Reflexión sobre la temporada más polémica de la serie comandada por Ayo Edebiri y Jeremy Allen White 

Siempre me he preguntado qué es lo que hace a una serie como ‘The Bear’ tan especial. Una serie que, sin previo aviso, llega y arrasa con todo, ganándose tanto a crítica como a público desde el minuto uno. Nunca he sabido reconocer cuál era el ingrediente secreto de esta serie de la que ni se sabe reconocer si es drama o comedia, de la que no te importa que los episodios duren 30 o 50 minutos porque los vas a devorar con el mismo hambre. Sin embargo, y aunque esto sea más bien una reflexión que una crítica per se, voy a intentar ponerlo en palabras. Y voy a hacerlo después de una tercera temporada sobre la que pienso, al contrario que mucha otra gente, ha sido la mejor de las tres. 

La falta de ritmo que tenían las dos primeras temporadas es lo que más se ha escuchado a lo largo de estos meses. Donde muchos afirman que ‘The Bear’ se pierde es donde yo opino que se encuentra, o más bien que se establece, porque nunca se perdió. Creo que, volviendo a la jerga culinaria, se trata de un proyecto que (aunque pueda parecer lo contrario) está siendo cocinado a fuego lento. Esta tercera temporada sirve más que ninguna otra para apreciar los pequeños y numerosísimos detalles que tiene cada capítulo, tanto en lo visual como en lo interpretativo. Entiendo el desencanto general al no sentir la misma ansiedad en cada capítulo como sí ocurría en las dos primeras, pero le pese a quien le pese, se trata de un producto de alta cocina, no de una cadena de comida rápida. 

Centrándonos más en la temporada en sí, creo que desde el estudio se ha hecho una apuesta por dejar crear a los artistas detrás de la cámara. Cada capítulo nos cuenta una historia y lo hace desde un punto de vista totalmente diferente, desde los ojos experimentados y detallistas de Christopher Storer hasta la dirección debutante pero muy humana e innovadora de Ayo Adebiri en el magnífico episodio sobre Tina. Los personajes crecen y se asientan en una temporada que, probablemente con el paso del tiempo, demuestre ser la que mejor ha construido y más profundidad les ha dado. Con una cuarta ya en camino, no me sorprendería volver al ritmo de las anteriores aunque nuestra perspectiva haya cambiado por completo. The Bear’ se sigue asentando como lo que podría ser una de las mejores series de la década, y sobre todo, sigue apostando por decisiones arriesgadas le salgan como le salgan, porque un chef siempre tiene que llevar la personalidad por delante. 

Una respuesta a “Crítica de ‘The Bear’: Sí, la tercera es la mejor temporada de la serie”

  1. […] de frescura y acción inmediata que se han ido diluyendo en las últimas dos. Como analizamos tras el estreno de la tercera temporada, tomar riesgos en el aspecto narrativo siempre te expone a nuevas críticas, sobre todo en algo que […]

    Me gusta

Deja un comentario

Tendencias