Marco (Jon Garaño, Aitor Arregi, 2024) es la nueva película creación de ese tándem de directores vascos formado por Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga que aborda los misterios de la figura de Enric Marco.
Antes de hablar de la película, ¿quién fue Enric Marco? Pues para quien no haya oído hablar de él, fue un exsindicalista español con un pasado ciertamente difuso. En el pasado militaría en la CNT y, con el tiempo, se haría pasar por superviviente del Holocausto nazi alegando que estuvo durante varios años prisionero en el campo de concentración de Flossenbürg. En base a ello, Marco daría charlas en colegios, presidiría una asociación de supervivientes del Holocausto en Barcelona e incluso llegó a dar una charla en el Congreso de los Diputados al respecto.
Los artífices de que esta historia tan singular se haya llevado a la gran pantalla son los integrantes de ese triunvirato de cineastas vascos: Jon Garaño, Aitor Arregi y José Mari Goenaga. En su carrera, aunque corta, sí fructífera, han tratado historias y personajes bastante singulares. Desde Loreak (Jon Garaño, José Mari Goenaga, 2014) pasando por Handía (Jon Garaño, Aitor Arregi, 2017) y consolidándose con La trinchera infinita (Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, 2019). A esta trayectoria se suma el reciente estreno de la serie homónima del modisto Cristóbal Balenciaga.
Son sin duda unos directores que cuidan hasta el último detalle de sus trabajos. En todos ellos, al menos uno de los miembros de este tridente se involucra en el guion, y uno de los aspectos más destacados en todas sus películas es la meticulosa dirección de actores que llevan a cabo, haciendo verdaderamente creíbles a mentirosos, a gigantes e incluso a los famosos “topos” de la Guerra Civil Española. Esto les podría convertir en unos artesanos, aunque esa esencia pienso que con su última película se ha disipado en parte, acercándose a un cine más comercial, saliéndose de sus orígenes.
El activo más valioso que dispone esta película es, sin ningún género de duda, su actor protagonista, Eduard Fernández. Un actor de dilatada carrera, siendo uno de los más reconocidos a la par que premiados en España con 3 Goyas en su palmarés, al que se unen nueve nominaciones más. Además de que este año también ha puesto a la gente de pie en su butaca ofreciendo otra interpretación de calidad como el autobusero Manolo Vital en El 47 (Marcel Barrena, 2024).
En esta película ofrece una sublime interpretación, haciendo suyo desde el principio a Enric Marco, buscando ese hambre por la fama, de copar titulares, de figurar en los medios, de querer jugar un papel fundamental en la historia alterando la suya. A lo que se suma un muy logrado victimismo cuando ve que sus esfuerzos quedan en nada. Es de suponer que va a estar entre los nominados al “cabezón”.
Otro punto fundamental de la película que me gustaría poner de manifiesto es el poder de la historia y lo necesarios que son los historiadores. Los repetidos embustes de Enric Marco fueron descubiertos por un historiador profesional como es Benito Bermejo, sin cuyo informe, Enric Marco se hubiera salido con la suya. La historia debe investigarse acudiendo a las fuentes para poder emitir un veredicto acerca del pasado, y lo que se nos muestra en la película es ese rastro de migas de pan que se debe seguir, en base a esas fuentes, para poder descubrir las verdades pasadas. El tiempo pasa para todos, y conforme transcurre, se mejoran las técnicas de investigación de la historia, mientras que una mentira, sigue y seguirá siendo una mentira por los siglos de los siglos.
A la más que notable interpretación de Eduard Fernández se puede decir que está acompañado por actores secundarios conocidos y competentes como son Nathalie Poza, Chani Marín y Sonia Almarcha, pero también cabe destacar el papel de Fermí Reixach, en cuyo rostro se refleja la decepción por la gran farsa que monta Enric Marco y el daño que ha hecho a la memoria de los caídos en el Holocausto, como a los supervivientes del mismo.
En conclusión, estamos ante una película biográfica sencilla pero que trata a un personaje singular, complejo y lleno de matices, con una interpretación impresionante por parte de su protagonista y que muestra cómo la historia puede hacer honor a los que ya no están y hacer justicia en el presente. Un debe de cara a este año.









Deja un comentario