¿Quién fue Lee Miller? Esa es la pregunta que gira en torno a toda la historia de la nueva película protagonizada y, por primera vez, producida por Kate Winslet: Lee Miller (Dir. Ellen Kuras, 2024).

Kate Winslet es Lee Miller

Para quienes no hayan oído hablar de ella con anterioridad, Elizabeth Lee Miller (23 de abril de 1907 – 21 de julio de 1977) fue una fotógrafa estadounidense y fotoperiodista que, en los años 20 fue una exitosa modelo en la ciudad de Nueva York para, posteriormente, mudarse a París y convertirse en fotógrafa artística. Su mayor contribución fotográfica ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que mostró el horror de las acciones de la Alemania Nazi desde una perspectiva que nadie más fue capaz de ofrecer.

Las dos mujeres, la real y la actriz que la interpreta

¿Es por eso por lo que a Kate Winslet le interesó Lee Miller?

Tal vez. En parte. Puede que incluso su primera aproximación a la fotógrafa fuera la recopilación de su obra que hoy podemos encontrar en el libro“LAS VIDAS DE LEE MILLER” de Antony Penrose, publicado por la editorial Blume en España (ver enlace).

Pero, sin duda, lo que debió de interesarle fue la persona, lo que nos trae de vuelta a la pregunta planteada al principio: ¿quién fue Lee Miller?

La película da parte de una respuesta y, para ello, se sirve de una herramienta empleada en exceso por las películas biográficas pero que, aquí es utilizada con gran inteligencia: la entrevista al personaje histórico al final de su vida para que nos cuente los momentos más destacados.

La diferencia aquí radica en el final, en el giro que la propia trama de la entrevista, de esa trama de matrioska o caja china que sirve para enmarcar lo que realmente hemos venido a ver. Pero el disfrute de ese giro no sería tal si se revelase antes de ver la película, por lo que vamos a dejar ese punto pendiente de una asistencia al cine.

Baste decir que el entrevistador es interpretado por Josh O’Connor quien hace una labor fantástica sosteniendo ese tipo de escenas que más difícil es llevar en una película biográfica, esas escenas en las que el espectador está deseando que el entrevistador y el entrevistado se callen para poder volver a los flashbacks, que suelen ser lo más interesante de la película.

Josh O’Connor sosteniendo uno de los negativos de Lee Miller al mismo tiempo que sostiene la trama de la entrevista

De hecho, se podría afirmar que O’Connor las sostiene al mismo nivel que lo hacía Anthony Hopkins en la excelente Chaplin (Dir. Richard Attenborough, 1992), junto con una Kate Winslet interpretando a una envejecida Lee (como ya hacía Robert Downey Jr. en su momento interpretando a un anciano Charlie Chaplin), con un maquillaje de envejecimiento tan bueno que confirma la tendencia de los últimos años de encontrarnos con frecuencia grandes trabajos por parte de los artistas de maquillaje quienes logran transformar a los intérpretes en versiones mucho mayores de sí mismos.

Lee MIller descubriendo los horrores (y el olor) de la guerra

Por otro lado, y centrándonos en la trama principal de esta estructura de caja china que emplea el guion, los flashbacks nos sitúan en la vida de Lee Miller inmediatamente antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, empezando por el momento en que conoció a Roland Penrose (Alexander Skarsgård), quien primero fue su amante y luego su marido.

Desde ese punto, la trama nos hace recorrer la vida de Lee durante los años de la guerra, con los conflictos y problemas a los que se enfrentaba una mujer en ese momento si quería ser fotógrafa, y encima fotoperiodista en el frente de la guerra, mientras mantenía una relación de pareja.

