “rico” al uso, ya que en el primer capítulo narra su escalada hacia la riqueza en un lujoso ascensor social, es decir, no siempre fue rico. La fama de Hamm, probablemente uno de los actores más carismáticos de la actualidad, se la debemos a grandes productos televisivos, concretamente la serie Mad Men (Matthew Weiner, 2007-2015), convirtiéndose en uno de los actores más cotizados de la televisión, incluyendo victorias en los Globos de Oro. Dicho éxito le abrió las puertas de Hollywood, apareciendo en películas de calidad como Malos tiempos en el Royale (Drew Goddard, 2016), Baby Driver (Edgar Wright, 2017), Richard Jewell (Clint Eastwood, 2021) o Top Gun: Maverick (Joseph Kosinski, 2022), eso sí, con papeles más secundarios, por lo que invita a pensar que su hogar es la televisión.
Más allá de los previsibles métodos de actuación de Jon Hamm, algo que echo en falta en esta serie, además de una mayor fluidez, es la presencia de unos personajes secundarios de mayor envergadura, ya que, para mí, la presencia de Amanda Peet y Olivia Munn no acaban de relucir ni de funcionar. Sin embargo, tengo la sensación de que en la siguiente temporada los creadores se van a sacar esos ases de la manga que suscitan la intriga en este primera temporada de la serie.
En conclusión, Vicios ocultos es una de las nuevas series que apunta a figurar en las quinielas de premios. Más allá de eso, encierra un sinfín de incógnitas que tardarán un tiempo en desvelarse, y veremos si lo hacen de una manera acertada o no. Por lo pronto, decir que plantea una de las más grandes preguntas que se hace la humanidad: ¿el dinero da la felicidad? Mucho me temo que la respuesta a dicha pregunta no la tiene esta serie, sino nosotros, los espectadores, y, para bien o para mal, no existe una única respuesta correcta.








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