Y… ¡Por fin! Crítica de Robot Salvaje. Ha tardado en llegar porque la película me gustó tantísimo que quería hacerla con mimo y apenas he tenido tiempo de ello.
Esta preciosa obra de arte viene de manos de Chris Sanders (Lilo y Stitch , Como entrenar a tu dragón, Los Croods…) y está basada en una serie de libros llamados igual, del escritor Peter Brown. Es una película de diez.
Tan solo al empezar, ya tiene un ritmo y una introducción cautivadora que te mete completamente en la película y te hace empatizar con el personaje desde el primer momento, tanto por los factores externos como internos que rodean a la protagonista, la unidad ROZZUM 7134, más conocida como Roz (doblada por Lupita Nyong’o en la versión original, conocida por Nosotros, Un Lugar Tranquilo Día Uno, Black Panther, entre otras).
Como curiosidad, Rozum en el idioma de la película significa razón.
Inevitablemente, te sientes identificado en muchos de sus razonamientos o preocupaciones y ahonda en una de las grandes preguntas para cualquiera: el significado de la vida misma, tu propia vida.
Aunque sea una película apta para todos los públicos, es una especie de crítica satírica a la maternidad, a la imposición (tanto de uno mismo como de la sociedad) y al miedo de estar a cargo de alguien. Nos presentan conceptos ya vistos antes pero con una limpieza de cara muy fresca y nos enseña que no estamos preparados para muchas cosas aunque la sociedad nos diga que sí, pero que aún así podemos hacer frente a esos retos.
A la vez, es una película que trata sobre el amor, la familia, el respeto y la comunidad. Con unos valores impecables y súper bien llevados, dejando claro su mensaje y mostrando cómo hasta entre lo más salvaje puede haber cohesión y respeto mutuo.
Te enseña que los instintos más primitivos, que tenemos íntegros por naturaleza, pueden controlarse y cambiarse en beneficio a los otros y a nosotros mismos y, sobretodo, que no deben usarse como excusa para hacer daño o interferir de forma negativa hacia los demás. Pero también te enseña a no ser egoísta, a compartir y a cuidar los unos de los otros para conseguir que la convivencia sea más agradable.
Da unos buenos ejemplos de respeto por la vida de una forma tan bien construida que sería difícil rebatirlo, e incluso nos presentan temas como la muerte y la vida de una forma bonita y natural, sin caer en los tópicos y sin buscar el lagrimeo fácil.
Robot Salvaje se hace destacar por romper con el claro “fast food” del cine que, tanto películas de gran o pequeño calibre, nos está rodeando en esta época. Ése énfasis que se genera últimamente a intentar darnos epicidad de forma rápida, con contextos y/o personajes expuestos con lo que nos es difícil empatizar, o intentar darnos una cantidad de grandes momentos tan seguido que hace que una película al final parezca un tráiler largo.
Este film consigue partir con ese molde, haciendo que la película avance de una forma tan bien construida y artísticamente tan bien lograda que puedas pararla en casi cualquier frame, consiguiendo unas imágenes preciosas que haría envidiar a muchas películas de animación, mientras su contexto avanza de forma fluida.
Ha logrado uno de los factores más importantes que se suelen buscar en las películas de animación; adaptarse a toda clase de público. Tiene muchos comentarios que los más pequeños no pillarían en cuanto a maternidad, pero a la vez con un toque de humor que si bien no saben exactamente el significado de sus palabras, se reirán igual.
Pensábamos que la película iba a ir de una sola cosa, con la premisa que ya hemos visto unas cuantas veces en cuentos o historias parecidas a La historia de una gaviota y el gato que la enseñó a volar. Pero eso solo es el inicio de lo que se va desarrollando durante todo la trama.
Y, a pesar de que los personajes son animales y robots, tienen problemas cotidianos y realistas con los que más de uno se sentirá identificado. Además, la justificación de porqué los animales hablan (ya que no es que hablen sin más, es que Roz aprende su lenguaje durante mucho tiempo de análisis) está muy bien traído. La película nos presenta un enorme y variado abanico de especies salvajes de todo tipo en el que encontraremos reflexiones sobre el valor de ayudarse mutuamente y de cada una de las vidas en la naturaleza. Pero también situaciones cómicas que de muy buena forma están entremezcladas con la trama más seria, para ir relajando los lagrimones que te van saltando de emocionarte cada vez que conectas con los personajes.
El personaje de Pico Brillo, el gansito (doblado en la versión original por Kitt Connor, conocido por Heartstopper y Ready Player One entre otras) está muy bien llevado porque pasa de ser un pollito a un adolescente enfurruñado por las situaciones por las que pasa, y finalmente a ser un adulto funcional que se arrepiente de algunas cosas y quiere cambiarlas. Vea quien vea la película acabará sintiéndose identificado con algunas de las fases por las que le veremos crecer, cosa que nos hará conectar tanto con este personaje como con Roz. El punto negativo que tiene esa evolución es que se me hace quizás un poco rápido y me gustaría haber visto más sobre su crecimiento, pero la película tiene otras ideas al respecto.
La amistad de Fink, el zorro rojo (doblado por, últimamente omnipresente actor, Pedro Pascal en la versión original), y Roz es encantadora. Ambos se enseñan y se necesitan mutuamente y es una relación muy bien construida que, aunque al principio inicie con otras intenciones, luego acaba siendo preciosa. Nos enseña el sentimiento de ser importante para alguien y a su vez que cada uno puede valerse por sí mismo, trabajando el concepto de “la ausencia” de una forma muy sana.
Tiene algunas escenas con las que te quedas pensando en qué realidad está transcurriendo la película, ya que varias veces se ve cómo las ciudades están sumergidas. Por lo tanto, en este universo ha tenido que pasar algo grave con la humanidad, pero no te cuentan nada, tan solo dan algunas pistas. Esos factores consiguen dar todavía más profundidad a la película, haciendo que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones.
Tiene escena post-créditos que si bien no te aporta mucho, en mi caso la película me gustó tanto que quería ver un poquito más.
En definitiva, es una película que en poquísimo tiempo trata sobre los problemas de toda una vida, desde incluso antes del nacimiento, mezclada con preocupaciones universales actuales, un apartado técnico impecable, una banda sonora que te sumergirá en una experiencia de principio a fin y una historia que hace que todo lo anterior cobre sentido en una verdadera obra de arte audiovisual para todos los públicos.
¿La recomiendo? Creo que ha quedado bastante claro que sí. Ojalá gane algún premio, se lo merece muchísimo.












Deja un comentario