La trama también nos introduce a varios personajes muy importantes para la vida de Lee según fueron cruzándose en su camino: Solange D’Ayen (Marion Cotillard), quien fue periodista y editora de Vogue Francia desde los años 20 a los años 40, cuando fue prisionera de los nazis durante dos años; Nusch Éluard (Noémie Merlant) una artista francesa de espectáculos de variedades, modelo y musa del grupo de artistas del surrealismo como Man Ray, Pablo Picasso o Joan Miró; Audrey Withers (Andrea Riseborough), periodista inglesa, también activa como miembro del Consejo de Diseño Industrial que editó la revista británica Vogue entre 1940 y 1960 y fue autora de Los palacios de Leningrado y de una autobiografía; y David E. Sherman (Andy Samberg) fue un fotoperiodista y editor estadounidense de familia judía, que trabajó como fotógrafo para la revista Life, cubriendo la Segunda Guerra Mundial y colaboró y fue el compañero de penurias de Lee. (No es esencial para ver la película, pero se recomienda encarecidamente leer sobre todos y cada uno de ellos ya que fueron personas verdaderamente interesantes).

Solange D’Ayen (Marion Cotillard) cuando Lee Miller (Kate Winslet) la encuentra tras la liberación de París

Todo lo anterior sólo nos ha llevado por un recorrido sobre la trama de la película, con un ligero acercamiento a las interpretaciones y al maquillaje.

La cuestión es que, por supuesto, Winslet se transforma en esta película y realiza una interpretación verdaderamente única en su carrera, del mismo modo que todos los demás personajes históricos están llevados por sus actores con gran precisión.

Esto sólo puede ser posible si la persona a cargo de la dirección de la película sabe extraer esos personajes de las distintas habilidades de cada uno de los actores, ya que cada intérprete tiene formas y mecanismos de trabajo diferentes, por lo que hay que aplaudir la gran labor en este aspecto de Ellen Kuras en el que es su debut como directora de ficción (su primer largometraje como directora fue un documental llamado The Betrayal – Nerakhoon en 2008 que fue nominado al Óscar), aunque muchos habrán visto varias películas suyas como directora de fotografía como, por ejemplo, ¡Olvídate de mí!, llamada originalmente “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (Dir. Michael Gondry, 2004).

Andy Samberg en una de las escenas más duras para su personaje: David E. Sherman

Eso sí, todo no es perfecto en su dirección y, si bien en las escenas más crudas emplea el lenguaje que se impuso a raíz del brillante trabajo de Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan (1998), y sin pedirle que sea tan capaz como lo fue el director que lo introdujo en el lenguaje fílmico, sí que es cierto que la puesta en escena de Kuras flojea un poco en algunas (que no todas) de las escenas de diálogos entre personajes, no porque sea mala, sino porque es demasiado mecánica y televisiva, es decir, porque se basa en un montaje de plano y contra-plano sin ninguna elaboración ni movimientos de cámara que contribuyan a mostrarnos algo más que los rostros de los intérpretes al decir sus líneas.

No por ello la dirección es mala, pues combinando su dirección de actores con sus frecuentemente interesantes decisiones de puesta en escena, la película destaca por encima de varias de las teóricamente consideradas mejores películas de 2024, incluyendo las cuatro nominadas a Mejor Dirección y la ganadora del Premio Óscar en esa categoría.

El rostro de la niña en el campo de concentración, una de las imágenes más icónicas de Lee Miller

De hecho, con la competencia tan baja que había este año (provocada por las huelgas de actores y guionistas de 2023 que obligaron a posponer varias películas que habrían competido por premios en 2025), es sorprendente no ver la película de Lee Miller en alguna categoría de los Óscar, lo cual puede que sea porque hubo problemas diversos para obtener financiación, porque se trata de un proyecto muy independiente de financiación británica en el que Kate Winslet tuvo que pagar los salarios de todo el elenco y del equipo técnico de su propio bolsillo durante dos semanas, porque su estreno en festivales fue a finales de 2023 y ese descuadre de años (aunque los Óscar se guían por el año de estreno en salas de cine) le haya perjudicado, e incluso porque se trate de un proyecto que los propios distribuidores y creadores han decidido no promocionar para que aspire a dichos premios.

