Un año más los premios más icónicos del cine se acercan rodeados de polémica y dejando fuera muchas películas que han marcado el 2024.
No nos gustan, sabemos cómo están condicionados y que para un amante del cine es un simple sello pero aun así estamos pendientes de ellos. Los Oscars vuelven este fin de semana después de una de las temporadas de premios más repartidas de los últimos años, y no exentos de polémica. No voy a entrar en si es Cónclave la mejor película o lo es The Brutalist, o en si Anora o Emilia Pérez tienen opciones de dar la sorpresa. He venido aquí a hablar de las olvidadas por la academia (que no por el público), de cuatro películas que por unas razones u otras se han quedado fuera de todas las nominaciones importantes y que, que me corrijan, son mejores que muchas de las que han obtenido nominación.
4. Challengers (Luca Guadagnino)
El director italiano ha tenido tiempo para estrenar dos películas el pasado año y anunciar nuevos proyectos, como su futura colaboración con DC Studios. Sin embargo, aun siendo un director con un marcado prestigio y bastante respetado en el panorama actual, se ha ido de vacío con ambas, siendo Challengers el caso más clamoroso. La película protagonizada por Zendaya, Josh O’Connor y Mike Faist va mucho más allá de una simple historia sobre tenis, convirtiéndose en un triángulo amoroso del que no te quieres despegar en ningún momento y que se queda marcado en tu cabeza cuando sales de la sala. Aún así, e intentando salirnos de la historia, hay dos aspectos por la que esta película debería haber sido reconocida: la música y la dirección. Trent Reznor y Atticus Ross consiguen que cada escena, ya sea dentro o fuera de la pista, se viva con la misma intensidad con la que vives una persecución en una película de acción y lo hacen gracias a la música. De la misma forma, el director italiano consigue que a ti, que no te interesa el tenis ni lo has visto en tu vida, se te pegue la mirada a la pelota enganchando planos de una forma magistral. La Academia vuelve a ningunear a Luca y nosotros le miramos igual de serios que Zendaya desde la primera fila de asientos.
3. El conde de Montecristo (Matthieu Delaporte, Alexandre de La Patellière)
Nos ha tocado vivir un año en el que la mejor película francesa no representa a su país, ni tampoco pudo llevarse el Goya a Mejor película europea. Comparaciones con Emilia Pérez aparte, El conde de Montecristo es una obra que habla por sí sola. Una historia de sobra conocida, basada en la obra de Alexandre Dumas, que sin embargo consigue hablar con voz propia y distinguirse de las numerosas adaptaciones anteriores. Solo por su apartado técnico la película merece mucho más reconocimiento que el que ha tenido en su paso por festivales, pero es que si hablamos del trabajo de Pierre Niney tampoco se queda atrás. De nuevo, un ejemplo de que cualquier película europea navega a contracorriente en una industria dominada por Hollywood, y de nuevo, al igual que el año pasado con La sociedad de la nieve, la sensación de que si esta película fuese americana, estaría cubierta de premios.
2. Civil War (Alex Garland)
En este caso tenemos a A24 poniendo todos sus esfuerzos en hacer ganadora a una película como The Britalist que, por lo que sea, a lo mejor no es el mejor momento para premiarla, mientras que deja de lado a una gran obra que retrata los horrores de la guerra. La posible última película como director de Alex Garland se ha ido diluyendo en este 2024 y ha pasado completamente desapercibida después de una buena campaña y una gran acogida tanto por público como por crítica. Una película con una Kristen Dunst ya consagrada y que merecía, mínimo, una nominación y una Cailee Spaeny que se ha coronado este año con este papel y el de Alien: Romulus. Desde Hollywood han querido vendernos algo que ya hemos visto, mientras que obras que intentan ir por otros enfoques quedan al margen.
1. Better Man (Michael Gracey)
La película del año si me preguntan y el biopic más original y atrevido que he visto en los últimos años, donde precisamente no escasean y donde de nuevo tenemos uno nominado a mejor película, (posiblemente porque está protagonizado por Timothée Chalamet y no por un mono). Sí, Robbie Williams hace honor a su fama y a su rebeldía y presenta junto a Michael Gracey una película que es una obra de arte por muchos motivos, siendo los principales los que verdaderamente importan: la música y la historia. Better Man es el atrevimiento hecho película, con un cantante que se presta a contar su lado más oscuro y un equipo que no teme abrazar un estilo diferente. Amigos de la Academia, desde un total desconocimiento de vuestras razones os digo que el musical era este, que la obra con la que arriesgar y romper moldes no era la de Jacques Audiard y Karla Sofía Gascón, era la de un mono que nos sube al cielo con Angels, nos baja al infierno con Let me entertain you y nos lleva a bailar por Piccadilly Circus con Rock DJ.









Deja un comentario