El pasado 22 de noviembre llegó a las salas de cine una de las películas que promete arrasar este año. No es otra que Wicked (John M. Chu, 2024), una nueva incursión en el mundo de Oz, creado por L. Frank Baum en 1900, basada en el famoso musical homónimo. La historia estará dividida en dos películas, siendo esta la primera.
En este primer episodio, se nos transporta a la historia del Mago de Oz tiempo atrás de la llegada de Dorothy, procedente de Kansas y tornado mediante, a la mágica tierra de Oz. En ella nos encontramos a dos personajes en su juventud como son las brujas Elphaba (la malvada bruja del oeste) y Glinda (la bruja buena del sur). La primera, reservada, auténtica y con un anómalo color verde de piel, trabará amistad con la segunda, extrovertida, popular y ambiciosa. Ambas en su etapa universitaria conseguirán conocer al célebre Mago de Oz, y dicho encuentro cambiará sus vidas para siempre.
El mundo audiovisual da muchas vueltas, y si no me creéis, preguntadle al director de la cinta, John M. Chu. Inició su carrera haciendo videoclips de Justin Bieber, y ha acabado dirigiendo uno de los mejores musicales de lo que llevamos de siglo. También ha dirigido algunos blockbusters como G.I. Joe: La venganza (John M. Chu, 2013) o la secuela de los magos ladrones, Ahora me ves 2 (John M. Chu, 2016). Pero, la película que le hizo perder esa mala fama fue Crazy Rich Asians (John M. Chu, 2018).
A pesar de que su bagaje no desprendiera muchas esperanzas de cara al musical, John M. Chu ha logrado con un éxito atroz trasladarnos a Oz sin despeinarse. Nos ha ofrecido un musical fresco, ameno y dinámico, cualidades indispensables para un musical de calidad. La combinación de canciones y coreografías hacen que la película nos recuerde a los musicales clásicos de Hollywood como Un americano en París (Vincente Minnelli, 1951), Sonrisas y lágrimas (Robert Wise, 1965) o la película original de El mago de Oz (Victor Fleming, 1939). La conjunción de departamentos artísticos es sobresaliente, ya que tanto fotografía, vestuario y decorados, logran reunir toda la iconografía tanto del libro como del musical, desplegando un vasto catálogo de recursos y colorido dignos del antiguo Hollywood, y sin abusar excesivamente de efectos digitales ni CGI.
Más allá de una sobresaliente labor por parte de los equipos técnicos y artísticos, destaca la presencia de las dos actrices protagonistas, las cuales iluminan el musical como si de un faro en la tiniebla se tratara. Cynthia Erivo y Ariana Grande establecen un juego dual que es uno de los principales valores de la película, ofreciendo un contraste que ejerce de nota dominante.
En primer lugar Cynthia Erivo, la cual da vida a Elphaba, ofrece una interpretación magnífica a la que se suma una voz prodigiosa; la voz de Erivo es la voz de la película, directamente. A pesar de tener una filmografía relativamente corta, sus comienzos fueron fulgurantes, ya que debutó en películas de calidad como Malos tiempos en el Royale (Drew Goddard, 2018) o Viudas (Steve McQueen, 2018). Al año siguiente protagonizó el biopic de la libertadora de esclavos Harriet Tubman en Harriet, en busca de la libertad (Kasey Lemmons, 2019), que le granjeó su única nominación al Oscar hasta la fecha. Nos ofrece un personaje sobrio y bien definido, marcado por el estigma de ser diferente y despreciada por ello, pero que, a pesar de todo, se mantendrá siempre fiel a sí misma y a sus principios. Erivo se come la pantalla, sin duda, y se postula como firme candidata al Oscar a la mejor actriz.
Por su parte, Ariana Grande, a pesar de no ser una actriz consagrada, sí que ocupa un lugar destacado en la película interpretando a Glinda, descubriéndonos unos orígenes del personaje que muchos, entre los que me incluyo, desconocíamos. Es cierto que su personaje es la típica reina de instituto caprichosa y superficial por la que todo el mundo baila a su son, muy arquetípico, pero logra darle ese toque para hacerla distinta a lo que los poco duchos en la materia creíamos. Es un personaje cuya evolución estará marcada por la segunda entrega, pero, a priori, promete.
También cabe destacar la presencia de dos actores secundarios que otorgan ese plus de calidad a la película como son Jeff Goldblum, que da vida al Mago de Oz, y Michelle Yeoh, interpretando a Madame Morrible.
El primero parece estar viviendo una segunda juventud, ya que en los últimos años está siendo contratado para proyectos importantes a destacar varias películas de Wes Anderson como El gran Hotel Budapest (Wes Anderson, 2014) o Asteroid City, (Wes Anderson, 2023), su presencia en Marvel con Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017) o su retorno a la franquicia de Parque Jurásico como el doctor Ian Malcolm. Por su parte, Michelle Yeoh, una de las actrices asiáticas más reputadas, ha visto recompensado su trabajo siendo una de las actrices del momento. Su Oscar por la loca Todo a la vez en todas partes (Daniels, 2022) es buena prueba de ello. Ambos aportan su granito de arena en la película.
En conclusión, estamos ante una de las mejores películas del año. Una película de aventuras dinámica y llena de colorido que ofrece al espectador una experiencia memorable, y en la que se lucha contra el desprecio a lo diferente y la discriminación y se pone en valor la defensa de los ideales y la identidad propia. La única pega es que tengamos que esperar todo un año al estreno de la segunda parte, ya que la primera, sin duda, nos ha cautivado a todos.










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