Aunque eso no quita que estemos ante la que posiblemente sea una de las mejores películas de las que podrían haberse llevado premios en estos Óscar más recientes si se hubieran celebrado cualquier otro año, y no sólo a nivel interpretativo, de maquillaje, dirección o, incluso, película. También el sonido, la música y, especialmente, el diseño de producción que en ningún momento da a entender que estás viendo una película con un presupuesto tan modesto, podrían haber sido premiados.

Lee Miller y David E. Sherman llegan a un campo de concentración

La única categoría en la que sí se le pueden poner ciertas pegas, aunque es una cuestión más subjetiva, es la cinematografía o dirección de fotografía, lo cual resulta bastante curioso tratándose de un proyecto dirigido por una directora de fotografía como Ellen Kuras, aunque cede ese rol a Paweł Edelman (quien tampoco es mal cinematógrafo pues es quien fotografió El Pianista para Roman Polanski en 2002), y porque estamos ante una historia cuya protagonista es precisamente fotógrafa.

Lee Miller y David E. Sherman llegan a la casa de Hitler (no es broma)

Entonces, ¿por qué podrían ponérsele pegas? No tanto por las elecciones lumínicas sino por el tratamiento del color de la película. Está claro que el proyecto que más inspiró a los realizadores fue, de nuevo Salvar al soldado Ryan, por la estética lograda por Janusz Kaminski en sus imágenes. Pero el proceso de Salvar al Soldado Ryan es lo que se conoce como Bleach Bypass, un proceso de laboratorio en el que se salta una de las fases del procesado químico de la película analógica, resultando en una imagen de muy alto contraste, con cielos muy iluminados y sombras casi negras, a la que parece que se le ha superpuesto un calco de la misma imagen pero en blanco y negro por la falta de saturación que se ve en ella.

Una imagen de Salvar al soldado Ryan en la que vemos a Tom Hanks junto a Paul Giamatti

Este proceso, al tratar el color digitalmente, es muy difícil de replicar, porque lo que se hace es simular la desaturación quitándole color a la imagen sin más, que es algo que no sucede en celuloide pues el analógico de por sí tiene mucha información de color y la desaturación del Bleach Bypass la reduce partiendo de la gran cantidad de color original; y se suele cometer el error de no producir alto contraste, sino bajar la luminosidad de la imagen para que haya más parte de la misma en las sombras. Esto resulta en una imagen grisácea que, ni se parece al blanco y negro, pues este tenía mucho contraste de por sí, ni tampoco al Bleach Bypass en color, porque la reducción de saturación del color es muy diferente, y el bajo contraste no se parece en nada al contraste de la técnica original.

Arriba podemos ver la imagen de Lee Miller, poco contrastada, baja de luminosidad y ccon el color prácticamente ausente, y eso que estamos ante una escena a plena luz del día, en un ambiente soleado. Por otro lado, debajo tenemos la escena de Salvar al soldado Ryan, rodada en un ambiente con lluvia, con contraste elevado, mucho más color pero aspecto que da la sensación de que no es el colorido exacto sino ese efecto de fotografía antigua que tiene la película, pero es mucho más luminosa, contrastada y colorida que la de Lee Miller.

Eso sí, no porque el proceso sea diferente se puede calificar como malo, pero sí es cierto que en una película en la que han tratado de ser lo más fieles posible en el apartado de la representación del trabajo de un fotoperiodista, que el trabajo de color en la postproducción de la misma sea menos respetuoso y carezca de una dedicación similar hace que baje su nivel fotográfico, aún dentro de que, para lo que es la norma en el cine actual, el uso de la luz que hace Pawel Edelman es muy bonito aunque los colores no terminen de acompañar.

En este vídeo, vemos el nivel de dedicación de Winslet y su equipo a la hora de recrear el método de trabajo de Lee Miller

Aún así, el conjunto de los elementos que conforman la película de Lee Miller es sobresaliente y, por tanto, digno candidato a entrar en esas listas de mejores películas bélicas y mejores películas biográficas. Por ese motivo, es imposible no sentir que merece la pena ir a verla a una sala de cine.

Lee Miller está disponible en los cines de España desde el día 7 de marzo de 2025.

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